Movilización tambera y envío de vacas Holando a faena - | puntal.com.ar
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Los productores protestaron ayer por los bajos precios que reciben por su producción, a las puertas de las plantas industriales de La Serenísima en General Rodríguez y en Trenque Lauquen.  Piden que se acorten los plazos de pago
 
Con unas 350 vacas lecheras enviadas al Mercado de Liniers para su venta y movilizaciones frente a las plantas de La Serenísima en General Rodríguez y en Trenque Lauquen, los productores lecheros comenzaron ayer un plan de lucha para visibilizar la crisis por la que atraviesa el sector.

De las más de mil vacas que ingresaron ayer a Liniers, el 35% fueron lecheras, y varias de ellas llegaron con pintadas sobre el lomo en alusión a la problemática del sector. "S.O.S. tambos" y "Plan menos leche", tenían escrito los animales, en referencia al continuo cierre de establecimientos lecheros.



Al cóctel que significaron las inundaciones y una fuerte sequía entre 2017 y 2018, se suma ahora a la crisis tambera la fuerte devaluación del peso de más del 100% en lo que va del año, además de la baja de los reintegros a las exportaciones y la vuelta de las retenciones. Además, los costos de la actividad, según los tamberos, se encuentran dolarizados en un 80%.



De acuerdo con un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), entre septiembre de 2017 y el mes pasado, el precio al tambero se incrementó un 47,3%. Sin embargo, los costos de producción aumentaron 103% al pasar de $5 a $10. En este contexto, los tamberos acumulan ocho meses de pérdidas.



En agosto, de acuerdo con datos oficiales, por litro de leche los tamberos percibieron un precio promedio de 7,41 pesos, con una suba del 4% respecto de julio (aún no llega a los 8 pesos), mientras que según los productores el 80% de los costos están dolarizados.



A pocas horas de la protesta, la Serenisima emitió un comunicado en el que hizo referencia a la crítica situación del sector y advirtió que "en los últimos meses, se ha agravado por factores macroeconómicos y meteorológicos".



 Indicó que pese a esta situación realiza "permanentemente un gran esfuerzo por mejorar el precio de la compra de leche, su principal insumo, y una muestra clara de eso es que en 2018 ha aumentado el precio al productor en un 39%".



Desde Coninagro indicaron que "la difícil situación que atraviesan los productores de leche en todo el país motiva esta protesta. Continúa el cierre de tambos, y los costos son mayores a los precios de venta.

Difundir la realidad del tambo es parte del proceso para cambiarla con acciones y propuestas".



Movilizaciones



Desde media mañana, los tamberos encabezaron ayer una protesta frente a las plantas de La Serenísima de Trenque Lauquen y de General Rodríguez, en provincia de Buenos Aires.



Con una alta concurrencia y distintos carteles que expresan la crisis que atraviesa el sector, los dirigentes de las entidades remarcaron que, en los últimos tiempos, muchas vacas de tambos se están destinando a faena.



En ese sentido, Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), le habló directamente al subsecretario de Lechería. “Para que identifique Sammartino las vacas de tambo que van a faena, que él dice que no son tantas”, expresó acerca de una imagen que muestra a varios animales en Liniers con pintadas en relación a la protesta.



Como se recordará, dirigentes de CRA, encabezados por Chiesa, se retiraron de la Mesa de Competitividad Láctea en disconformidad por la falta de tratamiento de temas urgentes como el precio que reciben los productores. Y en un duro comunicado –ver aparte- pidió la cabeza del subsecretario de Lechería, Alejandro Sammartino, al que acusó de no haber “hecho nada” en lo que va de este gobierno. “O cambian de estrategia o de funcionario”, sentenció el documento.



“A veces en el interior es difícil que nuestros reclamos sean escuchados”, explicaron desde la Sociedad Rural de Trenque Lauquen, y pidieron “soluciones urgentes para la actividad lechera y para todos los que trabajamos en ella”.



Por su parte, Jorge Chemes, vice de CRA, aseguró que el eslabón primario “no puede ser el único ajuste de la cadena”.



“El Gobierno tiene que salir del estado de autismo. Tiene que aparecer el precio y plazo. Debe aparecer la plata que falta y está en la cadena. Tienen que derramar las industrias y las cadenas comerciales”, sostuvo, por su parte Matías de Velazco, presidente de Carbap.



Los reclamos



– Un precio justo y un mercado institucionalizado. Porque la plata que le falta al productor está en la cadena láctea y se necesita transparencia en la comercialización.



– Menor presión tributaria. Porque el Estado, en sus tres estamentos, se lleva más del 40 % en impuestos de la leche mientras los tambos cierran



– Un financiamiento accesible y plazo de pago más cortos. Porque las tasas de más del 75 % y la imposibilidad de cambiar los cheques de las usinas a tasas razonables impiden continuar con la producción.

 

Contra Sammartino



El rechazo del ruralismo hacia el trabajo del subsecretario de Lechería, Alejandro Sammartino, no fue manifestado ayer por primera vez por el presidente de CRA, Dardo Chiesa. Cuando días atrás los representantes de la entidad se retiraron de la reunión de la Mesa de Competitividad Láctea quejándose por la inactividad del Gobierno en cuanto al problema de la lechería, ese disgusto se tradujo luego en un duro comunicado de prensa.



Allí se amenazaba con no volver a asistir a los encuentros de la Mesa de lechería si había cambios por parte de la Secretaría de Agroindustria, expresando: “La posición de la Dirección Nacional de trabajar a futuro, llamémosle largo plazo, se contrapone con la necesidad de trabajar en resolver los problemas que hoy padecen los productores”.



Consideraban también que no se estaba haciendo nada frente a la desaparición de tambos y se perdía tiempo discutiendo si el precio del SIGLeA es de referencia o no, lo que a su juicio es una discusión que “se torna estéril en virtud de que refleja el pasado, con una economía nacional que no encuentra la estabilidad necesaria”.



Se expresaba, además, que la cadena de la leche se enfrentaba a un mercado interno contraído, una exportación errática, incertidumbre cambiaria, altas tasas de interés, conflicto de intereses, productores trabajando a pérdida, y desde el plano oficial ‘están armando un tablero de control'.



Ante esta inacción, la entidad de tercer grado del ruralismo del interior instaba a las autoridades a tener un cambio de “actitud o de funcionario”, en obvia referencia a la persona de Sammartino.



 

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