Ulises Gerardo, docente e investigador de la UNRC, advirtió en Tranquera Abierta Digital la necesidad de aplicar herbicidas de manera racional pero urgente, a fin de controlar malezas resistentes a glifosato y otros principios activos.
El ingeniero agrónomo Ulises Gerardo, del área de Protección Vegetal de la Facultad de Agronomía de la UNRC, habló con Tranquera Abierta Digital del complicado panorama que las últimas inundaciones generaron por la diseminación de semillas de las denominadas malezas rebeldes, resistentes o tolerantes a glifosato y a otros principios activos. “El Yuyo Colorado resistente es una de las malezas más extendidas y hoy podemos decir que está en casi todos los lotes de la región”, advirtió.

Mencionó también a Chloris Virgata, como una de las nuevas malezas con alta resistencia que ya comienzan a estar en los lotes, junto a Eleusine y Digitaria, que no sólo son resistentes a glifosato sino también a los graminicidas, como también ocurre con el Sorgo de Alepo.

“El gran problema que se nos presenta a los profesionales es que no se han generado si están en proceso de elaboración nuevos productos que puedan controlar a estas malezas, así que lo único que podemos hacer es controlarlas con mezclas de los principios activos que ya tenemos o con mezclas de éstos”, afirmó, para añadir que a veces también conviene combinar el control químico con el mecánico, a pesar de lo arraigada que está la técnica de la siembra directa. Y enfatizó en la necesidad de ir rotando los principios activos para evitar la generación de nuevas resistencias.

Gerardo alertó especialmente por la proliferación de Rama Negra, una maleza resistente que hoy cubre unos 12 a 14 millones de hectáreas, y que sí o sí debe ser controlada en agosto, porque después entra en un estadío que la hace más difícil de controlar.

Se refirió también a la posibilidad de cultivos de cobertura en la época invernal, como una herramienta alternativa de control, aunque aclaró que esto es más efectivo cuando se trata de controlar malezas como Borrelia, que no nacen en la oscuridad. Además hay que tener en cuenta el contenido de humedad que necesitan estas malezas para desarrollarse y compatibilizarlos con la oferta de agua que pueden tener los suelos en el sur provincial.

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