Dicho en Criollo

Con la democracia

Alfonsín, un símbolo de la democracia.

El tango decía que 20 años no era nada. No creo que haya una extensión de la canción que asegure que “mucho menos 30″. Pero en este caso, 30 años es muchísimo, es un esfuerzo de muchos que nos pone a todos orgullosos de ser argentinos. Se cumplieron 30 años de democracia, en un país lleno de idas y vueltas, de temores e inseguridades, de gente que sigue pensando que todo tiempo pasado fue mejor y de grupos que atentan constantemente contra las instituciones democráticas.

En homenaje a los que aportaron su granito de arena para que el regreso a un sistema democrático fuera posible, recupero aquí el discurso de asunción de Raúl Alfonsín, primer presidente de esta resurrección del país. Retomo algunos fragmentos que considero especiales, pero los invito a descargarlo y leerlo completo en el link que dejo a continuación: Discurso de Alfonsín.

En uno de los fragmentos, decía el flamante presidente argentino: “Hay muchos problemas que no podrán solucionarse de inmediato, pero hoy ha terminado la inmoralidad pública. Vamos a hacer un gobierno decente. Ayer pudo existir un país desesperanzado, lúgubre y descreído: hoy convocamos a los argentinos, no solamente en nombre de la legitimidad de origen del gobierno democrático, sino también del sentimiento ético que sostiene a esa legitimidad. Ese sentimiento ético constituye uno de los más nobles movimientos del alma. Aún el objetivo de construir la unión nacional debe ser cabalmente interpretado a través de la ética”. Y continuaba: “Ese sentimiento ético, que acompañó a la lucha de millones de argentinos que combatieron por la libertad y la justicia, quiere decir, también, que el fin jamás justifica los medios. Quienes piensan que el fin justifica los medios suponen que un futuro maravilloso borrará las culpas provenientes de las claudicaciones éticas y de los crímenes. La justificación de los medios en función de los fines implica admitir la propia corrupción, pero, sobre todo, implica admitir que se puede dañar a otros seres humanos, que se puede someter al hambre a otros seres humanos, que se puede exterminar a otros seres humanos, con la ilusión de que ese precio terrible permitirá algún día vivir mejor a otras generaciones. Toda esa lógica de los pragmáticos cínicos remite siempre a un porvenir lejano”.

Entiendo que son fragmentos que pueden resultar extensos para un espacio como el de un blog. No obstante, presentan conceptos muy profundos como que la democracia es el único sistema que reconoce sus defectos. Decía: “Mediremos, en consecuencia, nuestros actos para no dañar a nuestros contemporáneos en nombre de un futuro lejano. Pero nos empeñaremos, al mismo tiempo, en la lucha por la conquista del futuro previsible, porque negarnos a luchar por mejorar las condiciones en que viven los hombres, y por mejorar a los hombres mismos, en términos previsibles, sería hundirnos en la ciénaga del conformismo. Y toda inacción en política, como dijo el actual pontífice, sólo puede desarrollarse sobre el fondo de un gigantesco remordimiento. La acción, ya lo sabemos, no llevará a la perfección: La democracia es el único sistema que sabe de sus imperfecciones”.

A la vez, destacaba el valor del sufragio. Aseguraba Alfonsín en su discurso: “La democracia aspira a la coexistencia de las diversas clases y sectores sociales, de las diversas ideologías y de diferentes concepciones de la vida. Es pluralista, lo que presupone la aceptación de un sistema que deja cierto espacio a cada uno de los factores y hace posible así la renovación de los gobiernos, la renovación de los partidos y la transformación progresiva de la sociedad. El voto es la vía elegida en contra de la posesión monopólica del Estado y del país por parte de los poderes económicos o financieros y también en contra de la posesión monopólica del Estado y del país por un grupo armado, cualquiera sea la excusa con que se apodere de los resortes básicos de una comunidad. El sufragio, por definición, constituye un límite para los sectores privilegiados y, como instrumento de las mayorías, tiende a lograr una mayor justicia distributiva”.

Hacia el cierre del documento, el representante de la UCR elegido presidente para gobernar al país en su vuelta a la democracia, sostenía: “En la Argentina existió una larga tradición de libertades públicas, oscurecida durante los últimos años por la arbitrariedad y la irracionalidad. Esto llevó al miedo, a la indiferencia producida por ese miedo, a la ausencia de participación de los argentinos en los problemas de los argentinos, a la falta de renovación en las personas, a la asfixia de la imaginación. La teoría de la seguridad fue esgrimida para evitar la vida libre, sincera, franca y espontánea de nuestra gente”.


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