En el tema anterior “Lo de Jockey Asombra” plantee una situación que esta viviendo el Jockey Club Río Cuarto, y la verdad es que me sorprendió la reacción de muchas persona que no entendieron lo que quería reflejar en esa reflexión (en definitiva este blog es para esto, reflexionar, pensar y compartir con ustedes aspectos de este hermoso deporte).
Desde los cuatro años (hoy estoy por cumplir 29), me he desarrollado como persona de la mano del rugby y desde el 2003, cuando elegí al periodismo como mi medio para desarrollarme profesionalmente, he estado metido en el mundo de la ovalada desde otro lugar, pero con la misma pasión y entrega con la que preparaba el bolso para ir a jugar el partido más importante de mi vida (siempre es el próximo).
Mi vida como jugador, mi familia, mis amigos, mis alegrías y frustraciones estuvieron siempre ligadas a Urú Curé, club del cual mi abuelo fue socio número 8, mis padres jugaron al rugby y al hockey, mis amigos de la vida los conocí ahí y en el cual espero que mi hija pueda vivir las cosas que yo tuve la suerte de vivir.
Hoy mi labor profesional me lleva a tener que remarcar las cosas buenas y malas de quienes son en parte mi otra familia (el club) y trato de hacerlo de la manera más objetiva posible.
Además este trabajo me permite estar cerca de Universidad y del Jockey Club, teniendo la suerte de conocer a quienes son los responsables y protagonistas de estos dos grandes desafíos del rugby de Río Cuarto, compartiendo sus esfuerzos para crecer y marcando las cosas que uno piensa que están mal.
Desde hace ya algunos años, pensaba con satisfacción que las rencillas entre los diferentes clubes habían quedado de lado y que el rugby de Río Cuarto podía trabajar para que cada uno de los clubes siguieran creciendo (cada uno en su ámbito) de manera conjunta, pero algunos de los comentarios que recibí en el blog la semana pasada me hicieron notar que esto era un deseo personal y que las diferencias van a seguir ahí siempre y cuando algunas personas no entiendan de que se trata este hermoso deporte.
También es justo decir que otras personas entienden de que se trata esto y muestran que son verdaderas personas de rugby.
Desde chiquito mamé, me crié y hoy vivo según las “leyes no escritas” y la filosofía de este deporte (ser honesto, ir siempre de frente, respetar a nuestros circunstanciales rivales que en otra etapa de nuestras vidas pueden ser nuestros amigos, honrar la amistad, defender las cosas que creemos justas, etc) y esto me lleva a no entender la actitud de estas personas.
El rugby es uno solo, sea cual sea la camiseta que usemos: azul y gris, naranja, verde y blanca o negra.
El que está constantemente mirando a su vecino y no se preocupa por lo que le pasa a uno, está condenado al fracaso y a vivir a la sombra de otro, por suerte todavía quedan los Julios, los Miguel o los Jorges que pueden opinar y dejar en claro lo que sienten sin hablar de los demás y descalificarlos.
Muchachos este deporte es demasiado lindo para que lo sufran de esta manera y de seguir así su paso por el mismo será temporario y circunstancial, las personas de rugby lo seguiremos disfrutando de por vida.
Tristán Amado