Otra cara

La presentación de ayer de Urú Curé en Villa María fue lo mejor que mostró el equipo riocuartense en mucho tiempo.

Más allá del resultado en sí, el quince de Diego Ghiglione demostró en la cancha todo lo que uno presume que este equipo puede dar por la calidad de jugadores que tiene en su plantel.

Concentrados durante los 80´ de juego, no cometiendo practicamente ningún error y siendo dueños de todos los puntos de contacto, los riocuartenses supieron afrontar de la mejor manera un partido trascendental para lo que queda en la temporada.

Una actuación sin fisuras de Valentín Ruiz e Ismael López en la conducción y ocho “locos” en los delanteros que siempre fueron para adelante, fueron las bases de una alegría que estaba haciendo falta casi como el agua en Urú.

Pero la clave del partido estuvo en el scrum, esa formación que venía siendo desficitaria y que ayer le permitió a los riocaurtenses quedarse con una victoria en el clásico que los obliga a comenzar a pensar en grande y dejar de mirar para abajo.

Tristán Amado

Hicieron historia

Lautaro Casado y Gaspar Oberti entraron en el selecto grupo de rugbiers riocuartenses que disputaron un Mundial defendiendo los colores nacionales.

Luego de su participación en Sudáfrica se sumaron a los nombres de Roberto Mondino (jugó el Mundial de Francia en junio de 1992, precisamente el mes que Casado y Oberti nacían) y Facundo Lagos (el año pasado estuvo en la cita ecuménica que tuvo lugar en Italia).

Si nos detenemos a pensar que 30 jugadores representaron a toda una camada de rugbiers de Argentina, nos encontramos con la cuantificación del esfuerzo que tuvieron que realizar para ganarse el lugar y de la calidad de jugadores y personas que son para haber sido elegidos entre tantos nombres.

Si a todo esto le sumamos el aspecto deportivo, cuarto puesto (la mejor actuación desde que en 2005 se comenzó a jugar el Mundial en la categoría M-20 con la inclusión de las potencias del hemisferio sur) con victorias ante Francia y Australia incluidas, la ecuación parece cerrar de la mejor manera por donde se la mire.

Tanto Gaspar como Lautaro volvieron a escribir el nombre de Urú Curé en lo más grande del rugby nacional, tal como lo hicieran en su momento Gustavo Rivero, Gastón Llanos, Salvador Mosso, Sebastián Bettera y los mencionados Mondino y Lagos.

Ambos serán recordados por siempre, ahora deberán seguir cumpliendo sueños en los distintos seleccionados que les toque integrar, pero sobretodo en la primera división de la “lechuza” que los espera con los brazos abiertos.

Tristán Amado