Archivo para Febrero, 2009

Cambios de Cultura

A veces hay que alejarse, tomar distancia, tener nuevas experiencias y de repente encontrarse en otro lugar.

La vivencia de estar un tiempo en contacto con otra cultura me permitió analizar un poco cómo somos nosotros, mirarme, mirar a los otros y observar los comportamientos que hacen a nuestra esencia.

Es raro no sentirse “gorda” cuando uno se mira todos los días en los mismos espejos y la realidad o esta forma de ver a las personas, coloca instantáneamente a todos en un lugar.

A veces sólo es necesario moverse, cambiar de aire, de lugar, de caras y gentes y darse cuenta que en otros escenarios, en otras culturas no somos tan gordos como creemos, somos ante todo personas.

Alegría me dio vivir la experiencia de estar en otro país y observar, sobre todo a las mujeres, y ver sus caderas prominentes, sus pechos voluptuosos, sus traseros generosos y verlas felices consigo mismas.

Ví mujeres que no se ocultaban tras vestidos largos, al contrario mostraban todo lo que eran y las miradas que se posaban sobre estos cuerpos no estaban relacionadas con juzgar su forma de vestir, por el contrario eran miradas que apreciaban esa belleza.

Es extraño manifestar esto, porque estamos tan acostumbrados a estar categorizados como simpáticos, graciosos, buenos, pero pocas veces se escucha hablar de nosotros como lindos, así que fue sorprendente encontrarme con una realidad muy distinta a la que vivimos en Argentina.

La realidad es que deseaba contarles a todos Ustedes esta experiencia tan particular porque sinceramente uno muchas veces cree que la mirada sobre los gordos es en todas partes igual y para mi sorpresa descubrí que en muchos lugares la belleza se aprecia en todas sus formas.

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

Tortura China

Uno de los principios básicos para combatir los rollos de más es asistir regularmente al gimnasio, tarea que aún para los flacos a veces resulta desgastante. Pero con nuestra mente en positivo comenzamos, con una energía extralimitada el primer día, que nos deja de cama por una semana hasta que nos podemos volver a mover.

Así volvés al gym y te toca un personal trainner, con un lomazo terrible y con espíritu hitleriano, que te hace matar al máximo en la cinta durante 20 minutos hasta que sacas la lengua, prometiendo entre lágrimas que no volvés a comer nunca más en tu vida, con tal de que te saquen de allí, lo que no sabés que el plan de gorda que sacaste incluye matarte hasta que resucites tres veces por clase, por lo menos…
Después sigue la clase de spinnig donde las piernas sienten el ácido vibrar en la sangre y parece que en cualquier momento salen corriendo solas, mientras el asiento se te mete en la raya del trasero provocándote una incomodidad que no se puede detener porque el entrenador te grita “vamos vos podés…, 100 vueltas más y terminás”.

Mientras te siguen mintiendo que pronto el suplicio termina, nuestros colores van subiendo de tono, necesitamos desesperadamente agua, pero el expendedor está demasiado lejos para nuestro gusto y es imposible para este cuerpito seguir gastando energía porque el profe te las está consumiendo a todas con su delirio de querer que bajes todo lo que te llevó una vida engordar.

Así, destruidas, sudadas, con la lengua por el piso y el análisis profundo de “¿yo quiero esto para mi vida?” llegamos a la clase de aeróbica, en donde una comparte con un grupo de diosas, que están vestidas para matar en pleno gym y cuyos abdominales marcados y buena forma se refleja en todos los espejos, que obviamente te gritan a vos “tenés que ser como ellas”.

Por supuesto que una parece disléxica en las primeras clases porque hace todo al revés del resto, no es raro chocarse con algún compañero cuando una va contra el mundo, todos corren y una marcha, todos suben, una baja, todos tonifican y una siente la flacidez que rebota como una afrenta a la moral.

Y mientras el resto disfruta de la vida saludable y una sabe claramente que es lo positivo para la vida, una se pregunta “en qué momento se me ocurrió sumarme sufrimientos”.

Por último llegan los abdominales, a los que se odian fervientemente y por más que bajen la pancita, endurezcan todo y sean necesarios, una se siente la última cadete del batallón en un entrenamiento de guerra.

Cuando llega el momento de elongar, todos los compañeros entran en estado alfa, mientras que una se desmaya literalmente y la tienen que venir a buscar en camilla y hacerle ejercicios de resucitación.

Hacer gimnasia es necesario e intentar cada día estar un poco mejor vale la pena, aunque los esfuerzos a veces se parezcan a una tortura chica…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

Acosadores de Gordos

Dietas, siempre se habla de dietas, siempre hay en alguna esquina alguien repartiendo panfletos de fórmulas mágicas para adelgazar, en muchas páginas de Internet los avisos que publicitan un mes gratis de dieta y la promesa segura de bajar de peso llama la atención.

Y están los personajes a quienes yo los llamo los mago, porque aparecen por cualquier esquina a ofrecerte soluciones sacadas de la galera, estas personas están entrenadas para ubicar gordos y hacerles la psicológica que con un polvo, casi mágico, tomándolo de acuerdo a sus horarios podés bajar muchísimo, todos dicen lo mismo.

Recuerdo una mujer que un día casi me atropella con tal de hablarme de sus “productos” y de cómo toda su familia los tomaba día y noche (Ustedes creen que a mí me podría interesar lo que hacía su familia, si ni siquiera la conocía a ella), en fin como los gordos tenemos una esperanza ilimitada de bajar de peso, me dije en ese momento, por qué no y allí fui tras la loca que me quiso atropellar a comprarle sus “productos”.

Obviamente que estos “batidos” no me hicieron mal, ni bien tampoco, son complejos nutricionales, ahora la pregunta es, cuánto aguanta una persona tomando dos veces por día este líquido, que encima por más gusto a frutilla o a chocolate son horribles.

Lo que nos sucede a los gordos es que vivimos esperando que algo funcione y como las dietas nos cuestan y los kilos se bajan a base de perseverancia y comida saludable, nos dejamos llevar por la magia de las propuestas que las realizan personas que lucran con nuestra necesidad y para bajar de peso hay que tener claro que hay que ir a hablar con especialistas, para eso los nutricionistas se pelaron las pestañas estudiando.

Lo más gracioso de tomar estos “productos” es la persecución que uno recibe de estas personas, quienes a pesar de no comprarles más lo que venden, siguen acosándote con su mejor sonrisa y una perseverancia terrible, la misma que nos tendrían que contagiar para poder ponernos a dieta.

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

Prohibido Comer en Público

Sentarse a comer plácidamente es una tarea que no siempre resulta de lo más agradable para un gordo, sencillamente porque el estigma de los kilos de más, siempre hacen que algún oportuno te mire con cara de sabiondo y te manifieste con toda su intelectualidad que lo que estás haciendo no está bien.

Pongamos en claro algo, los gordos somos personas, necesitamos alimentarnos, tomar líquidos, hacer lo mismo que cualquier ser humano, sin embargo siempre anda suelto por la vida algún infradotado, que con aires científicos te expresa que tu ingesta no es la correcta, o el irónico chistín que siempre tiene un comentario como “tenemos hambre, no?” o aquel que dice “mejor me voy antes que me comas a mí”.

Una vez más me pregunto con qué derecho esta gente se mete en la vida de uno, en qué aspecto uno les dio la facultad para que opinen y se metan en acciones propias e individuales que les son absolutamente ajenas y que no molestan a nadie.

Es tan fuerte la mirada social que muchos tienen sobre los gordos que es un gran peso para cada uno de los que estamos excedidos en peso, un flaco puede ir comiendo un chocolate y nadie le dirá nada, pero seguramente si es un gordo, algún personaje aparecerá para hacerle algún comentario como “angurriento”, “dejá de comer, gordo”, “seguí así que vas a reventar”.

Sólo basta observar un gordo comiendo en un lugar público y darse cuenta lo que dice su lenguaje corporal, se siente intranquilo, oculta y se siente más gordo por estar ejerciendo la sencilla acción de comer en público.

Al gordo siempre le pesa la mirada ajena y le suma más kilos a su mente y a la imagen que tiene de sí mismo.

Ojalá las personas comenzaran a ocuparse más de sí mismas y dejaran de molestar a quienes son gordos, porque bien dice la frase “la libertad de uno comienza cuando termina la del otro”.

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com