Archivo para Marzo, 2009

Yo Respeto, Tú Respetas

El “respeto a ser” es un derecho que todas las personas deben sentir, sin embargo continuamente vemos gestos y acciones en la sociedad que van en la dirección contraria.

La gente se preocupa poco por mirarse a sí misma y siempre está atenta a los otros, particularizando la temática de este blog, se hace mucho hincapié en el tema del peso como si fuera el único aspecto que resume a una persona y por ende se lo juzga y se habla de la “obesidad”, “gordura” y “rollos” como si esa persona no tuviera claro lo que es, lo que siente y lo que vive siendo gordo.

Puede ser o no una decisión ser gordo, puede estar bien o mal de acuerdo a la experiencia, a la ciencia, a la vida que a cada uno le ha tocado vivir y por ende el cristal desde donde se mire la realidad, lo que no está bien es no respetar a ese ser humano que es gordo.

No es correcto andar por la vida con un manual de instrucciones determinando quiénes están bien y quienes mal, catalogando a las personas por sus gustos, su forma de comer, vestir, por su tamaño o es que en alguna parte está determinado que para ser parte de una sociedad hay que encajar en medidas, pesos y pensamientos, lo que nos otorgará por carácter transitivo respeto y el bienestar de poder vivir en paz, sin recibir la molestia ajena.

Cuando tenía 6 años se me cayó el pelo, la causa el stress y la tortura cotidiana de un grupo de niños que no habían recibido educación en su hogar y que se burlaban porque yo era gorda.

Era placentero para ellos reírse de algo que debería haber sido natural, era sistemática la molestia psicológica diaria donde uno era el centro donde se canalizaba la falta de respeto…

Han pasado muchos años de aquella época y se siguen observando conductas de una parte de la sociedad que no soporta que el otro sea distinto…

Lamentablemente no se han dado cuenta que no hay medidas para nadie, somos lo que somos, más allá de cuánto les pese a algunos…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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Construir…

La intolerancia se palpa, se percibe, somos parte de ella y nadie está exento… Nos cuesta escuchar al otro, entenderlo, nos cuesta leernos, percibirnos y reconocernos…

Ante el más mínimo comentario nos sentimos aludidos, como si todos fuéramos parte de un pensamiento encadenado, creemos que todo lo dicho se ajusta con exactitud a todas las realidades…

La verdad es que si bien a veces uno se para desde la generalización, no pretende ser fundamentalista en sus comentarios haciendo la relación exacta de que todo es directamente proporcional…

La realidad es que uno escribe a partir de sus experiencias, desde ese lugar donde nos paramos frente a lo que nos sucede y en esta lectura que hacemos de los hechos y que comparamos con los que tenemos al lado, desde allí escribimos o alzamos nuestra voz…

Pretender que lo que uno dice sea la verdad absoluta hablaría de soberbia, una muy “gorda” y este medio pretende encontrar puntos de semejanza y diferencia entre lo que a unos y a otros les sucede…

Nadie dice que la mirada desde la ventana donde decido ver la vida y sus experiencias sea la adecuada y es maravilloso el encuentro con el otro a través de sus enseñanzas para descubrir las equivocaciones, para cotejar las diferencias y para aprender…

Lo preocupante es que la violencia que usamos en el deseo de marcar nuestro punto de vista es tan intransigente y absoluta que perdemos de vista el respeto al pensamiento del otro…

Gordos y no tantos, flacos y no tantos, convivimos a diario con este fenómeno tan agudo de no ser respetados por lo que somos, por lo que decidimos ser, por nuestras elecciones cotidianas respecto a nuestro cuerpo, nuestra forma de caminar, comer o cuidarnos…

La intolerancia al respeto de la libertad del otro, en todas sus facetas y aspectos, es un mal que nos ataca, mucho más grave que la obesidad o la anorexia, porque nos herrumbra el alma y nos inhibe el acto maravilloso de pensar y construir con el otro…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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Tele Peso

La sorpresa de un primer mail me dejó pensando que estaba equivocado el envío hacia mí, pero la llegada de un segundo mail de otro destinatario me hizo dar cuenta que efectivamente me estaban buscando.

En los últimos días he recibido propuestas de productores televisivos, de distintos lugares del planeta, que a raíz de leer el blog, me ofrecen aparecer en sus programas de “gordos”.

Los gordos nos hemos vuelto mercadería solicitada, los programas televisivos como “cuestión de peso”, cuyo formato hoy se ha vendido al mundo y todas las variaciones posibles donde están involucrados los gordos ha ganado espacio en los medios.

Sin embargo, el supuesto objetivo de estos programas es ayudar a las personas obesas a tener calidad de vida, ha bajar de peso y a cambiar hábitos de conducta en relación a la comida.

Cuando uno recibe un mail pidiéndote que te presentes a un casting por tener un blog que habla sobre las personas gordas, sentís que es poco seria la búsqueda, más cuando necesitan ocupar el espacio que da con tu perfil de gorda, lo que te hace sentir que más que a un programa de televisión vas a un zoológico, donde cada uno es un bicho raro.

En fin, más allá de la anécdota, lo que me impresiona es observar cómo los gordos se han vuelto “famosos” y ahora aparecen, pero desde una concepción, desde mi punto de vista, errada, porque muchos de estos programas exponen a la gente de la forma más vil, cruel y hasta grotesca, usando a seres humanos que por ser gordos terminan siendo parte de un circo, donde el resto se ríe y ellos son los que muestran su mercadería en exceso.

Con esto no quiero decir que muchos programas no educaron, pero sinceramente cuando veo que una persona gorda es retada frente a cámara, obligada a hacer cosas que le cuestan y que por estar en televisión debe cumplir con el contrato que determina que es un producto más, sinceramente me siento incómoda, porque ese envase “gordo” tiene un alma, que en el fondo, más allá de las cámaras, está buscando ayuda.

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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Vil Marketing

El marketing hace magia y todos terminamos cayendo en la trampa de la credulidad que tanta publicidad logra envolvernos y captar nuestra atención y bolsillo.

Así nos convencen con el concepto de lo Light, lo diet, y en estos últimos tiempos, lo zero.

Todos prometen exactamente lo mismo, que se mantiene el sabor de los productos naturales, pero que tiene menos de todo.

Si pensamos un poquito el hecho de que un producto contenga porciones reducidas de sus componentes, léase grasas, calorías, proteínas, etc, significa que eso es directamente proporcional a que no estamos consumiendo lo que la publicidad pretende hacernos creer.

Y nosotros, los consumidores que siempre tenemos una dieta a mano, compramos y comemos todo lo verde, lo bajo en grasas y mientras más Light diga con menos culpa nos sentimos.

Recomendamos a nuestros amigos las bondades de estos productos y los consumimos con una alegría propia del siglo XXI, pero como el marketing y la publicidad nosotros también nos mentimos, porque pretendemos convencernos de sabores y gustos que nada tienen que ver con aquellos más naturales y sin tantos compuestos para adelgazar.

El concepto de vida sana no debería estar relacionado a comer productos bajos en todo, sino, como en otras ocasiones he manifestado, a saber comer, a consumir las proporciones adecuadas para nuestro cuerpo, con todos los nutrientes y sabores de las comidas caseras, saludables y con zero marketing, esas que nacen en el hogar y vienen de las recetas que nuestras abuelas cocinaban…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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