Archivo para Septiembre, 2009

Pantalón XL

Otra vez salí a comprarme pantalones, tengo una colección de ellos en el ropero, no soy de las que le cuesta dar, pero se ve que conservo la esperanza de que algún día bajaré de peso y todos esos pantalones volverán a calzarme.

Sé que me miento, porque si ese día llega es muy probable que no los vuelva a usar, sin embargo allí están mirándome y dándole la bienvenida a un nuevo pantalón que es uno o dos talles más grande que el último que me compré.

La verdad es que no me siento orgullosa de contar esto, a veces me causa dolor que a causa de tener un problema de salud mi peso aumente y me sea tan complicado manejarlo, no se imaginan lo cansada que estoy de hacer dietas y que no funcionen porque mi organismo tiende a subir de peso más que a bajar…

Amo los jeans, son mi pantalón de batalla y creo que de los que se pueden encontrar en casi todos los talles, obviamente siempre me compro de hombres porque de mujeres no hacen, sin embargo es algo de lo que estoy tan acostumbrada que ni siquiera vergüenza me causa pedirlos.

Salí a comprarme un nuevo jean a causa de que el último ya lo usaba con un botón desprendido y mi panza se lastimaba por estar tan ajustada… Creo que me resistía a comprarme un nuevo pantalón por el hecho de que me cuesta aceptar o asumir que sigo aumentando de peso y me cuesta controlar este incremento en mi vida…

Sin embargo y a pesar de todo, hay que seguir poniéndole la mejor sonrisa a la vida, alegrarse por lo que tenemos y seguir en la lucha… Quejarnos y no hacer nada no tiene sentido…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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No al Vestido Carpa

Los otros días caminaba por la ciudad y una imagen hizo detenerme en seco, un local para mujeres XL mostraba la imagen más patética que he visto y a la que me resisto absolutamente.

Así como todas las casas de ropa muestran los básicos de la nueva temporada, aquí se mostraba un triste maniquí sin cabeza de tamaño grande con batón, para quienes no saben de qué se trata esto es un vestido sin forma que se prende por adelante, como si fuera un guardapolvo.

El batón, muy parecido a una carpa de circo estaba puesto como la novedad de la temporada para las gorditas que con resignación terminan comprando este tipo de ropa porque muchas veces no encuentran otra opción.

Sinceramente no creo que quienes manejan este negocio lo hayan hecho a propósito, por el contrario es una realidad que muchas veces las opciones de ropa son limitadas, pero más allá de todo no caigamos en el error de aceptar que las cosas son así.

Revelémonos ante situación, mostremos lo que somos, que por más que la carpa no deje ver nuestro cuerpo, el mismo no puede desaparecer de la faz de la tierra y por ende si nos acostumbramos a mostrarnos como somos, tarde o temprano el resto terminará asumiendo que unos rollos de más, que unas curvas profundas y unas caderas prominentes son parte de la belleza humana, también.

Todo depende de que nos atrevamos a guardar la ropa grande y enorme y empezar a usar aquella que nos queda bien, que no oculte lo que somos y que empiece a imponer nuevos patrones de belleza…

DIGAMOS NO AL VESTIDO CARPA

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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Yo Como

Atrevámonos a pensar sólo por el tiempo que dure la lectura de esta columna en la posibilidad de comer lo que queremos, en el hecho de que el mundo ese que siempre nos mira deja de hacerlo, en que las culpas desaparecieron y en que jamás escuchamos ni leímos, es más nunca apareció toda la información acerca de la obesidad y lo mala que es para nuestra salud.

Por un rato escapemos de las burlas, de los comentarios hirientes, de las miradas perturbadoras, del sarcasmo y de las dudas acerca de cuán lindo somos…

Imaginemos que nuestra belleza es adecuada para este mundo en el que vivimos, que quienes deseamos que nos miren lo hacen con placer, con ganas, con dulzura, que recibimos comentarios aduladores…

Un instante de verdad, sin excusas y sin reproches, sin culpas, donde decidimos comer porque nos encanta hacerlo, porque disfrutamos de la comida…

Saborear ese pedacito de chocolate sin pensar en calorías, comer el trozo de pastel sin dejar la mitad, no sentir el peso de los otros sobre nuestro helado, comer un bocado grande de pan sin que nos de vergüenza hacerlo en la calle…

Por un rato sintámonos libres de decir que nos gusta comer, que es un placer la comida en nuestras vidas, que nuestros rollos son el resultado de encuentros maravillosos con amigos y familia con tallarines o asados de por medio.

Tenemos claro cotidianamente todos los “no” que nos repetimos y nos grita la sociedad…, pero al menos entre nosotros, los que también gustamos de la buena comida, saboreemos de este tiempo en paz, aunque sea hasta que los salude hasta la próxima y volvamos a hablar de nosotros, los gordos, aunque yo sea la más gorda de todas…y obvio ME ENCANTA COMER…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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La afrenta de ser gorda

www.bunquer.com

Fuente: www.bunquer.com

En algún momento de la vida todos somos asediados con algún apodo muy poco feliz que nos destruye caprichosamente los días…

En el caso de las personas que somos gordas no hablamos de un apodo sino de una cantidad excesiva de formas distintas de llamarnos por lo que más se nos ve, o sea nuestro gran cuerpo, que pasa a ser en la vulgaridad de las palabras de los otros, absolutamente asediado y bastardeado.

Obviemos a todos los maravillosos seres humanos que usan el “gorda o gordo” con mucho cariño, poniendo en la impronta de su voz la dulzura y el amor necesario para que esa palabra esté condimentada con la sensación de que uno recibe un abrazo…

Sin embargo muchos suelen llamarnos gorda, gordo, elefante, grasa caminando, panadería rodante y tantos creativos nombres más con la impostación necesaria para hacernos sentir las peores personas en la tierra.

Cuántas veces desearíamos ponerlos un ratito en nuestra piel para que sientan como se nos congela la sangre y como un agrio sabor nos llena la boca con bronca y dolor que sólo enrojece nuestras mejillas de furia, cuántas veces hemos deseado volvernos y muchas veces lo hicimos a reprocharles en la cara su desconsideración, cuántas veces exigimos respeto, palabra cuyo contenido una gran parte de la humanidad desconoce…

A veces trato de entender a esa cabezas y creo que la posición de fundamentar ciertos actos a través del hecho de que es gracioso es absolutamente muy pobre, uno no puede andar por la vida riéndose de los otros, uno debe hacerlo con los otros y cuando las palabras que uno utiliza son herramientas de destrucción, de desvalorización de otro ser humano lo maravilloso que contiene la risa pierde su sentido más pleno…

Cuántas veces seguimos caminando con un dolor insoportable en el pecho, con la vergüenza de ser señalado como si uno debería estar encerrado, cuántas veces insultamos hasta el cansancio a esos detractores sin embargo nos quedamos con ese malestar de que ellos triunfaron en su cometido…

Sería bueno que todos nos respetáramos, sería fantástico ni siquiera tener que hablar de esto porque no sucede, sin embargo el mundo sigue su curso y la realidad por lo general nos azota con este tipo de situaciones, por ello ojalá que todos aquellos que se burlan de una persona “distinta” algún día descubran el espejo que los refleje de verdad, sinceramente yo no quisiera estar en esa piel…

Hasta la próxima semana y gracias por cada uno de sus comentarios, entre todos estamos creciendo… Los abrazo a tod@s…

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

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