Archivo para Junio, 2010

Días Difíciles

Hay días particulares, probablemente son cuando entramos en esa angustiosa dicotomía de que cualquier decisión que tomemos, sentimos que es la incorrecta.

Comer o no comer, hay días que queremos devorarnos todo, que no importan los esfuerzos realizados, estamos enceguecidos por un pedacito de dulce, por un trozo de chocolate o sentir el crujiente chasquido de las papas fritas triturándose en nuestro boca.

Esos malditos días donde los atracones llegan, donde la ansiedad nos invade y podemos hacer un desayuno, almuerzo y cena en un plazo corto de tiempo, nada nos basta, necesitamos más y aún así todo es insuficiente.

Luego llega la triste sensación de habernos traicionado, de habernos sometido a la tortura de excesivas calorías, nos sentimos mal por no haber controlado ese deseo descontrolado, como si la fuerza de voluntad y la conciencia la perdiéramos frente a los dulces y la comida.

Días donde terminamos agotados, llenos, asqueados, donde nos preguntamos por qué llegamos a esos extremos, sabemos que no es hambre, es esa fuerza de ansiedades que sólo parecen calmarse frente a la comida y de tanta de la misma aún nos sentimos vacíos, lejos de nuestro equilibrio, sintiendo que al no poder controlarnos jamás podremos tener tranquilidad en nuestras vidas.

Hay días de furia donde la comida cumple ese doble rol de amor y odio… y uno parece un títere que come y siente culpa, pero come y come porque no puede parar.

Yo la Más Gorda de Todas

yolamasgordadetodas@hotmail.com

Cuidado

Cuáles son los límites, hasta dónde llegamos en post de hacer dietas y cuando me refiero a esto, hablo de no comer o entrar en planes alimenticios sin el asesoramiento de un médico, por lo general sacados de Internet o de los datos que un amigo de un amigo nos brindó.

No creo que nadie que sea parte de este blog no haya intentado hacer algo para bajar de peso, desde semillas en las orejas, tomar todo el día agua, comer una zanahoria en todo el día, morirse por horas en el gimnasio para perder kilos, endurecer la grasa y expiar las culpas de haber comido dos bocados más de carne y ni hablar si en el fin de semana hubo un desliz con un chocolate, muchas son capaces de autoflagelarse hasta no volver a tener ganas de comer.

Más allá de las ironías sarcásticas el tema está en que muchas personas al experimentar tantas dietas se pasan de vuelta, al extremo de decidir no comer o directamente vomitar, patologías llamadas literalmente anorexia y bulimia.

Sin ser experta en el tema, ni tampoco pretender serlo, creo que lo único que puedo manifestar es que cuando estamos buscando ayuda, cuando ponemos en Internet “gorda” o “dieta” intentando encontrar soluciones o una palabra que nos de un poco de luz a nuestras luchas cotidianas, cuando manifestamos de muchas formas nuestra disconformidad con nuestros cuerpos y como nos vemos con él, lo más importante es poder tener un poco de criterio, intentar realizar una consulta con un profesional o un familiar o amigo que te quiera bien, antes de optar por caminos que no sólo son malos, sino que pueden afectar el resto de tu vida…

Por ello antes de optar por no comer o hacerlo y luego vomitar, viviendo en una mentira que sólo sirve para destruirte pensá con amor en vos misma, volvete a mirar a los ojos y pedí ayuda, gritá si es necesario, pero no te autoflageles, ni te impongas medidas que sólo sirven para apagar luz que está en vos y que es necesario que la vuelvas a ver.

Yo la Más Gorda de Todas

Msn y Facebook: yolamasgordadetodas@hotmail.com

Reiterativo

Ya sé que soy gorda, está a la vista, lo sé… Ahora es necesario que el mundo crea que porque somos gordos nos comemos absolutamente todo…

Creo que hay un gran mal entendido, la mayoría lo cree, y es que hacen la fórmula directamente proporcional de “ser con mucha grasa igual a que come todo el día”, es más algunos suponen que aún dormidos nos comemos los corderitos que vamos contando para entrar en un profundo sueño.

En fin, los otros días estaba en una cena, comí la entrada y luego pasé al plato principal, el cual era muy rico, cuando el mozo pasó para ver quienes querían repetir me preguntó acerca de si yo deseaba algo más, con sinceridad le respondí que no, que todo había estado muy rico, pero se ve que mi cara o mi cuerpo le dijo lo contrario, porque me cuestionó dos veces más si estaba segura de que no quería seguir comiendo.

Debo decir que el mozo no lo hizo ni con ironía, ni con mala intención, soy experta en el tema y sé diferenciar a la legua cuando hay burla en la actitud de los otros, este caso no era así, simplemente que parece que no comprendía cómo siendo una gordita linda no seguía comiendo.

Su insistencia me causo gracia, y la incomodidad de quienes estaba cerca, lo tomé como un hecho más de los que me suceden a diario en donde me preguntan si estoy embarazada o por qué estoy gorda o cuando me mandan a hacer dieta. Insisto el mozo no tuvo mala vibra y lo hizo con onda, simplemente aclaro y cuento esto para remarcar una vez en lo mismo, ojalá los no tan gordos nos lean así lo entienden, ser gordo no significa que nos comemos todo, en muchas ocasiones comemos menos que una persona flaca, por ende a dejar ciertas estructuras de lado y a comprender que también uno puede cuidarse en las comidas.

Ser gordo no significa que repitamos tres veces un plato o que desabastezcamos el quiosco de la esquina, tampoco que cuando decimos que no estamos deseando querer seguir comiendo.

En fin una historia más para compartir con Ustedes, a quién no le sucedió alguna vez algo parecido…

Yo la Más Gorda de Todas

Msn y Facebook: yolamasgordadetodas@hotmail.com

Excusas al Nutricionista

Las excusas ante el nutricionista son de las más variadas, más si uno sabe que comió y la razón lógica por la cual los números de la balanza no descienden básicamente son porque uno atacó la heladera, el quiosco de la esquina y hasta la casa de la suegra.

Entre que nos cuesta enfrentar nuestro cuerpo, asumirnos como gordos y encima tener que decirle a la nutricionista que no bajamos de peso o que engordamos porque comimos es toda una tarea que en muchas ocasiones nos lleva a dejar de asistir a la consulta.

Mi teoría es que con el nutricionista establecemos una relación especial, un compromiso de cumplir con lo que nos pide, cuando esto no sucede, nos atormenta tanto decir la verdad, por ejemplo “comí porque me antojé o no aguanté más no comer ningún chocolate”, que sentimos que lo estamos traicionando por no cumplir al pie de la letra lo que nos pide…

La realidad es que el compromiso más importante lo debemos establecer con nosotros mismos, sabiendo que un exceso siempre nos termina perjudicando sólo a nosotros.

Los especialistas son un medio, que nos ayudan a corregir hábitos, a comer saludablemente y a quienes debemos consultar y decir toda la verdad porque de ese modo sabrán cuáles son nuestras debilidades y fortalezas.

Y recordemos que un buen nutricionista nunca nos hará dejar de comer, por el contrario nos ayudará a tener una mejor calidad de vida…

Yo la Más Gorda de Todas

Facebook y Msn: yolamasgordadetodas@hotmail.com