Archivo para Junio, 2012

Una palabra, un mundo

Para leer con esta música de Carlos Varela

Alison Walker desarrolló anorexia y bulimia a la edad de 15 años, estuvo hospitalizada 15 veces, hasta llegar a 32 kilos. Sobrevivió durante años consumiendo 50 calorías al día, comía sólo la mitad de una tira de goma de mascar para mantener su forma delgada.

Después de años de tratar de recuperarse logró vencer la enfermedad, sin embargo las secuelas fueron grandes al descubrir que su sistema digestivo estaba dañado, al punto de no poder procesar los alimentos adecuados. A la actualidad puede comer sólo cantidades minúsculas y cualquier comida con sabores fuertes,  como las verduras,  la lleva a vomitar inmediatamente.

Alison desarrolló por primera vez la anorexia durante un viaje de esquí de la escuela en 1994, cuando se privó de una porción de papas fritas, después de haber sido intimidada por sus compañeros. La deportiva adolescente pesaba saludablemente 66 kilos, pero después de experimentar la “emoción” de negarse a sí misma la comida, se redujo a sólo 36 kilos en menos de un año.

Fue admitida en su primera clínica en septiembre de ese año y pasó tres meses y medio ingiriendo 3.500 calorías al día para subir de peso. Pero su inestabilidad emocional hizo que fracase en múltiples oportunidades y cada vez fue peor su enfermedad.

Alison empezó a comer comida de verdad de nuevo en el año 2010, pero descubrió que no puede tragar y come solamente una dieta muy limitada. En 2011, cuando se conoció este caso, pesaba 60 kilos, y se encontraba en un peso saludable.

Fuente:http://www.dailymail.co.uk/health/article-2034603/Shocking-pictures-woman-succumbed-anorexia-eating-just-50-calories-DAY.html

Pienso nuevamente en el tema de la anorexia, ustedes dirán este es un blog que trata de la obesidad, para los que dudan de la temática, estamos hablando de lo mismo, la problemática de la alimentación, de la aceptación, el foco puesto en la comida y la reinterpretación que hacemos de la misma que nos cuesta tanto superar.

Y analizo frente a esta terrible historia de vida, que tiene tremendas secuelas, la importancia de la palabra del otro, de cómo con un simple comentario, una frase que pretende ser graciosa o la insoportable levedad mental de algunos que lleva a ser agresivos, puede transformar el mundo de un ser humano.

Alison fue violentada a que no comiera y algo en su ser se rompió, se quebró para siempre. La mujer que se recuperó después de 15 veces estar hospitalizada ya no es la misma que cuando decidió dejar de comer, pasó por un infierno que dejó graves rastros en su cuerpo y que le afectará por siempre.

Podrán decir que había un problema en ella y que por esa razón se vio afectada para caminar por la enfermedad de la anorexia, probablemente quienes piensan esto puede que tengan razón, sin embargo también creo firmemente en la responsabilidad de ese entorno que la agredió, que la empujó al abismo, no importa si fue una o cientos de palabras en su contra, la realidad es que esta mujer rodó por años en el lodo de la inseguridad, del hambre, del dolor, del desamor…

Quizás si ella hubiera recibido más palabras de afecto, si nadie se hubiera metido con lo que comía o como se veía, tal vez no tendría que haber atravesado lo que le sucedió.

No le quito responsabilidad a esta mujer, ella tomó la decisión fundamental de su vida, pero sostengo que también cumplieron un rol triste quienes no sumaron para bien.

A veces una palabra puede cambiar tu día o transformar tu vida…

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Entre la vida y la muerte

Un juez británico obliga a alimentar a una joven de 32 años enferma de anorexia, pues considera que en ese estado no tienen capacidad para decidir por sí misma; sus allegados creen que se deberían respetar sus deseos.

El juez manifestó “E es una persona especial cuya vida es valiosa; ella no lo ve así en estos momentos, pero puede que sí lo haga en el futuro”. La joven se niega a tomar alimentos sólidos, sólo agua, lo que la ha llevado a tener un índice de masa corporal de 11,3, equivalente a un peso de 33 kilos para una persona de 1,70 metros de altura.

El juez admitió sus dudas acerca de obligar a E, así se la llama para preservar su identidad, a alimentarse. “Es la primera vez que me he planteado la posibilidad real de que un tratamiento para mantener a alguien con vida no es lo mejor que se puede hacer por una persona que, aunque no tiene capacidad [para decidir por sí misma], es completamente consciente de su situación”.

La balanza para el juez falló a favor de la vida, a pesar de quedarse impresionado por el hecho de que el entorno de E no estaba a favor del tratamiento, “creen que ya ha tenido bastante y que se han de respetar sus deseos. Creen que se le ha de permitir tener una muerte digna”, manifestó el juez.

Pero “solo vivimos una vez: nacemos una vez y morimos una vez, y la diferencia entre la vida y la muerte es la diferencia más grande que conozco”, concluye el juez. Por eso cree que E tiene que ser alimentada, aunque sea a la fuerza. Quizás para que sea ella quien decida, cuando esté en condiciones de hacerlo por sí misma, qué quiere hacer con su vida.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/15/actualidad/1339793326_599236.html

Cuando leo este tipo de situaciones trato de ponerme en la piel del otro, de calzarme en sus zapatos, de pensar desde ese otro lugar, a veces lo logro y en otras tantas ocasiones me resulta imposible.

No me parece ilógico que un juez opte a favor de la vida, menos aún él favorece tratar de darle la posibilidad a esta mujer que recapacite cuando se sane de la anorexia. Sin embargo también es real que hay personas que deciden morir de ese modo y más allá de que uno no comparta el modo, menos aún la idea de dejar de alimentarse, también creo firmemente en que hay decisiones individuales que merecen nuestro respeto, aún cuando estamos parados en la vereda del frente.

Cuando suceden estos hechos me pregunto qué lleva a un ser humano a dejar de lado el instinto más básico de todo ser viviente que es el de alimentarse, qué sucede en esa cabeza para creer que la comida es un enemigo. Qué pasó en la vida de E, cuál ha sido su historia, sus vivencias para que un día decidiera que no comer era la opción para existir o no…

Nunca tengo demasiadas respuestas para estas situaciones, el alma y la mente se me llenan de preguntas y quisiera poder comprender, pero la verdad es que no puedo, como tampoco cuando alguien come en exceso y agranda su cuerpo a proporciones exageradas presumiendo que es lo mejor para sí.

Aunque no lo comparto creo que es necesario respetar las elecciones personales, de todos modos para que las personas no lleguen a estos extremos de existir muertos en vida es necesario estar atentos a sus comportamientos, porque una persona que decide dejar de comer mucho tiempo antes comenzó con acciones en contra de su vida.

Acompañar a los hijos, ser ejemplos saludables en nuestro entorno es el mejor aporte que podemos dar para evitar situaciones tan complejas como la que he tratado para que la vida sea honrada y la muerte desterrada.

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Mundo Pesado

En los últimos días fue noticia nuevamente el tema de que la obesidad se ha transformado en una pandemia mundial (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120615_epidemia_obesidad_azucar_men.shtml), el mundo está pesado, eso se leía, porque las cifras marcan que 500 millones de gordos le están sacando la cintura al planeta tierra, lo que implica que anualmente mueren 3 millones de personas con problemas de obesidad.

Se comienza a poner en boca de los medios de comunicación que el problema no es simplemente que nuestros hábitos cambiaron, el sedentarismo nos invadió a todos, sino que el foco se centra hoy en lo que comemos y que es el principal problema del que poco se ha hablado en estos últimos 30 años en el que la industria alimenticia se transformó y de algún modo todos nos volvimos más adictos a comer mal.

No nos alimentamos como corresponde, muchas de las verduras que saboreamos están llenas de agroquímicos, hormonas, son brillantes, preciosas, de formas perfectas, pero sólo basta probarlas para sentir el gusto exactamente igual de un tomate, zanahoria o un rábano, que por cierto es absolutamente desabrido, uno siente que prueba algo insípido y aburrido.

Ni hablar de la cantidad de productos que hay en el mercado que son tentadores y adictivos, desde las golosinas que se han vuelto “alimentos” cotidianos para muchos y sobre los cuales la industria tabacalera ha puesto todo su dinero para potenciarlos y generar nuevas adicciones, a la comida chatarra con su asociación a la felicidad y los grandes momentos de la vida y obviamente a un menor costo que genera que cada vez más las nuevas generaciones vean una opción de cena o almuerzo a este tipo de “oferta gastronómica”.

Gran cantidad de productos que ingerimos contienen en sus combinaciones químicas la conjugación perfecta para comer más, para necesitar probar un poquito más, para desear lo que comemos no por hambre sino como una necesidad incontrolable.

No sé si es feliz la comparación, pero a veces creo que se habla de drogas y la lucha de los gobiernos contra las mismas y siento que hay otro tipo de productos que cumplen el efecto de adicción para las personas, y estas terminan enfermando por esto y sin embargo como ciertos componentes químicos no están dentro del catálogo de drogas para perseguir nadie hace nada. Es más muchas administraciones estatales del mundo que dicen hoy estar preocupados por la gravedad de la pandemia de la obesidad han sido los que han estimulado industrias poco saludables y han hecho la vista para el otro lado cuando muchos alzaron la voz respecto a la industria alimenticia encubierta.

Si bien el consumo alimentario ha generado gran cantidad de dinero, hay que analizar si los perjuicios que genera esta obesidad mundial no se podrían haber evitado si los gobiernos hubieran actuado más conscientemente al respecto.

No quiero quitar la responsabilidad de consumo de cada ser humano, pero tampoco quiero quitar compromiso a quienes teniendo conocimiento del efecto que podía generar la industria de alimentos dejaron que la misma creciera a pasos agigantados con productos que llevará mucho tiempo sacarlos de la cultura de nuestras sociedades y sinceramente creo que el poder del dinero es mayor que la preocupación por cada persona.

La realidad es que de esta obesidad mundial los estados son responsables y pagarán muy caro su inacción, durante décadas, en lo que respecta a sistemas sanitarios y los efectos sociales y culturales que este problema traerá aparejado.

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Con “D” de Discriminación

Un estudio publicado en la revista International Journal of Obesity expresa que las mujeres con kilos de más son discriminadas en el trabajo, tienen menores posibilidades y reciben sueldos más bajos.

Cuando leo este tipo de información mi ser varía entre la tristeza y el poco asombro, una vez más uno comprueba hasta dónde llega la discriminación hacia los otros. Parece que el ser mujer y gorda es una combinación perfecta para no recibir lo que corresponde. No quiero ni pensar en agregar a mujer + gorda, ser pobre, ser discapacitado, ser homosexual, todos esos atributos podrían caberle a una persona de sexo femenino y obviamente los resultados son los que estamos pensando, un ser humano fuera del sistema.

Vivimos en un mundo, donde la mayoría es parte de un entramado social, cultural, económico, saber que hay un sector de nuestra población que se encuentra discriminada por ser mujer y no se valora su potencial de conocimiento y saber, descartando todo el bagaje que puede aportar es absolutamente nefasto. Y más allá de que uno habla a partir de estadísticas, me gustaría que todos pensáramos que esos números son personas, seres humanos de carne y hueso que terminan siendo ciudadanos sin derechos por la condición que les tocó en la vida.

Decimos las mujeres que hemos ganado muchos derechos, nadie lo puede negar, pero en el lado oscuro de la luna siguen sucediendo estos hechos, parece que sólo las mujeres poderosas o que cumplen con estereotipos físicos pueden llegar a ocupar puestos de importancia, tener una excelente remuneración y obtener lo que quieren. Si bien sabemos que esto no sucede en todos los casos, también tenemos la certeza de la experiencia que muchas veces se elige a una joven flaca sin tanto currículo que a una mujer gorda con demasiado pensamiento propio.

Frente a estas situaciones hay que quejarse, hay que luchar, hay que denunciar y visualizar estos temas para que todos, absolutamente todos, sin discriminación de género, tamaño, color, elección sexual, segmento socio-económico podamos acceder a todos los espacios por nuestra capacidad.

Exigimos ser valoradas por lo que somos, completamente, es necesario que dejen de atribuirle al ser gordo atributos negativos, es irracional que en pleno siglo XXI las mujeres sigan siendo discriminadas y que se les sume el condicionamiento de su tamaño corporal. La inteligencia no se puede medir por nuestro aspecto físico y habla muy mal de la materia gris de quienes hacen este tipo de valoraciones.

Por una sociedad con mayor igualdad y derechos…

Yo la Más Gorda de Todas

Foto: http://queerfatfemme.tumblr.com/post/19767051149

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Borrar al Gordo

El director ejecutivo de la compañía Disney, Robert Iger, anunció que prohibirá las referencias visuales que sean favorables a la comida basura en sus dibujos animados, series, cintas, anuncios de cadenas y en fin, todos sus medios e incluso parques temáticos.

Estas medidas se fijaron para declararle la guerra a la obesidad, una de las grandes enfermedades de los Estados Unidos y de la población infantil a nivel mundial.

Las reacciones de Disney contra los malos hábitos alimenticios de los más pequeños se iniciaron el pasado mes de marzo con la inauguración de una nueva atracción en el Disneyworld de Florida. Allí se inauguró una atracción interactiva llamada Habit Heroes, cuyos protagonistas son dos superhéroes que luchan contra tres ‘villanos XXL’ –Snacker, Glutton y Lead Bottom– aficionados a la comida basura y al consumo televisivo desmedido. Sin embargo, este polémico enfoque de la obesidad recibió un torrente de críticas, con la National Association to Advance Fat Acceptance a la cabeza, por ser “difamatoria” y reforzar los estereotipos negativos contra las personas gordas.

Contrariamente a lo que se podría esperar, Disney ha hecho caso omiso a la polémica suscitada y ha decido continuar su particular lucha contra esta epidemia, aunque  eso sí, con unas prácticas menos incisivas que las utilizadas en la atracción de Disneyworld. La iniciativa se irá implementando poco a poco hasta el año 2015 –para respetar los contratos contraídos con los anunciantes–, momento en el que no podrá haber ningún contenido publicitario de alimentos que no cumplan con unos determinados requerimientos nutricionales.

Iger defendió esta práctica de la cadena porque “el lazo afectivo que identifica a los niños con nuestros personajes es una oportunidad única para inspirarles una forma de vida más sana”. Además de influir en los contenidos audiovisuales, la factoría de ficción promoverá menús saludables en los parques temáticos norteamericanos –aumentando las frutas y verduras en detrimento de azúcares y las grasas saturadas­–, y publicará consejos alimenticios en sus portales de internet Disney.com y Family.com. La multinacional tampoco consentirá que su nombre ni sus personajes se utilicen para la comercialización de comida que favorezca la obesidad de los niños, según indicó elconfidencial.com

Hasta ahora muchas de las producciones cinematográficas de Disney tienen en sus personajes alguno que tenga sobrepeso y sea estereotipado, en adelante se espera como será el diseño de nuevos personajes en las producciones erradicando a los “gorditos”.

http://todospordisneychannel.blogspot.com.ar/

Copié esta nota completamente porque siento que no tiene desperdicio y que vale la pena analizar un par de puntos que sinceramente me parecieron interesantes, lo que no significa que comparto absolutamente los mismos.

Empezaré por lo que me hizo más ruido, “Disney no representará más a los niños gordos”. No creo que personificar a niños o adultos con sobrepeso implique fomentar la obesidad o apoyarla, básicamente creo que es un reflejo de la naturaleza, de la sociedad y de un mundo diverso.

Borrar a los “gorditos” es una forma de discriminar, de plantear un estereotipo de persona que no es real y por ende es fomentar ideales contradictorios a los valores que ostenta una empresa como Disney que ante todo debe resaltar la variedad de seres humanos y la importancia de cada uno de ellos.

Creo que el tema conflictivo, hoy para Disney, se debe a que ellos han caído en la trampa de sumar a los estereotipos físicos, conceptos, comportamientos, ideas negativas, me refiero sobre todo a las manifestaciones ilustrativas de gordos comiendo comida chatarra, tontos, ilusos, flojos de carácter, malos, histéricos, holgazanes y la lista puede seguir…

Como en una batalla comprometida, Disney dice que para sumar en la lucha contra la obesidad dejará de crear “gorditos”, pareciera que como todo sucede mágicamente en la tierra de los sueños, la obesidad desapareciera, pero la verdad es que ni los gordos se borrarán del mapa, ni lo que pretenden aplicar es adecuado, desde mi humilde punto de vista.

Sinceramente creo que sería más positivo transformar los conceptos que han adjudicado a los gordos y por otro lado dar mensajes positivos con estos personajes que rompen con las reglas 90-60-90 porque la realidad es que dentro y fuera de la tierra del nunca jamás hubo, hay y habrá niños gordos.

Por otro lado plantear un juego que lucha contra la obesidad con personajes absolutamente estereotipados simplemente es patético, paradójico y habla de una falta de cuidado a los niños que puede reflejar ciertas conductas asociadas a los villanos (gordos). Lo que expone más aún la falta de coherencia ante una realidad que hay que enfrentar con otras herramientas, empezando por la inclusión de las diferentes personas y con sus peculiaridades.

Por último siento que habla desde un alto nivel de hipocresía el planteamiento de que al 2015 se buscará un cambio radical respecto a la comida que se ofrece en los parques de diversiones. Siendo Estados Unidos uno de los países con más altos índices de obesidad, esta realidad podría haberse comenzado a atacar hace más de una década. Hoy es políticamente correcto luchar contra la obesidad, el Presidente Obama y su esposa realizan importantes campañas contra la misma, sin embargo me cuesta creer la real preocupación de la problemática por parte de una empresa que continuará vendiendo por un par de años más comida chatarra porque así se respetan los contratos.

Cuando hay decisiones reales que buscan transformar una problemática, también se encuentran los caminos para concretarlas.

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“El gordo” es tu hijo

Cada vez más niños gordos se perciben en las calles, producto de realidades que combinan el sedentarismo, la comida chatarra, la falta de estímulos deportivos, la adicción a las redes sociales que circunscribe todo frente a una computadora y que genera niños autómatas con poco aire libre en sus cabezas.

También cada día hay más padres que se quejan de que sus hijos son gordos, pero que son poco conscientes de su responsabilidad frente a los mismos y que además creen que diciéndole frases como “dejá de comer”, “así no vas a llegar a ningún lado”, “mirate lo gordo que estás” pueden generar algún tipo de efecto, sepan que no ayudan en absolutamente nada para cultivar seres que se amen y realmente se respeten a sí mismos.

Por lo general esos niños callan el maltrato, asumen esas frases hechas como una verdad, aceptan los valores que concentra el concepto de gordo que tiene que ver con aspectos negativos de la persona y se construyen como seres débiles, sintiendo que no encuentran personas que los quieran bien y puedan ver más allá de sus kilos.

Paradójicamente tapan los dolores, las angustias, sus faltas de amor con comida, escapan ilusamente a través de cada bocado y dejan de pensar en cuánto comen o lo que incorporan a sus vidas, porque el verdadero tormento está al acecho constantemente, entonces la comida se vuelve una vía hacia el olvido, al menos por un rato.

Detrás están estos padres que no miden bien lo que dicen, que creyendo que los harán reaccionar a sus hijos, supongo de no comer, generan el efecto contrario o quizás sus hijos dejan de comer y allí se sumergen en otra enfermedad, cuando la solución real no pasa por la comida y la ingesta de la misma.

Hay una responsabilidad profunda que tienen los padres y de la que se deben hacer cargo y es aprender a construir con sus hijos un mundo saludable a su alrededor. Si el niño come en exceso, no hace gimnasia, sólo ve televisión y está gran cantidad de horas frente a la computadora significa que no hay un padre que esté controlando la situación, que lo esté ayudando a salir de ese contexto vicioso de sedentarismo para experimentar nuevas opciones en su vida.

Sumemos que los hijos son el reflejo de sus padres y si éstos no dan ejemplos claros y se comprometen con los niños o adolescentes difícilmente ellos puedan asumir conductas que se les exigen, pero que no se les demuestran, sumado a que cada palabra cobra un valor inmenso y si le hablas positivamente a un pequeño de sí mismo crecerá como una gran persona y ser humano, si por el contrario tus palabras son negativas seguramente crecerá un adulto con una profunda debilidad de creer en sí mismo y de manifestar su real potencial.

Foto: http://ngordo.tumblr.com/

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