Posts Tagged ‘aceptación’

Clase Media Gorda

Hace un tiempo una lectora, J… , me escribió sobre la clase media de la gordura y su planteo me pareció interesante de desarrollar.

J… se declara una chica “normal” de la clase media de la gordura, ni muy flaca, ni muy gorda, hace un tiempo estaba con sus amigas y vieron a otras jovencitas, por lo que se dio el siguiente diálogo que transcribo tal cual me lo envió la lectora entre ella y sus amigas al hablar de lo bonitas que eran las mujeres que se habían cruzado:

-Amigas: la flaca es más linda…
-J……: pero la otra es linda también…
-Amigas: sí, pero está muy gorda…
-J…….: ¿cuál gorda?, si está más delgada que yo…
-Amigas: bueno, bueno… gruesita…

La reflexión de J….. fue que se dio cuenta que para sus amigas ella era la “gruesita” o sea casi gorda y para esta joven que hace tiempo tuvo bulimia fue doloroso el comentario.

A partir de lo siguiente me quedé pensando en varias cuestiones, la primera el concepto de la clase media de la gordura; hoy una gran porción de la sociedad podría anclarse en este estándar, los índices de obesidad cada vez son más altos y personas que están excedidas en un par de kilos son cada vez más normales de ver, esto no significa que quienes están comprendidos dentro de esta población tengan características de mayor o menor belleza, creo firmemente que ésta depende de la actitud de las personas frente a la vida.

Determinar que una persona es más linda porque es flaca, sinceramente es un hecho muy subjetivo y por más que haya ciertos parámetros sociales que han dictaminado estereotipos de belleza, la misma no es exclusiva de los flacos.
Las amigas de J… estaban en todo su derecho de manifestar que unas chicas les parecían más lindas que otras, lo triste es que su capacidad de visión sólo estaba acotada a mirar la belleza a través del lente del tamaño de las personas y la verdad es una pena porque se pierden un gran panorama que pueden descubrir en cada ser humano, sin embargo la mirada que se aplica sobre los demás es subjetiva y por ende las valoraciones.

Por el otro lado me duele el malestar de J…., quien al sentirse parte de esta clase media de gordos, sucumbe ante las palabras de sus amigas y se siente mal porque en el parecido con “las menos bellas” de algún modo se reconoce en sus propios prejuicios y comparte esa mirada de ser una joven “gruesita”.

Mi pregunta es, ¿en qué cambia ser de uno u otro modo cuando estamos seguros de nosotros mismos?. Obviamente que J…. ha pasado por situaciones conflictivas con su cuerpo y el haber padecido la bulimia la pone en un lugar absolutamente vulnerable. Sin embargo creo que los cambios comienzan por uno, por afirmar lo que somos y sobre todo por creer en nosotros mismos, lo que implica ir más allá de lo que digan las personas de nuestro entorno, a quienes queremos tanto, pero con quienes no necesariamente debemos pensar igual y a quienes debemos mostrar nuestros puntos de vista cuando consideramos que están equivocados. Darnos la oportunidad y compartirlo con los demás de hablar de lo que nos parece diferente puede ser una experiencia enriquecedora que puede generar nuevos pensamientos en relación a un tema y transformar positivamente muchas mentes…

Besos a J… por su testimonio y gracias por nutrirme…

Yo la Más Gorda de Todas

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Mirando al horizonte

Todos decaemos en momentos, todos tenemos días en los que no nos sentimos a gusto con lo que somos, con lo logrado, con nosotros. Sin embargo esos días tan desesperanzados siempre tienen la luz de las palabras de quienes nos quieren y hoy deseo agradecer a aquellos que por mi post anterior me escribieron para levantarme el ánimo y para recordarme que la lucha está en amarnos y no bajar los brazos aún cuando nos sentimos un poco vencidos.

Como todos también tengo aquellos días, cuando el horizonte se me borra un poco y me siento vulnerablemente débil, sin embargo una mano amiga, una palabra de aliento y todos los que están del otro lado conspirando positivamente ayudan a sacar sonrisas y a mirar la vida con el optimismo que a diario proponemos.

Y desde ese lugar quiero hablar hoy para todos aquellos amigos que ingresan recientemente al blog y que por razones obvias no tienen demasiado tiempo para leer los post de todos los años, por ello siempre es bueno aclarar para mis palabras lleguen acabadamente con su mensaje.

Yo la más gorda de todas, es un espacio digital donde no hago apología a la obesidad, es un lugar de encuentro de personas que compartimos la misma problemática y desde ese lugar escribo, contando experiencias, relatando situaciones y buscando sobre todo apostar a la aceptación de lo que somos como forma de transformar lo que no nos gusta. Por ello quiero aclarar para quienes no conocen mucho mi blog y no entienden del todo de qué se trata, que aquí yo no ayudo a bajar de peso, para eso están los nutricionistas y especialistas en el tema que tanto han estudiado para poder atender a las personas con problemas de alimentación.

Vale esta aclaración porque en varias ocasiones las personas me preguntan qué hacer como forma de buscar una solución mágica, lamento decirles que en esto no hay mística, es necesario que haya un trabajo individual, serio y de amor para tomar la determinación de hacer algo por uno mismo y desde ese lugar buscar a las personas adecuadas para mejorar su vida.

Quizás sería fácil hacer un compendio de dietas de todo tipo, quizás hasta mi espacio sería mucho más visitado, pero también implicaría romper con lo que tanto esfuerzo nos costó y es el profundo compromiso con la vida. Por ello vale esta explicación que aquí no encontrarás las fórmulas mágicas para reconciliarse con sus cuerpos, con sus vidas o conflictos, por el contrario acá hablamos desde la verdad, planteando la tarea que, para el mundo de hoy, parece costar tanto y es el de volver a enamorarnos de nosotros mismos, poner amor a cada centímetro de nuestros cuerpos.

Sinceramente me sorprende mucho cuando me pregunta qué hago para aceptarme y en ese instante mismo me surge la pregunta, cómo no me voy a aceptar si vine a esta tierra para transitar mi existir en este cuerpo, por ende si el Universo conspiró para que yo esté aquí y ahora con estas características físicas, con esta alma, con este sentir es porque es absolutamente perfecto y todas las pruebas que deba transitar son para aprender, para amar, para ser feliz y todo comienza por uno. No podemos amar a los demás si antes no nos amamos con profundo respeto a nosotros mismo, por eso la receta y la fórmula secreta la tiene cada individuo y es necesario activarla.

Gracias por el amor que me brindan, aquí les envío todo mi amor…

Yo la Más Gorda de Todas

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El tesoro

“Por qué no puedo…
Por qué no puedo mirarme al espejo y encontrar el reflejo de lo que era antes…
Por qué no tengo voluntad para decir basta…
Por qué me cuesta tanto empezar de nuevo…
Por qué no puedo asumir mi edad como experiencia plena…
Por qué me resisto al paso del tiempo…
Por qué no puedo volver atrás en el tiempo con 20 kilos menos…
Por qué cada vez que aparece un gordo en la tele hablando de su lucha me siento tan identificada y no puedo contener el llanto…
Por qué siempre espero la mágica solución que nunca llega…
Por qué mi angustia se mitiga con la heladera…
Por qué me duele el cuerpo y siento que las fuerzas flaquean…
Por qué me cuesta tanto volver a mi rutina, caminar, nadar…
Volver a soñar y sentir que se puede…
Por qué pasa el tiempo y el cuerpo se desvanece y lo que permanece firme solo es la rutina…
Cuál es el primer paso, dónde está la respuesta…
Quién tiene la llave que abre el tesoro…”
Luisa Luján

Con la autorización de Luisa, quien me escribió estas profundas líneas para compartir con todos Ustedes quiero repensar este texto que refleja sentimientos por los cuales atravesamos, en muchas ocasiones, en relación a nuestros cuerpos.

Todo comienza preguntándose por qué uno no puede y en función de ese no poder manejarse, se pierde contacto con la visión de lo que uno es, con la voluntad para controlarse, con el asumir que cada día es un nuevo desafío sin importar la edad que uno tenga, o los kilos que hay que enfrentar y aceptar. Sin pretender que las soluciones rápidas lleguen porque de ese mismo modo desaparecen, reconociendo que a veces hay caídas y flaquezas y que vivir con responsabilidad es el mayor desafío. Al final ella se pregunta quién tiene la llave del tesoro…, y mi respuesta es esta…

El tesoro está en nuestro ser, a algunos les lleva la vida descubrirlo, otros lo visualizan antes y algunos deben transitar varias vidas hasta poder encontrarlo…

El mayor tesoro con el que contamos es lo que somos, lo que fuimos, es nuestro presente, nuestra realidad, son nuestros amores, nuestras pasiones, nuestro cuerpo, nuestra espiritualidad, nuestras anécdotas, nuestra vida simple y sencilla, atravesada por la rutina y también por momentos únicos que nos sacuden de vitalidad.

Podemos transitar la vida queriendo ser algo que no somos, pensando en que los demás tienen todo resuelto y que por tener un envase “socialmente exitoso” tienen un existir sin problemas. Podemos pretender luchar con nuestra genética, querer cambiar nuestro metabolismo, podemos cortar y pegar nuestro cuerpo, someterlo a cirugías y a todo tipo de tratamientos, sin embargo tengo la certeza de que si no aceptamos lo que somos por más bisturí y fórmula secreta jamás alcanzaremos la felicidad del alma, esa que nos da paz y una sonrisa enorme para transitar.

Creo que llega un momento de nuestras vidas donde debemos hacernos cargo de todo lo que somos, de todo lo que nos hemos hecho, de todo lo que hemos comido, de lo que la madre naturaleza nos dio y entender que lo que nos sucede es lo que debemos vivir. Que debemos procurar lo mejor para nosotros y por ello tener conductas saludables y eso no sólo implica tener una buena alimentación o hacer actividad física, que está por demás sabido que nos hace bien.

Antes que eso, en el proceso cotidiano y en el final debemos poner amor hacia nuestras personas, hasta cuándo vamos a esperar que los demás nos vean bien si nosotros somos incapaces de sentirnos de ese modo. Hasta cuándo exigiremos que los demás no nos agredan si nosotros somos los más violentos en pensamientos y acciones con nuestra esencia, con nuestros cuerpos, con cada centímetro de nuestras vidas. Hasta cuándo vamos a aguardar la pastilla mágica, el polvo curativo, creyendo que todo se reduce a una desaparición de kilos, cuando la verdad es que no hay drogas para los dramas del alma.

Tu felicidad no radica en la mayor o menor cantidad de grasa que tenés, sino salí a la calle y consultá a todas las mujeres y hombres flacos si tienen la vida resuelta por haber nacido sin problemas de obesidad, les puedo asegurar que tienen los mismos conflictos que cualquiera.

Por eso a replantear las prioridades, a empezar de nuevo una vez más, a aceptar lo que nos toca y la responsabilidad que tenemos en ello, a mirarnos con más amor y menos rechazo, a ser felices con todo lo bueno que nos sucede y a alejar el malestar continuo que nos provoca la actitud constante de disconformidad.

Sólo nosotros podemos hacer de la felicidad una realidad en nuestros días y esto no significa que nuestra vida será perfecta, sino que aprenderemos a potenciar todo lo que nos sucede para trascender, ir más allá y dejar nuestra huella…

Yo la Más Gorda de Todas

Foto: Patricia Urkiza - www.orgullogordo.com

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El tamaño de tu talle

Hoy leí una frase que me impactó la belleza no está determinada por el talle de tu jean. Esto me trajo el recuerdo de un grupo de adolescentes que conocí, quienes tristemente competían por ver quién adelgazaba más kilos en una semana, para ello se compraban el pantalón de una marca famosa y de la talla más pequeña, quien bajaba más se lo llevaba.

Este triunfo era a costa de sus vidas, de no comer, de adquirir enfermedades como la anorexia y la bulimia que le costaron la salud por años, básicamente porque el objetivo era verse bellas y si podían entrar en el talle más extremo de esa marca era estar cercanas a un concepto de belleza ideal, (erróneamente ideal).

A la distancia uno mira con detenimiento las mujeres y hombres que han pasado por su vida, los comentarios realizados, las palabras escuchadas, construidas y analizo que realmente es cierta la frase planteada al principio, hay muchos que creen que al poder entrar en cierta vestimenta se acercan a un modelo estereotipado por esta sociedad que simplemente convierte a las personas en esclavos de una imagen, descuidando la esencia más verdadera que es la que se debería cultivar porque tarde o temprano es lo que proyecta nuestro exterior.

Intentemos luchar contra ese chip que nos han injertado y que un día creímos que era correcto, no es saludable caer en estas trampas, no volvemos tristemente vulnerables a una sociedad de consumo donde si tenés y lo mostrás, sos y sino te volvés un paria más fuera del sistema.

Nosotros somos gordos y de acuerdo al contexto y cultura donde vivamos tendremos más o menos suerte de poder en cierta ropa que nos gusta, ahora eso no significa que nuestro talle determine lo que somos, nadie tiene derecho a juzgarnos y encasillarnos en imaginarios de belleza. Nosotros somos bellos más allá de todo, más allá o más acá de si nos entra un jean o un vestido, más allá de lo que los otros piensen y determinen.

Sos bella, sos bello, somos bellos, porque la belleza sólo está determinada por el tamaño de tu alma y paradójicamente a esta sociedad, mientras más grande es, más bella o bello sos…

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Para esta Navidad…

Deseo que esta Navidad llegue en paz para todos, que las almas fluyan al encuentro de sus otras partecitas que las complementan, que nos sintamos contentos con nuestras vidas, sin vergüenzas, sin tapujos, mostrándonos tal cual somos…

Deseo que en la foto navideña salgan delante de todo, sin tapar sus pancitas, son partes de ustedes y nadie tiene por qué reírse de lo que son, menos sentirse mal por no tener el cuerpo de revista glamorosa que un día se comieron mentalmente y del cual no se pueden despojar.

Recuerden quiénes son, el camino recorrido, amen lo construido, asuman sus realidades y no olviden jamás que las posibilidades de cambios son continuas, pero nada se logra si somos nuestros propios enemigos…

Deseo que coman rico, las fiestas se destacan por eso, pero no se excedan, prueben todo, el mundo no termina en una cena navideña o de fin de año, el placer está en disfrutar, en sentir el cuerpo y escucharlo con lo que realmente quiere. Extralimitarse no es el objetivo, menos aún pretender hacer honor a los cuerpos gordos. Hagan apología de la vida, exalten lo que son, pero el equilibrio debe ser el horizonte porque es el único modo de encontrar un goce y descubrimiento verdadero de lo que nos aportan gratamente los alimentos.

Deseo que cuando se encuentren comiendo puedan charlar mucho, reír más y que la mesa con sus amores y seres queridos sea una aventura intensa. Ojalá se emocionen a las 12 de la noche cuando brinden y que los pensamientos felices les inunden el alma, deseo que abracen mucho, que se llenen de amor y que todo parta de un enamoramiento increíble hacia ustedes mismos. Ojalá puedan abrazarse mucho, prometiéndose dar lo mejor en los días que vienen y que los encuentros con los otros, de los senderos con corazón, sean absolutamente bellos.

Quiero para Ustedes lo mejor, porque en cada una de las palabras que siempre me han brindado sentí un amor tremendo y por ello aprendí mucho, lloré mucho, crecí mucho y siento que los desafíos son grandes, pero valen la pena por mí y por Ustedes, mis compañeros de rumbo…

Así que en esta Navidad, dulce y mágica, les deseo que se encuentren, que se rescaten de los abismos en los que a veces caemos, que puedan apostar a Ustedes mismos ante todo, que se elijan para ser los protagonistas de sus vidas y dejen de poner excusas porque temen hacerse cargo de todo lo que son.

Recuerden que la Navidad es un tiempo de pedir, de soñar, de volar hacia las quimeras, rescaten sus deseos más profundos, desempolven la inocencia de su infancia, valoren los seres queridos que los han acompañado hasta este momento, sean agradecidos, no se cansen de bendecir a los demás con sus palabras y amen, que el amor es infinito y es el que nos salva…

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Iluminarse

Me dice que desea morir, no es la primera vez que recibo un mail de una jovencita con aspiraciones suicidas. Tristemente lo leo y en cada línea me habla del profundo amor de su familia, seres queridos y novio que le prodigan, pero nada basta. Ella no está satisfecha con su cuerpo, ni con el modelo de mujer que es.

Siento que puedo llegar a entender, nunca justificar, la falta de deseos de vivir cuando el entorno más cercano no te apoya, te rechaza y te discrimina, esto es una realidad que a muchos sucede. Sin embargo bajo ningún punto de vista acepto a aquellos que teniendo las bases para ser felices, sintiendo el amor sincero, lo cuestionan porque simplemente no nacieron de un modo ideal que básicamente no le tocó ocupar en esta vida.

Estas palabras que hoy escribo son para que aprendamos a valorar lo que tenemos, a no vivir como víctimas porque no tenemos el cuerpo de la modelo de pasarela, gran parte del mundo no nació para ser estrella de televisión o para modelar ropa, ahora hay algo con lo que sí venimos todos a esta tierra y es para ser felices, para concretar nuestros sueños y para amar.

A veces quisiera estar de frente mirando a esas personas que no quieren vivir para decirles con vehemencia que en vez de elucubrar técnicas suicidas pensaran un poco más en usar esa energía para su bien, para modificar lo que les molesta, para potenciar sus aspectos positivos, para amar a los que tienen al lado que son capaces de ver lo que ellos no y ante todo para amarse a ellos mismos.

Por supuesto que hay una problemática en estos seres humanos que sólo ven el vaso medio vacío, pero creo que también hay una cuestión de decisión para ser felices con lo que tenemos, con lo que somos, sin tantos cuestionamientos porque no nacimos de tal o cual modo.

Si vinimos a esta tierra con estas formas, peso, altura, color, en esta familia y con estos seres que nos acompañan a transitar es porque algo debemos aprender, algo debemos potenciar, somos lo que somos y estamos en este lugar en el universo porque tenemos una misión y todo nuestro cuerpo, sentimientos, pensamientos y cada una de nuestras acciones pueden iluminar, pueden hacer bien, pueden trazar caminos de unión, de alegría, de construcción.

Basta de lamentarnos por lo que no somos, es hora de comenzar a amarse y el momento es ahora mismo.

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Ser uno mismo

En muchas ocasiones nuestro cuerpo es de los otros, nos construyen desde la palabra, quizás desde chicos nos llaman “la gordita”, “el morrudito”, “el gordo”, por lo general son palabras dichas cariñosamente que nos hacen, nos forman, somos lo que los otros dicen de nosotros.

Cuantas veces dejamos de creer en nosotros mismos porque los demás ya estipularon cómo éramos, somos y seremos, desde nuestros padres, vecinos, amigos, familiares, compañeros de trabajo y la gente común y corriente, que suponen que por tener determinadas características ya pueden catalogarnos de un modo.

A la gente le encanta opinar sobre las personas, sólo basta que tengan alguna particularidad que llame la atención para enfocarse en la misma y agrandarla a extremos tan grandes que uno siente que es una bola de grasa, en el caso de quien es gorda, o una jirafa si se es alta o una cicatriz con patas quien tiene alguna herida evidente.

Se apropian de nuestras vidas, suponen lo que no es, muchas veces me ha sucedido escuchar recomendaciones que comiera menos, mientras impunemente me frotaban la panza, cuando ese no era el problema de mi exceso de peso y en el caso que lo fuera tampoco había derecho a que se metieran en mi vida. Muchos te hablan como dueños de la verdad y presuponiendo que te conocen te juzgan sin ningún pudor, te describen y encasillan, creo que eso es lo que más les gusta, y uno se queda al borde de la ira, intentando ser prudente para no ponerse en el mismo lugar que ellos.

Hay seres humanos que tienen tan poca vida propia que necesitan de encargarse de la ajena para sentir que pueden llenar su vacío existencial, lamentablemente optan por el camino más insalubre de centrarse en otras personas y en muchas ocasiones las afectan negativamente, porque sus palabras hablan de uno, se reproducen y de alguno modo también somos lo que los demás dicen de nosotros.

Obviamente que es importante el trabajo de la autoestima, del amor propio, de la claridad para saber quién es uno, pero la verdad es que no todos los seres humanos a lo largo de sus vidas tienen esa mirada tan consciente, menos cuando se es pequeño que el entorno te afecta en la construcción de la personalidad. En cierta edad o en ciertos estados del hombre escuchar que la construcción del afuera se basa en palabras negativas, en incapacidades, en la diferenciación como si fuéramos bichos extraños que no encajamos es dura y muchos terminan creyendo que no son parte, que no son bellos, que no tienen un lugar, que son incapaces, que están equivocados, que viven mal, que no son queridos y el resentimiento suma tanto dolor que en muchas ocasiones las consecuencias son graves e irremediables.

No dejes que el entorno diga quién sos, sé vos mismo y mostrale al mundo tu valor y poder en esta tierra…

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Basta de miedos

En este mes se resalta el amor por el cuerpo, en todas sus formas, dimensiones, de todos los tamaños, pesos e inspiraciones, por ello mis palabras buscarán acercarlos a estos envases con los que vinieron a esta tierra que no siempre se valoran.

Anoche en mi búsqueda incesante de inspiración, para extender un abrazo de mi cuerpo a sus cuerpos amorosos, encontré una imagen que es la que complementa a este texto, si bien está en inglés se lo traduzco a todos, dice “una mente llena de miedos no tiene espacio para los sueños”.

Me quedé pensando, mientras la observaba, en el tema del miedo, esa sensación tan extraña, que por lo menos a mí me genera parálisis, no me permite moverme, me encierra, me saca energía y hace que cualquiera pueda tomar mi vida y hacer con la misma lo que quiera porque tan esclava me vuelvo del miedo que soy incapaz de ser la dueña del destino que quiero.

Mis primeros miedos no estuvieron asociados a fantasmas, sino a personas, reales, de mi misma edad, cinco años como yo tenían las personas que me ocasionaban miedo y básicamente son las que me llevaron de la mano a enfrentarme con las burlas y los malos tratos por ser una personita gorda.

Siempre me pregunto lo mismo qué fue lo que alimentó el alma de esas niñitas y sus mentes para torturar a otra niña, que nada les hacía. Simplemente ser gorda fue mi pecado y el castigo no sólo fue pasar por circunstancias poco felices, sino incorporar el miedo a mi vida.

Largos fueron los años y el tránsito por distintas experiencias para ir desarropándome de todo lo que el miedo generaba en mí, mi cabeza se llenó de miedos y los mismos destruyeron sueños, me impidieron brillar, mostrarme tal cual era. Y el hecho de ser gorda se sobredimensionó, se convirtió en un fantasma, en una mochila, en la puerta de entrada para que quien quisiera continuara con los malos tratos que habían comenzado a los cinco años.

Sinceramente debo agradecer a mucha gente que en el camino me ayudó a volver a mirarme, que me dio herramientas, me enseñó a recomponer la valentía y a desterrar esos malditos miedos que sólo habilitaron que el monstruo que en todos habita creciera de modo exacerbado.

Hoy no tengo miedo a mi cuerpo, ni a decir que soy gorda, no creo que sea ni un orgullo gritarlo a los cuatro vientos, pero tampoco es una vergüenza, como siempre digo es una parte de mí y yo soy mucho más que una gorda. Pero también tengo claro que en los últimos años, después de casi 30 de permitir que el exterior alimentara el concepto de gorda con todo lo negativo que se puedan imaginar, decidí apropiarme de esa palabra y empezar a llenarla de amor y de vida.

Muchos me tildarán de que hago apología a la obesidad y quienes leen este blog saben que mi lucha va por otro camino, precisamente el del amor, el de la transformación, no sé si todos los que a diario luchamos contra los problemas que nos ocasiona la obesidad algún día llegaremos a nuestros objetivos, pero hace años entendí que uno no puede vivir en contra de sí mismo, desdoblando cuerpo y mente porque no somos capaces de sentirnos un ser único, completo.

Comprendí que los miedos me discapacitaron, me impidieron hacer lo que quería, yo temía manifestar a viva voz mis pensamientos, el miedo me calló, me ensombreció y así viví por mucho tiempo.

Tanto alimento de miedo me llevó a vivir avergonzada de mi cuerpo, dando explicaciones a todos por mis enfermedades, por si comía o no, (parecía que comer siempre era pecaminoso), médicos y especialistas, búsqueda de soluciones mágicas, sin embargo las respuestas estaban en mí, sencillamente que los miedos me impedían verlas, afrontarlas y asumirlas.

Creo que el trabajo con mi terapeuta, básicamente, me permitió erradicar estos miedos, que obviamente han dejado su huella de tantos años que habitaron en mí, pero a diario trabajo por mi verdad, por amar este cuerpo que tengo, por alimentarlo bien tanto en lo espiritual, intelectual y a nivel físico.

Este cuerpo es mi orgullo y ustedes dirán de qué se enorgullece y sencillamente puedo decir que con el mismo he dado batalla a todas mis luchas, y con él siento que hemos salido triunfantes, con experiencias, con moretones, con dolores del alma, con recuerdos que aún lastiman, pero seguimos transitando, apostando a los sueños, porque ahora tengo espacio para los mismos y cada vez que aparecen los miedos los miro a los ojos y veo lo cobardes que son, así sigo caminando…

Amen lo que son, amen sus cuerpos, somos un todo…

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Comer por Comer

Qué comemos cuando lo hacemos con inconsciencia, qué masticamos cuando desesperadamente devoramos en vez de comer, qué nos tragamos cuando la comida se vuelve algo desesperadamente necesario que debemos meter automáticamente en nuestras bocas como si fuera una droga que calma un mal…

En muchas ocasiones nos olvidamos de comer y nos convertimos en máquinas procesadoras de alimentos que no pueden parar de incorporar comestibles a su boca y cuerpos. Nos olvidamos de elegir, es más si buscamos comida en muchos casos es chatarra, golosinas, excedidas en grasas y por un rato sentimos el placebo de sentirnos llenos corporal y mentalmente, pero esto dura un rato y luego llega la culpa, el malestar y la pregunta de por qué comimos de ese modo y de esa forma…

En realidad, creo, ni siquiera comemos, masticamos el dolor y la angustia de no sentirnos felices, mordemos las burlas sobre nuestros cuerpos, desgranamos bocado a bocado los insultos, los malos tratos, tragamos de una la incapacidad de vernos bellos, nos atragantamos con las palabras hirientes de los que más amamos, no digerimos absolutamente nada, sólo comemos como autómatas, esperando que las endorfinas despierten y nos hagan mágicamente felices o simplemente nos provoquen el placer y la calma que el entorno es incapaz de brindarnos y que nosotros tampoco somos capaces de provocar.

Hay momentos donde dependemos tanto de la comida que pareciera que ningún otro pensamiento lo pudiera superar, nos volvemos esclavos de la masticación, de tener algo en nuestras boca, de sentir lo dulce o lo salado entre nuestras papilas gustativas, dejamos de lado nuestros proyectos, nuestro trabajo, no nos interesan los seres queridos, ni siquiera las verdaderas necesidades nuestras, todo se limita a comer por comer…

Comer para olvidar, comer para sentir menos el dolor, comer por angustia y por despecho, comer porque no logramos nuestros objetivos, como autoboicot, comer para demostrar que nada nos importa o precisamente porque no soportamos que todo nos preocupe tanto. Comer por ansiedad, por desamor, por el espanto de sentirnos solos, comer para sentirnos acompañados o simplemente para hacer algo. Comer por aburrimiento, comer sin ganas, pero comer porque no nos podemos perder la oportunidad de comer eso, como si fuera el último bocado de nuestras vidas…

Y en ese comer sin razón, sin consciencia, sin ser nosotros realmente, nos perdemos en un maremagnum de calorías, de grasas, de excesos que sólo nos suman kilos y nos restan buena vida…

Cuando vayas a comer, pensalo dos veces y hacelo con gusto y placer, pero que cada bocado sea una celebración a la vida y no un atentado hacia tu ser…

Buena vida para todos…

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Bella, poderosa y feliz

Declarale al mundo tu belleza, basta de justificar tus rollitos, tu exceso de peso, basta de creer que sos fea porque el resto lo dice, porque ocupás más espacio, porque usás ropa más grande.

Basta de creer que lo que dicen los demás de vos es una verdad, desconociéndote a ti misma, asumí que sos bella, con todo ese cuerpo que Dios te ha brindado, con cada centímetro que tenés, renegar del mismo es ir en contra de lo que sos, si hay algo que necesites modificar seguro lo lograrás desde el amor y la aceptación, no desde el rechazo hacia tu esencia que tiene que ver con lo interior y exterior que te conforma.

Seguramente en las calles muchos te han hecho sentir fea, te han gritado palabras ofensivas, te han hecho creer que ser gorda es lo peor que te puede pasar, seguramente te han herido al punto de las lágrimas, has pensado en cerrar la boca para siempre con tal de no comer un bocado más, como si esa fuera la solución a los problemas.

Te han vapuleado, maltratado, y has terminado odiándote, pero eso es parte del pasado, hoy es tu oportunidad para volver frente al espejo, mirarte y decirte cuán bella estás, cuán hermosa sos, para amigarte con esa persona que se refleja del otro lado, para apropiarte de todo ese cuerpo que por años deseaste que fuera de otra persona, para decir soy esta, soy yo hermosa, yo me amo.

Mirando en Internet acerca del tema de la belleza y la obesidad, me encontré con un sencillo ejemplo, el de Rosie Mercado una joven modelo, absolutamente bella y con muchos kilos de más de los que la gente puede imaginar.

Esta inspiradora mujer realizó un pequeño spot para una marca de ropa, sin embargo sus palabras son parte de una vivencia que asume a diario y que ostenta con orgullo, Rosie es un ejemplo que todos deberíamos tomar, seriamente, en cuenta.

Su comentario, en inglés, dice que la gente la mira como que nunca tendrá éxito, la han llamado gorda, fea, asquerosa, le han dicho que no puede pertenecer al mundo fashion, básicamente muchas de las palabras que la han cacheteado tienen que ver con sentido negativo que la sociedad otorga al concepto de “gorda”.

“La gente no se ha preocupado por conocerme a mí” dice con su mirada profunda mientras increpa con su discurso claro a quienes la miramos, mientras declara con una gran sonrisa que ilumina todo su gran cuerpo y traspasa la pantalla “Yo soy bella, poderosa y por ende feliz”, obviamente que estas palabras se sienten ciertas porque ella a diario se muestra como tal.

Por eso los invito a todos a mirar este video y a hacer de sus vidas un canto de alegría, de aceptación, de amor hacia ustedes mismos. Todos somos bellos, no dejemos que la vida se nos escape pretendiendo ser lo que no está en nuestra naturaleza…

Yo soy bella… y vos?

http://www.youtube.com/watch?v=ji9gxk7D8KA

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