Posts Tagged ‘amor propio’

Maltrato propio y ajeno

De vez en cuando me llegan mensajes que me provocan mucha tristeza, por lo general son de mujeres sobrepasadas por el dolor, que están al lado de hombres que no las aceptan como son y se mantienen al lado de los mismos por razones económicas, porque han terminado creyendo que sus destinos son el de aceptar para siempre que esa es la realidad que les toca y no tienen otra opción de vida. El amor termina siendo perverso y quedan subsumidas en relaciones dañinas.

Los hombres que tienen a su lado las tratan mal, las vapulean, las hacen sentir miserables, feas, ellos dicen sentir asco por sus compañeras de vida, expresan un rechazo absoluto y hasta manifiestan vergüenza de ser sus parejas. Mi pregunta principal sería, hacia estos infames caballeros, por qué están al lado de seres que les provocan sentimientos tan bajos, que supuestamente no les movilizan la líbido y que no los favorecen en absolutamente nada. Quizás la respuesta es que necesitan espejos para mirarse y lamentablemente estas mujeres sirven para eso en sus vidas, para proyectar lo que ellos ven de sí mismos. El asco que les generan los cuerpos de ellas y cada una de sus acciones, en realidad son una proyección de sus miedos, prejuicios y del poco amor que sienten por ellos mismos.

Desde el otro lado esas mujeres deberían analizar por qué mantienen relaciones donde el maltrato psicológico, el desprecio hacia sus cuerpos y la falta de amor es corriente, por qué se permite que el insulto sea constante, la ironía la forma de comunicación de encuentro y la agresión una acción cotidiana que termina bastardeando toda forma de amor posible.

Nadie merece ser expuesto, ofendido y discriminado en nombre del amor, la famosa frase de “porque te quiero te aporreo” no debe permitirse en ninguna vida y por más que la violencia sea verbal nadie, absolutamente nadie, merece pasar por esas situaciones desestabilizadoras y agraviantes. El gran desafío es detenerlas, no es fácil, pero es importante que sepan, todas aquellas mujeres que creen que no hay salida, que siempre hay un nuevo horizonte, que sus vidas deben ser amadas y respetadas y que el amor ante todo se debe construir desde sí mismas. Si están al lado de hombres que están enfermos de alma, ustedes no deben enfermarse con ellos, si no hay cura al desamor propio de esos hombres, ustedes no deben convertirse en la proyección de sus insalubres actitudes, permitirlo es enfermar con ellos.

La cura está en uno, la sanación es interna, permitir que los demás te maltraten, empezando por tu pareja, es tu responsabilidad porque está en vos detener semejante falta de amor.

Hoy es el momento de la transformación, quien no te valora, ni ve tu belleza interna y externa no merece estar a tu lado, pero ante todo primero debés creer en quién sos para hacer brillar tu ser e iluminar a los demás.

Yo la Más Gorda de Todas

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El tesoro

“Por qué no puedo…
Por qué no puedo mirarme al espejo y encontrar el reflejo de lo que era antes…
Por qué no tengo voluntad para decir basta…
Por qué me cuesta tanto empezar de nuevo…
Por qué no puedo asumir mi edad como experiencia plena…
Por qué me resisto al paso del tiempo…
Por qué no puedo volver atrás en el tiempo con 20 kilos menos…
Por qué cada vez que aparece un gordo en la tele hablando de su lucha me siento tan identificada y no puedo contener el llanto…
Por qué siempre espero la mágica solución que nunca llega…
Por qué mi angustia se mitiga con la heladera…
Por qué me duele el cuerpo y siento que las fuerzas flaquean…
Por qué me cuesta tanto volver a mi rutina, caminar, nadar…
Volver a soñar y sentir que se puede…
Por qué pasa el tiempo y el cuerpo se desvanece y lo que permanece firme solo es la rutina…
Cuál es el primer paso, dónde está la respuesta…
Quién tiene la llave que abre el tesoro…”
Luisa Luján

Con la autorización de Luisa, quien me escribió estas profundas líneas para compartir con todos Ustedes quiero repensar este texto que refleja sentimientos por los cuales atravesamos, en muchas ocasiones, en relación a nuestros cuerpos.

Todo comienza preguntándose por qué uno no puede y en función de ese no poder manejarse, se pierde contacto con la visión de lo que uno es, con la voluntad para controlarse, con el asumir que cada día es un nuevo desafío sin importar la edad que uno tenga, o los kilos que hay que enfrentar y aceptar. Sin pretender que las soluciones rápidas lleguen porque de ese mismo modo desaparecen, reconociendo que a veces hay caídas y flaquezas y que vivir con responsabilidad es el mayor desafío. Al final ella se pregunta quién tiene la llave del tesoro…, y mi respuesta es esta…

El tesoro está en nuestro ser, a algunos les lleva la vida descubrirlo, otros lo visualizan antes y algunos deben transitar varias vidas hasta poder encontrarlo…

El mayor tesoro con el que contamos es lo que somos, lo que fuimos, es nuestro presente, nuestra realidad, son nuestros amores, nuestras pasiones, nuestro cuerpo, nuestra espiritualidad, nuestras anécdotas, nuestra vida simple y sencilla, atravesada por la rutina y también por momentos únicos que nos sacuden de vitalidad.

Podemos transitar la vida queriendo ser algo que no somos, pensando en que los demás tienen todo resuelto y que por tener un envase “socialmente exitoso” tienen un existir sin problemas. Podemos pretender luchar con nuestra genética, querer cambiar nuestro metabolismo, podemos cortar y pegar nuestro cuerpo, someterlo a cirugías y a todo tipo de tratamientos, sin embargo tengo la certeza de que si no aceptamos lo que somos por más bisturí y fórmula secreta jamás alcanzaremos la felicidad del alma, esa que nos da paz y una sonrisa enorme para transitar.

Creo que llega un momento de nuestras vidas donde debemos hacernos cargo de todo lo que somos, de todo lo que nos hemos hecho, de todo lo que hemos comido, de lo que la madre naturaleza nos dio y entender que lo que nos sucede es lo que debemos vivir. Que debemos procurar lo mejor para nosotros y por ello tener conductas saludables y eso no sólo implica tener una buena alimentación o hacer actividad física, que está por demás sabido que nos hace bien.

Antes que eso, en el proceso cotidiano y en el final debemos poner amor hacia nuestras personas, hasta cuándo vamos a esperar que los demás nos vean bien si nosotros somos incapaces de sentirnos de ese modo. Hasta cuándo exigiremos que los demás no nos agredan si nosotros somos los más violentos en pensamientos y acciones con nuestra esencia, con nuestros cuerpos, con cada centímetro de nuestras vidas. Hasta cuándo vamos a aguardar la pastilla mágica, el polvo curativo, creyendo que todo se reduce a una desaparición de kilos, cuando la verdad es que no hay drogas para los dramas del alma.

Tu felicidad no radica en la mayor o menor cantidad de grasa que tenés, sino salí a la calle y consultá a todas las mujeres y hombres flacos si tienen la vida resuelta por haber nacido sin problemas de obesidad, les puedo asegurar que tienen los mismos conflictos que cualquiera.

Por eso a replantear las prioridades, a empezar de nuevo una vez más, a aceptar lo que nos toca y la responsabilidad que tenemos en ello, a mirarnos con más amor y menos rechazo, a ser felices con todo lo bueno que nos sucede y a alejar el malestar continuo que nos provoca la actitud constante de disconformidad.

Sólo nosotros podemos hacer de la felicidad una realidad en nuestros días y esto no significa que nuestra vida será perfecta, sino que aprenderemos a potenciar todo lo que nos sucede para trascender, ir más allá y dejar nuestra huella…

Yo la Más Gorda de Todas

Foto: Patricia Urkiza - www.orgullogordo.com

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Amor Incondicional

14 de Febrero, imagino que todos deben andar revoloteados, están los que se molestan por este día porque sostienen que deben contar con una pareja y si no la tienen se deprimen… Arriba ese ánimo, yo creo que es el día del amor puro y que lo debemos celebrar solos o acompañados, con amigos, con nuestras familias y con quienes nos aman por todo lo que somos…

Pero me parece que lo más importante de todo es que hoy celebremos nuestro reencuentro, esta vuelta hacia nosotros mismos, al hecho de habernos vuelto a mirar, el cambio de perspectiva que gestamos sobre nuestros cuerpos…

Me dirán me falta amor propio, seguro que sí, pero hoy te amás un poquito más que antes, hoy te valorás más y no dejás que te excluyan con palabras dolorosas, hoy hacés resaltar más tu belleza y tu cuerpo no teme a mostrarse tal cual es…

Los cambios se han ido sucediendo de a poco, y a vos te ha costado quitarte los velos tras los que te ocultabas por miedo al que dirán, tus kilos te pesaban más en tu cabeza que en el cuerpo y te atormentaban más en las bocas ajenas que en lo que realmente sentías, pero hoy estás distinta y te amás y cuidás por sobre todas las cosas y cuando los fantasmas vuelven vos tenés la dosis de amor necesaria para combatirlos…

Dirán que tienen recaídas, por supuesto, qué amor no las tiene, cuántas veces nos desenamoramos y nos volvimos a enamorar del que tenemos al lado, cómo no nos va a suceder con nosotros mismos, la diferencia es que nos tenemos para siempre y eso es una certeza, por ello cuando tropezamos podemos volver a mirarnos en los espejos del alma, podemos volver a abrazar nuestros cuerpos con la incondicionalidad de nuestro ser y reenamorarnos de cada centímetros de lo que somos, sin medidas.

Me contarás que te falta mucho para amarte con absoluta entrega, seguramente es así, pero también hoy tenés la oportunidad de transformar tu mundo, tu realidad, hoy podés decidir mejorar, cuidarte, arreglarte, verte mejor, nutrirte saludablemente, comer bien, reirte de y con vos, hoy es el momento para poner luz sobre tu vida, para hacer resaltar tu belleza, para encontrarte bonita de la punta de los pies hasta el último de tus pelos.

No desaproveches la oportunidad de amarte, de quererte un poco más cada día, de enamorarte una y mil veces con todo lo que sos, sin tapujos, sin vergüenzas, con todo tu ser…

Andá rápido al espejo, abrazate, es hora de declarar tu propio amor…

Feliz Día de San Valentín a todos

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Iluminarse

Me dice que desea morir, no es la primera vez que recibo un mail de una jovencita con aspiraciones suicidas. Tristemente lo leo y en cada línea me habla del profundo amor de su familia, seres queridos y novio que le prodigan, pero nada basta. Ella no está satisfecha con su cuerpo, ni con el modelo de mujer que es.

Siento que puedo llegar a entender, nunca justificar, la falta de deseos de vivir cuando el entorno más cercano no te apoya, te rechaza y te discrimina, esto es una realidad que a muchos sucede. Sin embargo bajo ningún punto de vista acepto a aquellos que teniendo las bases para ser felices, sintiendo el amor sincero, lo cuestionan porque simplemente no nacieron de un modo ideal que básicamente no le tocó ocupar en esta vida.

Estas palabras que hoy escribo son para que aprendamos a valorar lo que tenemos, a no vivir como víctimas porque no tenemos el cuerpo de la modelo de pasarela, gran parte del mundo no nació para ser estrella de televisión o para modelar ropa, ahora hay algo con lo que sí venimos todos a esta tierra y es para ser felices, para concretar nuestros sueños y para amar.

A veces quisiera estar de frente mirando a esas personas que no quieren vivir para decirles con vehemencia que en vez de elucubrar técnicas suicidas pensaran un poco más en usar esa energía para su bien, para modificar lo que les molesta, para potenciar sus aspectos positivos, para amar a los que tienen al lado que son capaces de ver lo que ellos no y ante todo para amarse a ellos mismos.

Por supuesto que hay una problemática en estos seres humanos que sólo ven el vaso medio vacío, pero creo que también hay una cuestión de decisión para ser felices con lo que tenemos, con lo que somos, sin tantos cuestionamientos porque no nacimos de tal o cual modo.

Si vinimos a esta tierra con estas formas, peso, altura, color, en esta familia y con estos seres que nos acompañan a transitar es porque algo debemos aprender, algo debemos potenciar, somos lo que somos y estamos en este lugar en el universo porque tenemos una misión y todo nuestro cuerpo, sentimientos, pensamientos y cada una de nuestras acciones pueden iluminar, pueden hacer bien, pueden trazar caminos de unión, de alegría, de construcción.

Basta de lamentarnos por lo que no somos, es hora de comenzar a amarse y el momento es ahora mismo.

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Palabras cercanas

Cada cierto tiempo es normal que reciba un mail de alguna mujer, desde niñas hasta mujeres grandes, pidiendo ayuda. Básicamente el grito desesperado es que no se encuentran en sus cuerpos y preguntan qué hacer, algunas otras piden dietas para bajar de peso mágicamente y otras tantas hablan de posturas extremistas, que sinceramente me entristecen muchísimo.

Yo la Más Gorda de Todas es un espacio que relata mi visión sobre la obesidad, sobre todo desde mis experiencias y la construcción de lo que he aprendido a lo largo de los años. Este blog busca acercarse a las personas con problemas de obesidad y de autoestima sobre todo porque muchas veces la problemática de una persona gorda es exactamente igual a la de una flaca extrema o de otras personas con diferentes particularidades.

Entre mis posts de hace varios años no van a encontrar fórmulas secretas, ni dietas mágicas, ni recomendaciones para bajar de peso, entre mis palabras que buscan acercarse a ustedes hay una mirada a veces crítica sobre la realidad de las personas gordas, graciosa, busca elevar el amor propio de los seres humanos y ante todo pretende acercar a cada persona con su propio cuerpo para que lo ame y lo acepte tal cual es. Soy una convencida que quien se asume como tal es capaz de cambiar lo que le molesta y en última si no desea hacerlo puede enfrentar la vida sin vergüenza, ni dando explicaciones de las razones por las cuales se es gordo.

No me molestan los comentarios de quienes piden ayuda, ojalá mis palabras puedan ser una pequeña semilla que los ayude a estar mejores, pero tengan claro que aquí no van a encontrar propuestas que pueden hacer peligrar su salud. Siempre digo lo mismo si quieren bajar de peso busquen a un profesional de la salud, que por algo estudió tantos años, para que les haga un plan nutricional acorde a sus necesidades, a su vida, a su peso, altura y a todos los factores sociales y ambientales que los influyen. Si sienten que el problema con sus cuerpos es más hondo busquen a un psicólogo que se especialice en la problemática, la realidad de quienes somos gordos es muy compleja y hay personas capaces que pueden dar las herramientas para que uno vuelva a reencontrarse como un todo.

Por último recurran a quienes los aman, hablen con ellos, con esas personas que más los conocen y si estas personas no actúan como esperan y en vez de apoyarlos toman actitudes que ustedes sienten agresivas tengan el valor para manifestarles el daño que les hacen a sus almas. A los dramas y dolores hay que expresarlos como tales, no hay que guardarlos, es lo peor que podemos hacer. Quizás mostrando todo lo que sentimos pueden entendernos más y siempre hay una persona cerca de nosotros que nos dará el apoyo y la contención necesarios para enfrentar los problemas…

Como siempre saben que me encuentran aquí, entre palabras, experiencias, relatos y la vida misma… Los quiero…

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Ser uno mismo

En muchas ocasiones nuestro cuerpo es de los otros, nos construyen desde la palabra, quizás desde chicos nos llaman “la gordita”, “el morrudito”, “el gordo”, por lo general son palabras dichas cariñosamente que nos hacen, nos forman, somos lo que los otros dicen de nosotros.

Cuantas veces dejamos de creer en nosotros mismos porque los demás ya estipularon cómo éramos, somos y seremos, desde nuestros padres, vecinos, amigos, familiares, compañeros de trabajo y la gente común y corriente, que suponen que por tener determinadas características ya pueden catalogarnos de un modo.

A la gente le encanta opinar sobre las personas, sólo basta que tengan alguna particularidad que llame la atención para enfocarse en la misma y agrandarla a extremos tan grandes que uno siente que es una bola de grasa, en el caso de quien es gorda, o una jirafa si se es alta o una cicatriz con patas quien tiene alguna herida evidente.

Se apropian de nuestras vidas, suponen lo que no es, muchas veces me ha sucedido escuchar recomendaciones que comiera menos, mientras impunemente me frotaban la panza, cuando ese no era el problema de mi exceso de peso y en el caso que lo fuera tampoco había derecho a que se metieran en mi vida. Muchos te hablan como dueños de la verdad y presuponiendo que te conocen te juzgan sin ningún pudor, te describen y encasillan, creo que eso es lo que más les gusta, y uno se queda al borde de la ira, intentando ser prudente para no ponerse en el mismo lugar que ellos.

Hay seres humanos que tienen tan poca vida propia que necesitan de encargarse de la ajena para sentir que pueden llenar su vacío existencial, lamentablemente optan por el camino más insalubre de centrarse en otras personas y en muchas ocasiones las afectan negativamente, porque sus palabras hablan de uno, se reproducen y de alguno modo también somos lo que los demás dicen de nosotros.

Obviamente que es importante el trabajo de la autoestima, del amor propio, de la claridad para saber quién es uno, pero la verdad es que no todos los seres humanos a lo largo de sus vidas tienen esa mirada tan consciente, menos cuando se es pequeño que el entorno te afecta en la construcción de la personalidad. En cierta edad o en ciertos estados del hombre escuchar que la construcción del afuera se basa en palabras negativas, en incapacidades, en la diferenciación como si fuéramos bichos extraños que no encajamos es dura y muchos terminan creyendo que no son parte, que no son bellos, que no tienen un lugar, que son incapaces, que están equivocados, que viven mal, que no son queridos y el resentimiento suma tanto dolor que en muchas ocasiones las consecuencias son graves e irremediables.

No dejes que el entorno diga quién sos, sé vos mismo y mostrale al mundo tu valor y poder en esta tierra…

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Ley de Autoestima


En los últimos días se ha hablado en algunos medios, bastante tímidamente en Argentina, acerca de la ley de autoestima, esta campaña ha sido iniciada por una pareja estadounidense, Seth y Eva Matlins, quienes pretenden que sus hijos crezcan en una cultura no tan frívola y en donde no todo pase por la superficialidad de creer que la perfección es el común denominador de las personas, imagen que las grandes empresas pretenden vendernos desde sus mega publicidades.

Según lo manifestado por Seth y Eva Matlins que estudiaron el tema de la imagen y por ende impulsan esta ley contra el photoshop, que busca fortalecer la autoestima de las mujeres y adolescentes, los datos son impactantes. El 80% de las mujeres se sienten inseguras con su imagen al compararlas con la de personajes famosos y modelos de su edad o mayores. Mientras que el 71% de las adolescentes sienten que no están a la altura de las jóvenes estrellas de su edad, lo que les produce baja autoestima y hasta en algunos casos depresión.

“Estas cifras muestran que tenemos un problema social cuyas consecuencias tienen graves efectos sobre la felicidad individual, el bienestar, la productividad económica e incluso un asombroso número de muertes por trastornos alimentarios cada año“, menciona Eva Matlins. “Queremos que nuestros hijos contextualicen lo que ven, un cambio de moralidad es preciso”

La Ley de Autoestima promueve adoptar un proyecto de ley que regule el retoque fotográfico en revistas y anuncios, y aquellas fotografías que son modificadas tengan un anuncio que manifiesta que han sido transformadas por el photoshop. “No podemos ignorar que nuestra cultura de belleza está teniendo salvajes efectos negativos en niñas y mujeres”, afirma Eva Matlins, creadora del proyecto junto a su marido, Seth.

Por un lado me parece patético que haya que impulsar una ley que exija honestidad a las empresas, es muy triste, como sociedad, tener que pedir verdad en los responsables de vender productos.

Qué nos ha pasado como comunidad que teniendo claro que la perfección no existe y menos en los seres humanos, continuamente se busca vender y comprar ese modelo sin arrugas, sin kilos de más, con caras estiradas y sonrisas vacías. ¿Creemos todo lo que nos venden o simplemente compramos el sueño de la perfección con la clara consciencia de que nunca seremos lo que nos ofrecen?

Muchos pueden pensar que lo que hacen estos padres es una campaña para llamar la atención, yo creo que estas miradas diferentes que buscan interpelar a la sociedad en su conjunto, no sólo a las grandes empresas, sinceramente suman y son una posibilidad de pensar más allá.

Son tan fuertes las campañas en relación a la belleza estética de los cuerpos y rostros que para muchos adolescentes y personas vulnerables, me atrevería a decir en general, es muy difícil no sentirse interpelado por este exceso de imágenes que terminan metiéndose en el inconsciente y se terminan asumiendo realidades que no lo son tanto.

Julia Roberts sale hermosa en la campaña de Lâncome, pero no es real y por más que las cremas o las ropas sean excelentes, no tenemos por qué borrar la realidad, como si el bendito photoshop devolviera años o sacara kilos. ¿Realmente necesitamos ser lo que no somos, hasta qué punto seguiremos sosteniendo el mensaje irreal de las grandes empresas del mundo formadoras de tendencias y de imponer estereotipos sociales.

La ley de la autoestima básicamente habla de volver a mirarnos, de que si alguien quiere publicitar un producto no le mienta a la gente, porque lamentablemente hay muchos que creen que para obtener ciertos resultados hay que contar con ciertos rasgos o parámetros físicos, y como dije anteriormente la perfección no existe y borrar los rastros del tiempo y de todo lo que somos sencillamente habla de que tenemos un profundo problema de conciencia de lo que somos.

Evidentemente vivimos en una sociedad donde el amor propio es escaso y en la medida que nos afecta el “querer ser como…” el ser humano se vacía de todo lo que nos ha afectado para convertirnos en productos cercanos a la perfección irreal, borrando todo lo que alguna vez fuimos. Mientras más intentamos hacer desaparecer rollos, arrugas, años y cualquier detalle que no va con el modelo social simplemente dejamos de ser nosotros, perdemos esencia, historia y un día el que aparece en el espejo es un absoluto desconocido que nada tiene que ver con el que pretendíamos ser…

La ley de autoestima le exige a la sociedad verdad y luego la construcción sobre el cuerpo depende del libre albedrío y el amor que tengamos hacia nosotros mismos…

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Basta de miedos

En este mes se resalta el amor por el cuerpo, en todas sus formas, dimensiones, de todos los tamaños, pesos e inspiraciones, por ello mis palabras buscarán acercarlos a estos envases con los que vinieron a esta tierra que no siempre se valoran.

Anoche en mi búsqueda incesante de inspiración, para extender un abrazo de mi cuerpo a sus cuerpos amorosos, encontré una imagen que es la que complementa a este texto, si bien está en inglés se lo traduzco a todos, dice “una mente llena de miedos no tiene espacio para los sueños”.

Me quedé pensando, mientras la observaba, en el tema del miedo, esa sensación tan extraña, que por lo menos a mí me genera parálisis, no me permite moverme, me encierra, me saca energía y hace que cualquiera pueda tomar mi vida y hacer con la misma lo que quiera porque tan esclava me vuelvo del miedo que soy incapaz de ser la dueña del destino que quiero.

Mis primeros miedos no estuvieron asociados a fantasmas, sino a personas, reales, de mi misma edad, cinco años como yo tenían las personas que me ocasionaban miedo y básicamente son las que me llevaron de la mano a enfrentarme con las burlas y los malos tratos por ser una personita gorda.

Siempre me pregunto lo mismo qué fue lo que alimentó el alma de esas niñitas y sus mentes para torturar a otra niña, que nada les hacía. Simplemente ser gorda fue mi pecado y el castigo no sólo fue pasar por circunstancias poco felices, sino incorporar el miedo a mi vida.

Largos fueron los años y el tránsito por distintas experiencias para ir desarropándome de todo lo que el miedo generaba en mí, mi cabeza se llenó de miedos y los mismos destruyeron sueños, me impidieron brillar, mostrarme tal cual era. Y el hecho de ser gorda se sobredimensionó, se convirtió en un fantasma, en una mochila, en la puerta de entrada para que quien quisiera continuara con los malos tratos que habían comenzado a los cinco años.

Sinceramente debo agradecer a mucha gente que en el camino me ayudó a volver a mirarme, que me dio herramientas, me enseñó a recomponer la valentía y a desterrar esos malditos miedos que sólo habilitaron que el monstruo que en todos habita creciera de modo exacerbado.

Hoy no tengo miedo a mi cuerpo, ni a decir que soy gorda, no creo que sea ni un orgullo gritarlo a los cuatro vientos, pero tampoco es una vergüenza, como siempre digo es una parte de mí y yo soy mucho más que una gorda. Pero también tengo claro que en los últimos años, después de casi 30 de permitir que el exterior alimentara el concepto de gorda con todo lo negativo que se puedan imaginar, decidí apropiarme de esa palabra y empezar a llenarla de amor y de vida.

Muchos me tildarán de que hago apología a la obesidad y quienes leen este blog saben que mi lucha va por otro camino, precisamente el del amor, el de la transformación, no sé si todos los que a diario luchamos contra los problemas que nos ocasiona la obesidad algún día llegaremos a nuestros objetivos, pero hace años entendí que uno no puede vivir en contra de sí mismo, desdoblando cuerpo y mente porque no somos capaces de sentirnos un ser único, completo.

Comprendí que los miedos me discapacitaron, me impidieron hacer lo que quería, yo temía manifestar a viva voz mis pensamientos, el miedo me calló, me ensombreció y así viví por mucho tiempo.

Tanto alimento de miedo me llevó a vivir avergonzada de mi cuerpo, dando explicaciones a todos por mis enfermedades, por si comía o no, (parecía que comer siempre era pecaminoso), médicos y especialistas, búsqueda de soluciones mágicas, sin embargo las respuestas estaban en mí, sencillamente que los miedos me impedían verlas, afrontarlas y asumirlas.

Creo que el trabajo con mi terapeuta, básicamente, me permitió erradicar estos miedos, que obviamente han dejado su huella de tantos años que habitaron en mí, pero a diario trabajo por mi verdad, por amar este cuerpo que tengo, por alimentarlo bien tanto en lo espiritual, intelectual y a nivel físico.

Este cuerpo es mi orgullo y ustedes dirán de qué se enorgullece y sencillamente puedo decir que con el mismo he dado batalla a todas mis luchas, y con él siento que hemos salido triunfantes, con experiencias, con moretones, con dolores del alma, con recuerdos que aún lastiman, pero seguimos transitando, apostando a los sueños, porque ahora tengo espacio para los mismos y cada vez que aparecen los miedos los miro a los ojos y veo lo cobardes que son, así sigo caminando…

Amen lo que son, amen sus cuerpos, somos un todo…

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Obesa Soberbia

Hay muchas personas que sufren obesidad y buscan a toda costa bajar de peso, el día que asumen su plan alimentario lo llevan a cabo al pie de la letra, logran bajar a costa de esfuerzo y un trabajo arduo. Logran el objetivo y de repente se asumen en una posición de creer que han vencido la enfermedad, dan cátedra de lo mal que viven los demás, pretenden que el resto, o sea los gordos, sigan sus dietas y de repente un día uno descubre que aquella persona que tenía una enfermedad adquirió una peor, la soberbia.

Desde ese lugar de las seguridades, donde se para la soberbia, algunos ex gordos u obesos miran a los otros, a esos que se parecían a él o ella antes de perder tantos kilos y como ciertos estados de bienestar hacen olvidar las experiencias pasadas, los sufrimientos, los dolores por los que pasamos, quienes cargamos con toda nuestra humanidad, uno empieza a escuchar ese tono burlesco y sabiondo en relación a los que nos cuesta bajar de peso, para los que es una gran lucha bajar 100 gramos nada más.

Nos sorprenden las frases hechas que algunos asumen como “no bajás porque no querés” o “por qué no cerrás la boca”, “copiá mi actitud” y tanta palabra suelta nos suena cual eco que se repite, rodeándonos, generándonos preguntas y dejándonos sin palabras ante aquel que alguna vez estuvo en nuestro lugar.

Es una realidad que lograr un objetivo nos da fortalezas, bienvenidas las mismas si nos ayudan a mejorar. Sin embargo quien es gordo o lo ha sido, sabe bien que nuestra enfermedad es una lucha para toda la vida y que las batallas que se ganan hay que mantenerlas, que las recaídas son propias de todos los seres humanos y por ello lograr un objetivo nos debe dejar como enseñanza la confianza para creer en nosotros, lo que no significa que nos creamos superiores para asumir que nuestra experiencia es transferible al resto, menos aún menospreciar a los que hoy se encuentran en un lugar donde ya se ha estado.

Hay casos que son dolorosos, porque esas mismas personas que padecieron maltrato y burlas parecen acomodarse en el mismo sitio de los victimarios, arrojando ironías, comentarios hirientes, superados, incomodando a otro ser humano o no, pero mostrando lo peor que puede salir de una persona y es que no aprendió nada de su experiencia.

No tengo demasiadas respuestas frente a alguien que padeciendo todo lo que puede implicar la obesidad se pare, un día, en la vereda del frente para herir a otro ser. Pretender parecerse a quienes alguna vez te causaron dolor no creo que sea la experiencia más afortunada, sin embargo estos hechos suceden y no siempre se habla de los mismos.

Ojalá quienes han padecido de obesidad y hoy son personas recuperadas también hayan sacado muchos más frutos del camino que sólo bajar de peso. La humildad es un valor que se debe complementar con la confianza y el amor propio, básicamente porque siempre nos da la tierra necesaria para saber que la vida es un círculo perfecto y mañana podemos estar en un lugar absolutamente distinto. Si transitamos la vida con estos valores no caeremos presos de egos consumidos por la soberbia de creerse superiores al resto.

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Hacia un Guiness Obeso

A los 42 años de edad, Donna Simpson, de Nueva Jersey, EE.UU., quiere llegar  a los 454 kg en sólo dos años. Cabe destacar que insiste en que es saludable, a pesar que ahora  necesita un scooter cuando va de compras.

Donna Simpson ya pesa más de 227 kg y consume 12.000 calorías al día en un intento por convertirse en la mujer más gorda del mundo.

Su esposo Philippe, de 49 años,  la  anima a comer más. Conoció a Donna en un sitio de citas para personas de gran tamaño y es un confeso admirador de la grasa, aunque él mismo sólo pesa 69 kilos.

Cabe acotar que Donna ganó el Guinness como la madre más gorda del mundo, cuando dio a luz en 2007. Necesitaba un equipo de 30 médicos para dar a luz  a su hija Jacqueline durante un parto de alto riesgo de cesárea.

La verdad es que el caso de Donna me perturba, básicamente porque creo en el derecho de cada ser humano de elegir ser como quiere, asumiendo todas las consecuencias de lo que una decisión, imagino yo bien pensada, puede ocasionar.

Donna ama ser gorda, a su esposo le gustan las mujeres excesivamente obesas y por lo que he podido leer en distintos portales le encanta comer en exceso. También es importante decir que Donna ha sabido realizar un negocio en el mundo de Internet mostrando cómo come en todo momento, por lo que sus cuentas también se están abultando.

Sin embargo mi pregunta es cuál es el límite, porque siento que también hay una gran puesta en escena hacia el exterior, mediáticamente esta mujer obtiene sus frutos gracias a su obesidad y a pretender ser la más gorda del mundo, hecho que le puede implicar su vida, porque comer 12 mil calorías diarias de comida chatarra es una realidad que no le hace bien a nadie.

Debo ser honesta, me confronto con mis principios de respetar al otro hasta en la opción de hacer todo aquello que va en contra de su vida, sin embargo también me siento en la obligación de decir que no comparto en absoluto este tipo de acciones. Pienso que tal vez en este mundo donde se juega el rol hacia el afuera y desde donde los medios se puede construir una vida, llegar al extremo de poner en riesgo la existencia puede ser redituable sólo en términos económicos, porque el sentido de esa vida se pierde tras todas las enfermedades que casi 500 kilogramos de peso le pueden ocasionar en el caso de lograr su objetivo y peor aún la misma vida se puede ir en esta carrera alocada por ser una guiness del mundo.

Mi pregunta es: y después qué…, mantenerse, casi imposibilitada a la hora de caminar, de hacer lo que realmente se quiere, de poder moverse para las acciones más sencillas y privadas como ir de compras, bañarse. Cuál es la opción, seguir comiendo, vivir para comer, para alimentar el deseo de su hombre que disfruta el cuerpo gordo de su mujer, pero que sin embargo él no pone en riesgo su propia existencia, ni hablar de la pequeña que en cualquier momento puede quedarse sin madre porque la misma es una persona en peligro con el gran exceso de peso.

Hay un después de un guiness tan extremo, o es que la vida puede continuar de ese modo, no encuentro una posición ecuánime que me satisfaga frente a este caso, simplemente me asombra ver cómo la fama a cualquier precio puede llevar a la gente a rozar límites que atentan contra sí mismos.

Respeto el posicionamiento, aunque me niego rotundamente a compartirlo, porque creo en la vida y creo que hacer algo a conciencia que sabés que te hará mal es una falta de amor a la existencia y a mucha gente que ha llegado a esas situaciones por graves problemas de salud, que desearían haber tenido la opción de ser o no obesos mórbidos.

No tengo respuestas frente al caso de Donna Simpson, me quedan muchas dudas, obesas y extremas…

Yo la Más Gorda de Todas

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