Denunciar para transformar
Escrita el 22/05/2012 12:38 amCuando las personas se apropian de sus cuerpos, se hacen responsables de los mismos, los defienden de las agresiones, no se vuelven cómplices de los victimarios, no justifican ningún tipo de violencia física, verbal, psicológica o social y es así que suceden hechos que por más duros que parezcan, en realidad tienen un trasfondo muy interesante. 
Según los datos oficiales del Plan Nacional Argentina Saludable del Ministerio de Salud, el 49,6% de la población argentina tiene problemas de sobrepeso u obesidad. El Inadi aporta cifras en relación al tema que son alarmantes por un lado y por el otro, aunque suene extraño, muy positivas porque durante el 2012 se incrementaron las denuncias de discriminación por aspecto físico. Mientras que en 2011 hubo una denuncia cada cinco días, durante este año se producen cada dos días, siendo la discriminación laboral, por razones de aspecto físico, la que encabeza las denuncias.
Como anteriormente manifestaba es terrible saber que cada día más personas son discriminadas por gordas, grandotas, por no cumplir con estereotipos que en ninguna parte aseguran la eficiencia, pero lamentablemente en esta sociedad de la imagen todo parece valer, incluso dejar de lado a un ser humano por su tamaño.
Y a pesar de que es tremendo que esto suceda, creo que hay un aspecto muy positivo de la visualización de estas cifras y de esta conducta de denunciar un hecho tan patético como éste, porque la realidad no se cambia si la ocultamos. Hasta hace un tiempo atrás yo manifestaba que está tan avalada la discriminación hacia las personas gordas, que muchos se han acostumbrado a la misma y quienes padecen la obesidad o el exceso de kilos terminan callando estas situaciones porque sienten vergüenza, porque creen que al silenciar pasan más desapercibidos y porque obviamente no quieren ser protagonistas de un hecho tan indigno. El tema es que quien calla otorga, quien permite que estos hechos se oculten se vuelve cómplice y así el mismo discriminado sostiene un sistema basado en que algunos quedan afuera, empezando por ellos.
Cuantas más personas levanten su voz y se dirijan a los organismos correspondientes a hacer sus denuncias, no sólo estarán transformando su realidad, sino que como en una cadena de favores modificarán muchas vidas, más de las que imaginamos y eso les puedo asegurar que desde el inconsciente colectivo se vuelve sanador para toda una comunidad, no sólo para quienes padecen la discriminación, sino también para los que la ejercen.
Debemos dejar de criticar estas situaciones con ira y accionar como corresponde, una persona que discrimina a otra por ser gorda considerando que esta parte de su vida está asociada a todo un espectro de conceptos negativos debe ser denunciada. Ojalá pudiéramos hacer entender a tantos hombres y mujeres que están detrás de puestos de poder que ser gordo no quita absolutamente nada de materia gris, ni te incapacita para moverte, para hacer un trabajo como corresponde. Lamentablemente no siempre tenemos la ocasión, sobre todo porque ante el maltrato que muchos reciben el ser se vuelve vulnerable y para ello está la justicia para poner todo en su lugar y condenar con distintos tipos de acciones a los que tristemente se encuentran incapacitados a ver más allá de los estereotipos.
Yo la Más Gorda de Todas
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