Un Proyecto Inclusivo
Escrita el 16/04/2012 05:27 pmMe siento orgullosa de ser parte de un proyecto al cual le di fundamentación, y agradezco que un hombre haya confiado en mi lucha cuando le dije que hay que generar desde nuestra ciudad el incentivo por la ley de talles. 
Vivo en Río Cuarto, en el centro de la Argentina, un lugar en el mundo, de allí soy, en este lugar están mis vivencias, aquí he transitado por lo bueno y lo malo, por todos aquellos momentos felices y los que me dejaron huellas duras para aprender un poco más y desde aquí, donde he experimentado mi historia, es que escribo.
Por eso siento que, aún, cuando mi granito de arena sea pequeño, los cambios deben surgir desde donde somos, desde nuestras comunidades y contextos, desde el lugar que conocemos con profundidad, más allá de los resultados, más allá de que jamás seamos profetas en nuestras tierras, creo que todo intento de transformación para mejorar es un aporte que suma y que puede ser tomado por otras realidades para superarlos y seguir construyendo.
Hace unas semanas hablando con el concejal Eduardo Scoppa de la ciudad de Río Cuarto, le comenté la necesidad de ver el tema de la ley de talles en el contexto local, buscando fomentar la venta de ropa de todas las tallas a través de medidas que estimulen a los comerciantes, en una primer instancia, traer indumentaria de todos los tamaños, sobre todo para personas con exceso de peso. El concejal me dio su apoyo y nos pusimos a trabajar en el tema.
La medida buscará reducir los costos impositivos a todos aquellos comercios que se dediquen a comercializar vestimenta inclusiva, o sea que tanto una persona flaca o extremadamente gorda puedan vestirse apropiadamente.
Este proyecto no busca ser coercitivo, apela a que los responsables de las casas de indumentarias tengan un beneficio por sumarse a esta propuesta, quienes no lo hagan no recibirán el descuento. Pero acá lo más importante es que estaremos estimulando desde el Estado que más personas puedan vestirse, sentirse a la moda, no como un hecho frívolo, sino como un hecho cultural. Porque el simple acto de elegir una ropa hace más libre a las personas y cuando hablo de esto me refiero a que muchos no siempre tenemos la posibilidad de optar, por el contrario compramos lo que nos entra, lo que nos queda, el gusto por lo general queda en último lugar.
Muchas personas terminan haciéndose ropa en modistas o se compran pedazos de tela cosidas, sin formas, que atentan contra la posibilidad de que quien la usa se sienta cómodo, bello, atractivo, por el contrario es vestimenta que tapa a las personas, lejos está la posibilidad de que se luzcan y se puedan sentir bien. Y esto último no pasa por un comentario frívolo, por el contrario, quien siente que puede conseguir ropa y observa una imagen positiva de sí mismo se siente mucho mejor frente al mundo, en sus interacciones sociales y en los procesos propios de transformación que cualquier persona necesita para enfrentar una enfermedad como es la obesidad.
Así que todos los que puedan apoyar este proyecto de normativa en mi ciudad Río Cuarto, y que sea tomado como referencia para otros lugares, les pido que me ayuden para exigir que esta normativa sea aprobada por los concejales de mi comunidad, no como una forma de ser políticamente correctos, sino para que se involucren desde sus bancas para construir una ciudad mejor, donde todas personas puedan vestirse como quieran, donde el gobierno se comprometa a luchar contra la obesidad con políticas inclusivas, donde los comerciantes tengan beneficios por abrir su cartera de productos y no sean discriminados.
La palabra comienza a transformarse en acción y necesito de tu apoyo.
Yo la Más Gorda de Todas
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