Pocas veces me ha sucedido a lo largo de 227 columnas de Yo la Más Gorda de Todas de sentarme a escribir con una furia que me cuesta manejar y que debo controlar para permitir que mis pensamientos fluyan del modo adecuado.
Amigas colombianas a las que estimo y quiero con el corazón y que se encuentran en la misma lucha, dos periodistas de las buenas, dos Lauras, Laura Castro Cárdenas y Laura By Ricci, me han hecho saber una de modo personal y otra a través de su columna http://lapesadademoda.blogspot.com.ar/2012/07/confieso-que-soy-gorda-tremendo.html?showComment=1341535927406#c5161965322637381213 acerca de un post que ha publicado en su blog la señora Alejandra Azcárate, actriz colombiana, a quien hoy descubrí del mo
do más triste y poco feliz que pueda imaginar.
Sinceramente soy de las que trata de pensar bien de la gente, soy de las que cree que todos tenemos la capacidad de transformar lo malo en bueno, pero a veces me topo con pensamientos que si pretenden ser graciosos realmente no logran el cometido, sobre todo cuando se trata de faltarle el respeto a muchas personas.
Alejandra Azcárate escribió en su blog “Las 7 Ventajas de la Gordura” donde se explaya con ironía manifestado conceptos como… “No piensan a la hora de comer. Esa es una invaluable sensación de libertad. No se mortifican por los horarios adecuados para ingerir los alimentos ni mucho menos se estresan por la escogencia de los mismos. Una bandeja paisa al desayuno no es una posibilidad absurda, al contrario, puede ser una realidad semanal”.
“Se sienten como unas princesas (…) Los hombres les ceden el puesto por miedo a que se les sienten encima, las miran con ternura para evitar una agresión, les sonríen, las saludan con palmada en el hombro, les corren la silla porque no caben, les abren la puerta del carro para cerciorarse de que sí entran y no las morbosean porque rayarían con la aberración”.
“En el sexo se desinhiben con facilidad (…) No tienen límites, no les preocupa si la luz está prendida o apagada, no las altera ninguna posición, saben con certeza que su fortaleza es generar placer hasta el punto de hacerle olvidar a su pareja la sensación de estar amasando un sofá abullonado”.
“La playa o el plan de piscina no las cohíbe. Uno las ve pavoneándose sin pareo y sin el menor pudor. Se asolean como un sapo boca abajo desparramadas sin tapujos. Con la bronceada se les marcan los pliegues a los cuales el sol no alcanzó a entrar, quedan llenas de líneas como si hubieran sido atacadas por un león y no les importa. Salen de esqueleto, ombliguera o shorts, frescas”.
La autora de semejante escrito del tamaño, evidentemente de su discriminación, finaliza con “Dejen de pensar que son de huesos grandes, que retienen líquido y que el color negro adelgaza. Están gordas. ¡Asúmanlo! Y así suene cruel, es la cruda verdad. Ojo no con la tiroides sino con la ‘mueloides’ y sobre todo no olviden que uno gordo se ve lindo solo cuando es bebé”.
Frente a lo expuesto siento que una vez más debo alzar mi voz desde mi espacio y como ser humano que detesta cualquier hecho de discriminación, que en un principio es solapada e irónica y luego se vuelve cruel, reflejo del pensamiento de una persona que evidentemente no le importa en absoluto la sensibilidad de quienes padecen obesidad y luchan a diario por aceptarse, por amarse y por tratar de tener calidad de vida más allá de sus kilos.
Sería importante que la Señora bloguera entendiera que sus palabras tienen repercusión y que no se puede andar por la vida ofendiendo de ese modo a muchos seres humanos que viven afectados por la enfermedad, que alzan banderas en post de la aceptación, que buscan romper prejuicios y observar a cada cuerpo como una magnífica obra de arte más allá de su tamaño.
Evidentemente hay gente que no puede pensar más allá del 90-60-90 y es lamentable porque muchas personas tienen poder y convocatoria y eso se traduce en que suman a la discriminación social aceptada que viven nuestros pueblos en todas partes del planeta y que muchas veces afecta a seres con alto nivel de vulnerabilidad.
Hay muchos que no piensan lo que dicen, menos aún que sus palabras pueden calar tan hondo que así como pueden sanar, también pueden destruir todo un mundo y creo que básicamente me molesta ese escrito porque pienso en las niñas, adolescentes y mujeres que no se sienten cómodas con sus cuerpos y que pueden leer estas líneas. Desde el lugar en que alguna vez me sentí mal con lo que era, me planto y desde esa experiencia entiendo que no está bueno hablar con tanto desenfado, ironía y falta de respeto.
¿Cuál es el objetivo de maltratar a mujeres gordas, ser más cool? Vivimos en un tiempo donde muchos se paran al frente del resto vapuleando a sectores sociales por la condición que sea que los hace “diferentes” y creen que pueden decir cualquier cosa en post de marcar territorio, tener más prensa y estar en boca de todos…, pero me pregunto, ¿vale la pena que sea de este modo?.
Quizás estoy buscando justificativos para entender por qué una persona lastima a otra y la verdad no encuentro respuestas, menos aún que una mujer que seguramente debe tener sus conflictos e inseguridades como cualquier otra no sea capaz de medir la oscuridad discursiva planteada.
Tengo claro también que en las revistas siempre hay todo tipo de pensamientos, pero hay una responsabilidad social de cada empresa y creo que ese poder hay que ejercerlo para bien. No sé cuál es límite, porque creo que todos tienen derecho a expresarse, incluso esta mujer que siento que ha dicho barbaridades, pero mi preocupación radica en que la palabra tiene un valor, está cargada de contenido y si no nos hacemos responsables de la misma y de lo que manifestamos cuando proclamamos un concepto estamos mal de principio a fin.
Por último como gorda de tres dígitos, que la lucha a diario, que tiene recaídas, que cree en sí misma, que aprendió a verse bella más allá de la silueta social que se impone, que come con gusto, que llora ante la injusticia, que sufrió mucho por no amarse, que redescubrió su cuerpo como una obra divina, que trata de poner luz desde los pensamientos, que se equivoca, quiero que sepa, con todo respeto, esta señora Alejandra Azcárate que la vida no se construye siendo políticamente incorrecto para generar un impacto, la vida se gesta desde la buena siembra, para que la cosecha sea positiva y hoy no creo que los frutos de sus palabras sean agradables para su alma…
Ojalá Alejandra tenga la valentía para reconocer que esta vez se equivocó y como creo en la capacidad de transformarnos y recrearnos deseo que sus próximas palabras sean una enmienda para todos los que se sintieron vulnerados.
Lo siento, perdona, gracias, te amo… (palabras que sanan y que nos ayudan a todos)
Yo la Más Gorda de Todas
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