Diferencias Gordas de Género
Escrita el 18/05/2011 11:42 am
No quiero marcar diferencias, la verdad es que no me gusta, pues quienes somos gordos bastante las padecemos de un modo frecuente y hasta cotidiano, al punto que muchas veces dejamos de notar las continuas diferenciaciones que hacen sobre nosotros porque las asumimos como parte del paisaje que debemos enfrentar.
Sin embargo desde mi lugar de mujer siento que hay una gran diferencia de cómo lo vive el género femenino respecto al masculino, al hecho de padecer obesidad, ser gorda, o simplemente tener un rollito de más.
Podrán decir que es una mirada feminista, la verdad no pretendo caer en ese juego, pero a simple vista, en el contacto de caminar la calle y ver a otras mujeres y hombres que tienen sobrepeso, siento que la mirada que cae sobre la mujer gorda, en muchas ocasiones, es absolutamente denigrante, agresiva, discriminatoria y hasta misógina.
Yo puedo hablar desde mi propia experiencia y decir que en muchas ocasiones, caminando por la calle, en vez de recibir piropos, escuché gritos con insultos, burlas, risas irónicas y la verdad es que en esos momentos quería tener una excavadora para abrir un hueco allí mismo y esconderme 10 metros bajo tierra, porque a determinada edad uno ni siquiera contesta, ni se defiende, sigue caminando con el ego roto y la dignidad hecha trizas.
Debo aclarar que por lo general, si bien las mujeres a veces somos más hirientes, no es común ver que griten en la calle o en ámbitos privados a otra mujer y menos a un hombre, este tipo de acción es frecuentemente ejecutada por otros hombres que despellejan a cualquier mujer gorda que se tope en su camino, ni hablar si los hombres están en grupo, uno debe esperar un rosario de improperios, donde una es comparada con todos los animales de gran tamaño del mundo, te invitan a que vuelvas al zoológico, o que te escondas en un convento de clausura para evitar ser vista por ellos o para dejar de tapar a “las mujeres lindas” (léase con medidas 90-60-90).
Los hombres, no padecen este tipo de situaciones muy poco felices, no quiero ser tajante con este comentario, porque seguramente algunos podrán dar ejemplos de insultos hacia sus cuerpos, sin embargo en el diario acontecer la mujer gorda es el objetivo de mayores burlas y comentarios muy poco afortunados, lo que genera que muchas teman salir de sus casas, asuman actitudes de absoluta timidez y se oculten tras la “vergüenza” de sus cuerpos, porque eso terminan sintiendo por sí mismas y todo lo que son.
Es fácil decir “uno debe amarse” y a través de este blog inculcamos que el amor hacia los que somos nos salve, sin embargo siento que esta tarea se dificulta y es importante decirlo cuando uno se encuentra en un mundo donde la necesidad de marcar diferencias lleva a herir mucho a otras personas, en este caso mujeres gordas, cuando la verdad es que no hay necesidad de hacerlo.
Y si bien quien prodiga el insulto en ese mismo instante se para desde un lugar que habla muy mal de sí mismo, nada ni nadie quita el dolor sobre la persona que lo recibe. A no hacerse cargo, claro que sí, a no asumir la mierda ajena, que sólo es proyección de miedos, dolores y mala vibra ajena, pero también a exigir respeto, a contestar con altura cuando uno lo siente, a rebelarse ante el sistema que pone a las mujeres como gordas de distintas faunas, mientras que el hombre es morrudito o grandote.
Las mujeres gordas merecemos respeto y empezar a ser miradas de otro modo, porque no me cansaré de decirlo la belleza es sólo un reflejo exterior de lo que somos interiormente.
Foto: Curve Appeal Austin
Yo la Más Gorda de Todas
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