Luis Lewin adelanta su presentación del sábado 17 en el Festival de Jazz.
El próximo sábado 17 de noviembre en el marco de la subsede local del Festival Internacional de Jazz de Córdoba, se presentará en el Teatro Municipal el destacado pianista cordobés Luis Lewin al comando de su Cuarteto Eléctrico, en el que lo acompañan Fernando Bobarini en bajo eléctrico, Franco Vittore en guitarras y César Elmo en batería.

Evans y sonidos eléctricos

Lewin presentará Trazos a Bill Evans, un homenaje al gran músico que innova el lenguaje pianístico dentro del jazz. Trazos a Bill Evans aborda en un primer segmento a la música de Bill Evans en varios de sus diferentes períodos. Temas como Comrade Conrad, Waltz for Debby, A Child Is Born, The Peacock o Sno´Peas son reversionados con una sonoridad muy personal y elaborada. Una segunda parte del espectáculo incorpora al repertorio de su grupo eléctrico a autores como Duke Ellington, George Gershwin, Dave Brubeck o Egeberto Gismonti, además de temas de autoría del propio Lewin.

En diálogo con Puntal, Lewin repasa su carrera y adelanta el concierto en nuestra ciudad.

-Comenzaste a estudiar música desde muy chico. ¿Fue algo natural o impuesto?

-Por suerte no me fue impuesto. También fue natural pues en la familia casi todos tocaban piano o violín. Aunque solo mi madre y abuela lo hacían profesionalmente. Y un detalle importante: siempre hubo un piano en casa.

-Te formaste con grandes maestros como Manolo Juárez, Dave Liebman y Danilo Pérez. ¿Qué fue lo más importante que te transmitieron?

-En el caso de los últimos dos fueron experiencias cortas y especificas técnicas de improvisación con Liebman y técnica pianística con Danilo. Pero es Manolo el primer gran ejemplo de “maestro”. Esto vale para mí como para otros cientos de músicos argentinos que estudiaron con él. Pero todos estos maestros tienen algo en común: “la pasión”.

-Te has presentado en muchas lugares del mundo. En general, ¿cómo fueron esas experiencias?

-Independientemente de la obvia diferencia entre países latinos y del primer mundo (tanto cultural, principios de convivencia, organizativos, etc.),  los músicos generalmente achican esas diferencias. En gran parte por utilizar el mismo lenguaje universal que es la música sin tener que dominar el idioma del país. Y una vez más es la pasión el punto en común. Tal vez sea ésta la experiencia más importante, el haber conocido, trabajado y enriquecido con colegas de culturas tan distantes.

-Venís a presentar Trazos a Bill Evans. ¿Cuándo y por qué decidiste rendirle homenaje al notable pianista de jazz?

-Lo curioso es que de alguna manera nunca dejo de hacerlo, pues pasa el tiempo y siempre hay uno o dos temas de Evans en mi repertorio.

-Otra parte del show es eléctrica. ¿Cómo convergen esos dos estilos?

-Es esa mezcla la que define la estética del grupo. No necesariamente por usar bajo eléctrico o teclados si no por la fusión de géneros latinos con los elementos del jazz de distintas épocas tanto acústicos como eléctricos.

-También componés. ¿Qué te inspira a la hora de crear?

-El tiempo sin límite. El que me permite deambular mis pensamientos hasta convertirlos en alguna “idea”.

-Venís a Río Cuarto con destacados músicos. ¿Cómo es la comunión del grupo?

-Es para mí lo más importante a la hora de formar un grupo, que todos sus integrantes estemos humanamente cómodos.

-Venís al Festival de Jazz. ¿Qué es lo que más te gusta de este tipo de encuentro?

-Por un lado, la afluencia de público en un evento cultural de esta magnitud, y por otro el conformar un espectáculo junto a otras bandas.

-Por último. ¿Qué podés adelantar del show en nuestra ciudad?

-La idea es partir desde el sonido clásico del repertorio de Evans como excusa para ingresar progresivamente a la pura estética que define el grupo y su música.  

Andrés Natali

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