Divididos repasó 30 años de carrera con un show excelente en la Sociedad Rural. La puesta fue única e impresionante. Mirá la galería y el video.
En el retorno del mítico Festival de La Falda, en 1992, los Divididos aparecieron sobre el escenario con ponchos y bombos legueros, tocaron folklore y rock demoledor. Para gran parte del público presenta, aquel fue un show absolutamente sorprende. Quien esto escribe pensó: “Ojalá que estos tipos no dejen nunca de tocar, porque van a dejar huella grande en el rock nacional”. Hoy, con 30 años de carrera, Divididos no sólo se convirtió en una banda única, original y aplanadora, si no que hace ya tiempo son un clásico que trasciende las generaciones para seguir sorprendiendo a quienes los ven por primera vez, para seguir emocionando a quienes lo siguen desde siempre, para seguir siendo el excelente rock que supieron conseguir.

Caballos de la noche (La foca)

En la helada y ventosa noche del jueves (“Que la próxima sea en noviembre”, dijo, medio en broma, medio en serio, Ricardo Mollo y sí, sería mucho mejor que agosto) en el predio de la Sociedad Rural y ante unas 2300 personas (unas 200 menos que su último show, de hace dos años, en el mismo escenario), Mollo, Arnedo y Ciavarella volvieron a la ciudad en el marco de su gira de celebración “30 años haciendo cosas raras” que, justo en ese día, veía a la luz el regrabado primer disco “40 dibujos ahí en el piso”. Como una suerte de novedad (hace 8 años que no editan material inédito), el material incluye “Caballos de la noche (la foca)”, un tema originalmente instrumental que ahora tiene letra y dice en su estribillo: “Suena, suena, olvida el dolor. Sueña, sueña, olvida el dolor. Sueña, para siempre”. Una nueva joya rockera que hace que se extrañen, y mucho, las nuevas composiciones.

Una puesta aplanadora

Párrafo aparte merece la impresionante puesta en escena: un escenario gigante, sonido y luces estupendos y, nunca visto en Río Cuarto, dos pantallas enormes, verticales, a cada lado del escenario y otras 10 pantallas horizontales al fondo de las tablas. Todo realizado con  una perfecta edición en vivo para no perder detalle de lo que sucedía en escena, mezclado con dibujos e imágenes varias.

Por lo demás, fue otro show aplanador, psicodélico, emocionante y  encantador de una de las bandas argentinas que mejor toca en vivo.

Desde el comienzo con “Che qué esperás”, hasta el final con Mollo bajando al público para repartir púas, hubo repaso desde aquel disco debut hasta el último “Amapola del 66”.

“Rocanrol de Rasputín”, “Paraguay”, “Par mil”, “Alma de budín”, “Qué tal” y tanto más para dos horas y media de puro Divididos y, claro, también Sumo: “La rubia tarada”, “Crua chan” y “Nesquit” todavía hoy, siguen siendo sentimiento profundo, tanto para ellos como para el público.

Ojalá entonces que Divididos siga por mucho tiempo más, porque cuando ellos tocan, suena, olvida el dolor y sueñan para siempre.

Andrés Natali



Los docentes, los verdaderos héroes

Ricardo Mollo se solidarizó con la lucha de los universitarios y también se pronunció a favor de la ley de despenalización del aborto

Cuando promediaba el show del jueves de Divididos en nuestra ciudad, el cantante de la banda, Ricardo Mollo, se solidarizó con los docentes y brindó un mensaje en defensa de los educadores y la educación.

Los maestros son “los verdaderos héroes de esta situación, porque son los que enseñan a nuestro hijos”, comenzó expresando Mollo.

Y continuó: “Porque cómo es, cuando hacen huelga dice ‘pero la educación el nene’. Si está bien pero ellos tienen que vivir, porque son personas y tiene familia y tienen que pagar el gas y la luz. Por eso quiero dedicarles esto primero que nada a las universidades que están pasando por un momento bastante difícil  y a todos los maestros que para mí son los verdades héroes de este país. Son los que educan a los que después van a ser nuestros diputados y presidentes, así que mirá la importancia que tienen”.

En un claro mensaje de apoyo a la lucha docente, el líder de la banda apuntó a la falta de salario digno de los docentes: “son los que después van a ser los arquitectos, los ingenieros, la gente que después se va a dedicar al agro y todas esas personas son educadas en los colegios por maestros que hoy tienen bastantes problemas para tener un sueldo digno”, expresó.

“Mi corazón está con ustedes”, remató Mollo ante el aplauso de las más de dos mil personas que disfrutaban del espectáculo.

Pañuelo verde

Colgando del pie del micrófono el pañuelo verde fue enfocado en varias oportunidades por las cámaras que reproducían las imágenes en las 12 pantallas. Mollo también se refirió al candente tema y se pronunció a favor de la ley de despenalización del aborto sentenciando: “Yo también estoy por la vida, por la salud y la educación” y largó con la bellísima “Spaghetti del rock”.

En ambos pasajes del show, Mollo fue ovacionado. Fueron dos de los momentos más emotivos de un show inolvidable.

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