emergencia en la salud
El Nuevo Hospital, desbordado Por la alta demanda los pacientes se internan en "camas calientes"
Conseguir una cama en cualquiera de las salas de internación del Hospital San Antonio de Padua es más difícil que reservar una habitación de hotel en plena fiebre del Turismo Carretera.
Durante buena parte del año, el nivel de ocupación de las salas de internación se mantiene al ciento por ciento y, en estos días, está obligando a las autoridades a decidir derivaciones hacia hospitales de otras localidades.
Un paciente con un cuadro de trombosis en una pierna llegó en las últimas horas desde Coronel Moldes a Río Cuarto, pero ante la falta de lugar, lo volvieron a colocar en la ambulancia y lo enviaron al Hospital de Villa María, es decir que tuvo que hacer 140 kilómetros más para encontrar una cama de internación.
Los médicos, entretanto, internan a sus pacientes el menor tiempo posible. Ante la necesidad, alguien que debería continuar en terapia intensiva termina yendo a alguno de los servicios menos abarrotados para dejar su sitio a otro paciente en condiciones más delicadas, que espera su turno.
Ayer, sin ir más lejos, PUNTAL recorrió los pasillos y a las seis de la tarde todavía permanecía en el shock room -la habitación donde llegan los casos más urgentes para ser estabilizados, antes de ir a terapia- un paciente que había ingresado a la guardia en horas de la mañana.
Puertas adentro, los médicos ya se acostumbraron a llamar “camas calientes” a este sistema de internación que utilizan hoy y que los obliga a acostar a un paciente en la misma cama que minutos antes abandonó otro.
Los apuros en el Nuevo Hospital se reproducen en la enorme mayoría de los hospitales municipales y regionales de la provincia: el incremento de urgencias debido a enfermedades estacionales -como la bronquiolitis y la neumonía, sobre todo en los niños- hace que se generen derivaciones desde los hospitales municipales a los de mayor complejidad, y también entre estos últimos, a medida que se va colmando la capacidad de internación de cada centro.
Para peor, en Río Cuarto se han incrementado los ingresos a la guardia de casos de traumatismos graves que obligan a una internación, confiaron los enfermeros. Más que nunca, los profesionales del Hospital San Antonio de Padua trabajan al límite de sus posibilidades y esperan un guiño del Ministerio que les traiga algo de alivio.
Alejandro Fara
afara@puntal.com.ar