Protestan en Bolivia contra la candidatura de Morales - | puntal.com.ar
 Grupos civiles bolivianos manifestaron ayer en las principales ciudades del país en rechazo a la postulación a un cuarto mandato sucesivo del presidente Evo Morales, en el poder desde 2006, en medio de llamados a la desobediencia civil y a una huelga indefinida.

Manifestantes en La Paz pidieron la dimisión de los miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que dieron luz verde a la candidatura de Morales para las elecciones de 2019 y llamaron a preparar una huelga nacional por tiempo indeterminado, sin precisar una fecha.

En Santa Cruz, epicentro de las manifestaciones anti-Evo, el principal líder cívico, Fernando Cuéllar, proclamó que "hay un pueblo de pie en todas las ciudades del país defendiendo la Constitución y resistiendo que se perpetúen en el poder".

En una primera mención del conflicto, el presidente Morales dijo en un acto en Cochabamba que con las protestas "la derecha engaña al pueblo y a sus seguidores".

En varias ciudades bolivianas, los grupos de activistas bloquearon calles con banderas bolivianas y pancartas con la leyenda "Bolivia dijo no" -en referencia al referéndum de 2016, en el que se consultó sobre la reelección de Morales-, interrumpiendo el tránsito de vehículos, pese a lo cual el comercio y la banca continuaban con sus labores habituales.

El Ministerio de Gobierno (Interior) calculó que unos 5.000 activistas participaron en los bloqueos en todo el país.

La oposición a Morales subió de tono, luego de que el TSE habilitara el martes al mandatario para las primarias de enero, antesala de las elecciones generales de octubre de 2019.

Los ministros de Gobierno (Interior), Carlos Romero, y de la Presidencia, Alfredo Rada, minimizaron los bloqueos e incluso señalaron que en el país se trabaja con normalidad.

"Los resultados no son ni mucho menos lo que sus organizadores estaban buscando", afirmó Rada, mientras que Romero declaró que "la situación del país es de normalidad; en todo caso queremos celebrar la vocación de trabajo de la población".

Al final de la jornada, Romero denunció la muerte de una persona de 52 años en Riberalta, al norte del país, producto de un paro cardíaco mientras discutía con grupos de manifestantes.

Al caer la tarde, las protestas cesaron y las ciudades recuperaron una completa normalidad.

Mientras, tres prominentes activistas de derechos humanos coincidieron en llamar a la "desobediencia civil".

"No existe independencia de poderes y el pueblo queda en absoluta indefensión. A partir de ahora emerge el legítimo derecho a la rebelión", afirmó el exdefensor del Pueblo, Waldo Albarracín.

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