Portada > Locales > Nota > 23/11/2008
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Un fallo que respalda a quienes compran 0km con planes de ahorro

La Justicia riocuartense obligó a la automotriz a entregar un auto nuevo a un ahorrista. La venta la hizo una concesionaria que quebró, pero la jueza entendió que la fábrica y la compañía financiera de VW debían hacerse cargo de esa obligación. Así, sienta un precedente y ofrece más garantías a los clientes.

Un reciente fallo de la Justicia Civil y Comercial de Río Cuarto servirá como respaldo para todos aquellos ahorristas que por incumplimiento de las concesionarias no hayan podido recibir el auto que compraron.

Obliga a la compañía financiera y a la empresa automotriz Volkswagen Argentina a entregarle en forma inmediata un vehículo 0km a un comisionista de Vicuña Mackenna y a pagarle una suma por los daños y perjuicios que le provocó la falta de entrega de ese auto en tiempo y forma.

Así, nueve años después de haber firmado un contrato con Salón del Automóvil S.A., Julio César Anci podrá finalmente recibir el auto que debían entregarle a los sesenta días.

Esa concesionaria que tenía su sede en Río Cuarto quebró en abril de 2001, sin que el cliente hubiese recibido el VW Gol 1000 que le habían vendido a través de un plan de ahorro.

Contrato incumplido

Anci firmó el contrato el 4 de junio de 1999. En ese momento, debió pagar la mitad del valor total (6.103 pesos) y para el saldo se acordó una financiación en cuotas que incluían el pago de un seguro.

A cambio, Salón del Automóvil S.A. se comprometía a entregarle el 0km a los dos meses de firmado el contrato.

De nada sirvieron los reclamos en forma personal, telefónicos y luego vía carta documento. Frente a esta situación, el cliente suspendió los pagos del plan, lo que le ocasionó otros inconvenientes: comenzó a recibir intimaciones de la compañía que aseguraba el auto (que nunca recibió) y fue enviado al registro de deudores Veraz, lo que le impidió adquirir créditos y realizar otros movimientos financieros.

Un consumidor que no se resignó

Una vez que se decretó la quiebra, esta persona inició una demanda para que la compañía financiera y la empresa automotriz Volkswagen se responsabilizaran de la falta de cumplimiento de una concesionaria oficial de esa marca.

“Ese es el dato novedoso y lo que le da una importancia fundamental a este fallo. El cliente en lugar de dar por perdido lo que pagó debido a la quiebra, le termina
reclamando a las otras partes involucradas en lo que se da en llamar un contrato de “colaboración empresarial”: la compañía que tiene a su cargo financiar el plan de ahorro, y la fábrica que tiene que entregarle el vehículo”, explicó el abogado querellante, Daniel Fernández.

Aunque ambas deslindaron responsabilidades y aseguraron que el contrato que el cliente firmó con la concesionaria es independiente y no los obliga, la jueza Graciela Filiberti, del Juzgado Civil y Comercial de Segunda nominación, entendió lo contrario.
“Aun cuando los contratos sean individuales, no hay autonomía en cada uno de ellos, hay algo que los une y requiere que funcionen conjuntamente”, señaló Filiberti en la Sentencia número 828.

Responsabilidades compartidas

Fernández lo explicó de manera didáctica: “Cuando el señor Anci firmó el contrato era la época del Plan Canje, entonces él entregó un certificado de canje y un dinero. Esos certificados luego eran entregados por las concesionarias a las automotrices para que los descargaran de sus impuestos, a su vez le daba participación a la empresa financiera para que se encargue del cobro de las cuotas. En otras palabras, había un claro vínculo entre estas tres patas y hoy no pueden deslindar su responsabilidad”, opinó el abogado.

Para él, los alcances del fallo no se agotan en el caso del comisionista de Mackenna. “Representa un inmenso avance en el derecho de los consumidores y exige a las automotrices que extremen sus controles sobre las concesionarias para que los autos que fabrican finalmente lleguen a los clientes”, remarcó.

El final de la batalla judicial le dio la razón a un simple consumidor que se atrevió a enfrentar a una multinacional: eso sí, debió esperar casi una década para que el 0km que compró dejara de ser apenas una promesa.

Alejandro Fara
afara@puntal.com.ar

El cuento del chanchito

- El 4 de junio de 1999, Julio César Anci -un comisionista de Vicuña Mackenna- compró un Volkswagen Gol 1000, 0km.

- A cambio, entregó un certificado de un Plan Canje, hizo una entrega de la mitad del valor del auto (6.103 pesos) y acordó pagar el resto en un plan de ahorro de 36 cuotas.

-La concesionaria oficial de VW en Río Cuarto, Salón del Automóvil S.A., se comprometió a entregarle el vehículo a los 60 días de firmado el contrato. Cuando se consumió el plazo, el cliente hizo el reclamo y la concesionaria le pidió que esperara 30 días más.

- Salón del Automóvil nunca cumplió con su obligación y en abril de 2000 quebró.

- El cliente comenzó un reclamo judicial contra esa concesionaria y también contra la compañía que tenía a su cargo el financiamiento del plan de ahorro, y la automotriz que debía entregar el vehículo, ambos pertenecientes a la firma Volkswagen.

- Tanto la financiera como la fábrica negaron tener alguna responsabilidad por la falta de cumplimiento de la concesionaria, pero la jueza del Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Río Cuarto no compartió ese criterio.

- El fallo le dio la razón al ahorrista. Obliga a la entrega inmediata de un vehículo y al pago de una indemnización por la exasperante demora.