La terapia asistida por perros, está siendo utilizada por centros penitenciarios como una herramienta más para conseguir la reinserción social y la reeducación de los reclusos.
Se trata de un programa que se lleva a cabo en los centros penitenciarios españoles desde hace más de una década, de la mano de la Fundación Affinity, una entidad privada sin ánimo de lucro creada en 1987 para promover el papel de los animales de compañía en la sociedad, impulsando nuevos proyectos que potencien la afinidad entre los hombres y los animales.
Está comprobado que esta terapia tiene efectos muy beneficiosos sobre la autoestima de los reclusos, y es que está demostrado que los animales, que no juzgan a nadie, ayudan a las personas que cumplen una condena a superar problemas de autoestima y adaptación, contribuyen a mejorar el estado de ánimo, el sentido de la responsabilidad y a crear ambientes más relajados donde además se propician de forma natural las relaciones sociales.
La técnica se basa en que la presencia de los animales despierta simpatía, tolerancia, compasión y paciencia, y por tanto potencia y estimula las facetas afectivas de los internos.