La popular planta de peperina, nativa de Córdoba, es un efectivo antialérgico. Lo demostró en la Universidad Nacional de Río Cuarto, la doctora en Ciencias Biológicas Laura Cariddi, al comprobar que los extractos de este semi arbusto aromático sirven para disminuir la liberación de una enzima, que se produce en los procesos alérgicos.
A esta confirmación, sin antecedentes a nivel mundial, se llegó luego de minuciosos ensayos in vitro, desarrollados durante cuatro años y aplicados a 78 muestras de sangre obtenidas en el Laboratorio de Análisis Clínicos de la Municipalidad, de 57 pacientes que padecían problemas alérgicos de tipo ambiental y 21 personas sanas. Ahora, lo que viene es la prueba en vivo, con ratones de laboratorio, como paso previo a la aplicación en humanos.
Se determinó que la peperina posee propiedades para combatir alergias, con efectos aún superiores a los de los medicamentos que se usan habitualmente.
El estudio se centró en cinco tipo de hongos anemófilos -ambientales- que son los que habitualmente generan trastornos como congestión, tos, rinitis.
Además de determinarse que la peperina es un antialérgico natural, se comprobó que es una herramienta tecnológica para evaluar la inmunidad mediada por células. Se evaluó el comportamiento de las células de los alérgicos, que se revierte en los procesos patológicos con las drogas utilizadas habitualmente y también el comportamiento de inmunidad medido por células. Esto es, sacaron las células de la sangre, le colocaron extractos de peperina y determinaron la inmunología, a partir del nivel de proliferación de las células.
Si bien en el Departamento de Microbiología de la Universidad se había comprobado las bondades de la peperina como antimicrobiano y antiviral, recién ahora se logró una determinación similar en materia inmunológica. Es el primer aporte científico de este tipo. Cobra importancia puesto que no hay nada hecho con el sistema inmunológico en otras universidades, inclusive en el mundo.
Una vez separadas las células de la sangre, se usaron dos tipos de extractos muy concentrados de la planta, obtenidos por metodologías diferentes. Uno es el aceite esencial, que le da su característico aroma y que fue el que resultó ser más eficaz. Se consigue a partir de la extracción con vapor de agua, por medio de un dispositivo -hidrodestilador-. Se hace una hidrodestilación por arrastre en vapor, durante tres horas para sacar el aceite. Y el otro es la decocción, que se obtiene al colocar la planta con agua y dejarla hervir durante 20 minutos. Es el líquido que queda luego de someterla a tres etapas de filtrado.
Comprobada la mayor eficiencia del aceite, luego se hizo en Córdoba una cromatografía gaseosa, para separar los componentes que contiene, de lo cual surgió que son tres los principales: pulegona, mentona y limoneno. Como de los dos primeros se sabe que son tóxicos, particularmente para el hígado, ahora profundizarán los estudios sobre el limoneno, el cual, en caso de no tener efectos adversos, podría ser sintetizado para su utilización como antialérgico.
Las pruebas de laboratorio
Al comentar la evaluación de la bioactividad de la planta sobre el sistema inmunológico humano, que hizo en el marco de su tesis doctoral, Laura Cariddi dijo: “Partimos de la hipótesis de que la peperina tiene propiedades benéficas, porque en medicina popular se utiliza mucho como broncodilatador. Y se trató de corroborar científicamente esta capacidad, a partir de saber que la gente la usa para hacer vahos en casos de afecciones respiratorias.
Comentó: “Trabajamos con las muestras de sangre. Separamos las células que se llaman basófilos, las principales involucradas en la alergia. Enfrentamos los basófilos a una suspensión de hongos -alergeno-, un líquido con la mezcla de los cinco hongos más comunes a los que las personas son alérgicas. Y analizamos lo que ocurriría en la reacción alérgica”.
Y agregó: “Se actuó sobre la fase temprana de la reacción alérgica. Cuando se pone en contacto el alergeno con la célula, lo primero que hace la célula es empezar a liberar mediadores químicos. Eso es lo que ocurre a los 15 minutos desde que ingresó el hongo”.
“Reprodujimos eso in vitro, poniendo en contacto a las células de estos pacientes y el alergeno y vimos cómo en 15 minutos se liberaban diferentes mediadores. De todos, sólo nos centramos en uno, que es una enzima, que se llama Beta-hoxosaminidasa”, explicó.
“Cuando las células se juntan con el alergeno, ocurre la reacción alérgica, en dos etapas. Primero, se liberan los mediadores llamados preformados. Y luego con el correr de las horas se van liberando otros mediadores químicos, es decir, moléculas, sustancias; algunas son enzimas, otras proteínas, otros ácidos”, señaló.
Puntualizó que estos mediadores actúan sobre células blanco, algunas de las cuales, por ejemplo, son las del aparato respiratorio, lo cual provoca la sintomatología clásica de la reacción alérgica.
Y remarcó: “Nosotros medimos un solo mediador, que es la enzima Beta-hoxosaminidasa, que se libera junto con histaminas en la fase inmediata de la reacción alérgica. A los 15 minutos de enfrentada las células con el alergeno, se libera la enzima y la medimos, con un dispositivo específico para leer enzimas liberadas”.
“Nuestro cien por ciento era: las células de los pacientes enfrentadas al alergeno. Toda la enzima que liberaba. Eso, paciente por paciente”.
Aplicación de los extractos de peperina
“Después, a esas células, antes de enfrentarlas con el alergeno, se las trató con extractos de la planta. El aceite por un lado y la decocción, por el otro. Eso se hizo durante 15 minutos y se aplicaron diferentes concentraciones. Luego sí expusimos a las células al alergeno, durante otro cuarto de hora”.
“Y tanto la decocción, como el aceite esencial fueron capaces de disminuir la liberación de este mediador químico que medíamos, esta enzima. Con una potencia similar a la de las drogas antialérgicas. Y, en algunos casos, el aceite esencial con un efecto mucho mayor”, indicó la investigadora.
Sobre los resultados, detalló: “Cuando se enfrentaban los basófilos de una persona al alergeno específico -esta suspensión de hongos- se liberaba un cien por ciento de enzima. Cuando se los enfrentaba con las drogas, liberaba entre un 40 y un 42 por ciento. Es decir, que se reducía casi la mitad la liberación, al igual que cuando se usó la decocción.
Y con aceite esencial se liberaba un 30 o un 35 por ciento. Mucho menos que con las drogas antialérgicas”.
“De los dos extractos, el que mayor potencia tuvo fue el aceite esencial. Incluso demostró ser más eficaz que las drogas testigos que se pusieron como control positivo. Porque hicimos lo mismo, pero pre tratando las células con los antialérgicos convencionales, las que se compran en la farmacia. Esas drogas además de ser antihistamínicos eran capaces de frenar la reacción alérgica en la fase inmediata. Similar resultado se obtuvo con el aceite y la decocción”.
“No sabemos el mecanismo todavía, pero vimos que estaban actuando como antihistamínico”, señaló.
Le ponen virus a los ratones
En referencia a los trabajos que vienen haciendo con plantas medicinales, la doctora Liliana Sabini, co-directora de la tesis doctoral de Laura Cariddi, comentó que ya tienen el diseño “para comenzar a hacer infección experimental con virus”.
Explicó: “Los herpes son virus que afectan la piel. Lo que ahora se empieza a hacer es lastimarle la piel a los ratones, ponerle el virus y luego que desarrolle la enfermedad, cosa que ocurre entre uno y cinco días, tratarlos con los extractos de las plantas”.
Indicó que en el caso del aceite de la peperina, será aplicado en los ratones por la vía intra peritonial, es decir a través de la bolsa que recubre los órganos, el vientre, porque allí hay ganglios que permiten una respuesta inmediata. “Actúa en las células del sistema inmune más rápido”, destacó. Y agregó: “Después se van a comparar a ratones tratados con otros sin tratar, para ver el comportamiento. Y luego se les sacará las células para ver el comportamiento in vitro de lo que pasó. Es decir, evaluar la liberación”.
Sabini indicó: “Hay exigencias de garantía de calidad y en estos estudios in vitro hay que determinar que no dañe el genoma o las células y que, por lo tanto no induzca a muerte”.
“La citotoxicidad es que no dañe las células; genotoxicidad, que no dañe el genoma, y apoptosis, que no induzca a que se muera la célula”.
Los costos
Cada ratón cuesta entre 10 y 15 pesos. En un diseño experimental de estas características se necesitan unos 80 animales. Se suman el alimento y lo más caro, que son las drogas que se usan para evaluar el comportamiento de las células, que cuestan 2 mil pesos, cada 40 determinaciones. “No es fácil desde lo económico, hay kits -conjunto de reactivos- que valen hasta tres mil pesos”, indicó la doctora Savini.
Además de la alergia se miden varios parámetros inmunológicos, que son anormales en los alérgicos, como la inmunidad celular, la cantidad de células, entre otras variables.
Una tesis doctoral con posible aplicación terapéutica
En la realización de su tesis doctoral, Laura Cariddi contó con la dirección de la doctora Ana María Maldonado y la co-dirección de la doctora Liliana Sabini.
Para concreción de los trabajos experimentales obtuvo una beca del Conicet, marco en el que fue dirigida por Sabini y el doctor Julio Zygadlo, de Córdoba.
Próximamente, la investigadora viajará a Brasil, para hacer una capacitación posdoctoral en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, durante tres meses.Va a trabajar en inmunología.
Su trabajo forma parte de un programa de investigación sobre plantas medicinales, que se desarrolla en el Departamento de Microbiología e Inmunología de la Facultad de Ciencias Exactas.
Mucho más que un yuyo para el mate
A la peperina se la encuentra en las sierras cordobesas, entre los 700 y 1.200 metros de altura, también en Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, en el centro-oeste y noroeste argentino y llega hasta Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela y Colombia.
Es una planta perenne de 30 centímetros a 2 metros de altura que florece de color blanco en verano y se multiplica por gajos y semillas.
Su explotación comercial preocupa a investigadores cordobeses, que tiempo atrás advirtieron sobre la devastación que ello conlleva por la falta de prácticas de cosecha conservacionistas.
Un alerta que ahora cobra mayor importancia, puesto que al corroborarse científicamente su potencial inmunomodulador, la convierte en mucho más que un yuyo para el mate o para aromatizar bebidas y preparar yerbas compuestas.
Según se indica en la tesis doctoral de Laura Cariddi, las patologías alérgicas alcanzan una incidencia de hasta un 30 por ciento en la población. Se indica que los tratamientos habituales utilizan antihistamínicos y corticoides, que no siempre son efectivos y presentan efectos adversos e inmunosupresores.
Esta investigación demuestra las bondades medicinales de la peperina, que podrá convertirse en un medicamento natural, de bajo costo.
Para este trabajo se utilizaron hojas y talluelos de la planta.
Ya hay investigadores abocados a la domesticación de esta especie, lo cual podría ser una solución a la intensa demanda industrial, que se debora en los montes toneladas del yuyo.
Mientras tanto, la recomendación es usar tijeras de podar, en lugar arrancar las plantas, para permitir que haya rebrotes, dejar ramas con semillas sin cortar y evitar cortar todas los ejemplares de un mismo sitio, además de no cosechar las más pequeñas.
Compuestos puros
Luego de la primera comprobación, profundizaron los estudios vinculados con el aceite esencial. En ese sentido, la doctora Cariddi, indicó: “Seguramente, los principios activos, responsables de la bioactividad que estamos encontrando nosotros, esta actividad antialérgica, está dentro del aceite esencial”.
Y agregó: “El paso siguiente, en el marco de una beca de Conicet que yo tengo, fue hacer una cromatografía, esto es una separación de todos los componentes del aceite. Y vimos que los mayoritarios eran monoterpenos -una clase de sustancias químicas-. En particular, se trataba de pulegona, mentona y limoneno”.
La bióloga dijo que hay trabajos hechos en el mundo, que señalan que la pulegona y la mentona -antioxidantes usados en cosmética- son muy tóxicos. Remarcó: “Se ha determinado que son hepatotóxicos”
En cuanto al estadio actual de la investigación, Cariddi contó: “Ahora trabajamos con los compuestos puros. Se hizo todo de nuevo, pero usando los tres compuestos aislados.
Solos y en combinaciones. Y se vio que probablemente el principio activo del aceite ensencial esté en algunos de sus componentes, principalmente en el limoneno, porque es el que demostró más actividad. No en la mentona, que demostró menos actividad, y al ser combinada hasta disminuyó el efecto de los otros que habían sido ensayados por separado”.
Para cada una de estas sustancias químicas, la investigadora detalló: “mentona parece tener una actividad más bien inhibitoria. Y pulegona y limoneno tienen buena actividad.
Pero a la hora de elegir a uno para seguir con futuros estudios, nos vamos a inclinar limoneno, porque pulegona es hepatotóxica”. “Sobre limoneno hay trabajos en cuanto al sistema inmunitario, de los cuales surge que no tendría citotoxicidad -efecto nocivo para las células-”, afirmó.
Y siguió: “Hasta ahora, lo que se comprobó es la disminución de este mediador químico, pero no sabemos cuál es el mecanismo de acción, es decir cómo lo hizo, qué es lo que bloqueó. Ahora vamos a ver qué efecto ha producido el limoneno sobre la célula. La pregunta es si actúa sobre la membrana, como los otros antihistamínicos, impidiendo que pasen los canales de calcio. No lo sabemos, todavía. Tenemos que hacer varios estudios enfocados en eso”.
Haciendo una prospectiva de esta promisoria investigación, Laura Cariddi dijo: “Si descubriéramos que ese compuesto puro es el que tiene la capacidad demostrada por el aceite esencial sería muy conveniente, porque es mejor trabajar con algo puro que con una mezcla, puesto que el compuesto puro después se puede sintetizar químicamente”.
El paso siguiente es llevar esto a modelos de experimentación animal, para ver si siguen habiendo los mismos efectos que in vitro. En paralelo, se tiene que hacer un estudio de citotoxicidad, para determinar si es tóxico y, en caso de serlo, si se trata de una afección aguda -a corto plazo- o crónica, que es más difícil de evaluar, porque serían efectos que se verían con los años. Además, se determinará si tiene genotoxicidad, es decir, si no resulta dañino a nivel genético, por ejemplo si no produce tumores.
Investigadores de Virología de la Universidad hicieron un estudio citotóxico de pulegona, mentona y limoneno y determinaron que pulegona y mentona son citotóxicos, a diferencia de limoneno, que no lo es tanto.
El camino es seguir haciendo estudios complementarios, con variadas técnicas. “Recién después se podría pasar a una aplicación en humanos, pero para eso falta mucho, indicó Laura Cariddi, quien ahora está abocada a la parte de citotoxicidad y genotoxicidad.