Portada > Marquesina > Nota > 08/10/2009
Tamaño letra Reducir tamaño de letra Agrandar tamaño de letra Resetear Enviar Imprimir

Ordenar el ropero no es imposible

Es una actividad odiada por hombres y mujeres. Algunos tips para que la tarea sea exitosa.

Un ropero ordenado puede simplificarte mucho la vida. Una guía para acomodar la ropa y maximizar el espacio. Tips para que no se arruinen los zapatos.

¿Cuántas veces nos desesperamos al no encontrar, en medio del caos, algo para ponernos? ¿Acaso nunca llegaste tarde al trabajo por malgastar minutos en la búsqueda frenética de aquella camisa?

Todos, o casi todos, sufrimos alguna vez una situación similar. Y, cuando las eternas pilas de remeras están a punto de derrumbarse y en los cajones ya no entran más bollos, nos preguntamos por dónde empezar a organizar el tremendo caos en el que se transformó nuestro placard.

Postergarlo no es la solución: llegó el momento de reorganizar el guardarropa. Nada de temerle a roperos desbordados y cajoneras revueltas. Con mucho tiempo y una gran dosis de paciencia, ese hueco que hoy está irreconocible puede convertirse en un espacio limpio y ordenado que puede simplificarte mucho más la vida.

“El orden es tranquilidad, es ganar tiempo. Todas las horas que invertís ordenando las ganás después, cuando no necesitás levantarte antes de la cama para encontrar una remera. Además, podés redescubrir prendas que hace años que no ves”, manifestó a Infobae.com Beatriz Perlo, “ordenadora de ropa” de profesión y una de las socias de Orden Manía.

Antes de empezar, comprá varias bolsas de consorcio XL, decenas de perchas y algunas cajas de cartón o de madera grandes para almacenar ropa.

El primer paso de esta ardua tarea consiste en vaciar el placard íntegramente, sin que quede nada a la vista. De esta manera será más fácil limpiar cada estante, sacarle el polvo y pasarle lustramuebles o un trapo húmedo. Luego de rociarlo con repelente para polillas hay que dejarlo actuar cerrando las puertas.

Si bien lo ideal es ubicar toda la ropa en percheros, es también posible desplegarla arriba de la cama, sobre una sábana limpia. Este es el momento de mirar qué es lo que tenemos y qué estamos necesitando.

Seguramente nuestro placard albergue muchas prendas para jubilar. “Lo que hace dos años que va cambiando de lugar es porque ya no te interesa. Hay prendas que pasaron de moda, que cumplieron su misión en la vida. Esas hay que darlas o regalarlas, pero no volver a hacerles un lugar en nuestro ropero”.

Otras, en cambio, están esperando (y con mucha paciencia) que adelgaces esos kilos que acumulaste en tus últimas vacaciones. “Cuando no bajaste en dos años ya no entran más, no nos engañemos. También puede pasar que te de lástima tirar ciertas cosas. En ese caso, podés guardarlas en una caja o bolsa en la parte de arriba del placard, con su respectiva etiqueta”.

En esta mirada analítica de la ropa, podemos detectar aquello que debe arreglarse, lavarse o lo que hay que mandar tintorería. Corbatas manchadas o descocidas, zapatos sucios o botones flojos, deben arreglarse ¡ya!

La selección implica a su vez ir guardando en bolsas grandes aquello que vamos a regalar o donar a alguna institución benéfica y lo que queremos guardar para dentro de unos meses u años pero que no necesitamos tener a mano.

Habiéndonos sacado un gran peso de encima, la clasificación por prenda, textura, color y temporada será mucho más fácil. Todo lo que sea de otra estación puede almacenarse en la parte superior del guardarropas o, si estamos con problemas de espacio, en cajas o valijas debajo de la cama.

Al momento de ubicar la ropa en el ya limpísimo ropero, una manera práctica es separar las prendas por color y ocasión: las que son para trabajar, las sport y las más elegantes.

“Es importante que los estantes no sean muy altos porque las pilas se hacen eternas y se terminan derrumbando. Para facilitar el orden y crear más espacio, se puede llamar a un carpintero para que realice una tabla de madera”, expresó Perlo.

Los estantes son para los sweaters y la remeras que van por color y en degradé, de más oscuro a más claro. En la zona de las perchas, los pantalones van por un lado, los vestidos y polleras por otro y las blusas van de manga larga, a manga corta y sin mangas.

“Para sacos, tapados y sacones deben usarse las perchas de madera anatómica mientras que los vestidos, blusas, faldas y pantalones se usan unas más finitas, que pueden ser plástica o de hierro”, sostuvo la asesora, que insistió en que siempre es recomendable tener una prenda por percha.

Los cajones son el rincón para la ropa interior y las medias. “Si no tenés cajonera, pueden usarse cajas forradas. Se puede poner el corpiño dentro de la bombacha o las bombachas de un lado y los corpiños del otro”.

Las medias ocupan otro cajón. Contrario a lo que todo el mundo piensa, no es bueno guardarlo en los clásicos “bollitos”. Perlo dice que deben doblarse para no romper los elásticos.

La parte donde guardamos los zapatos suele ser un caos que fusiona olores y colores. Lo más aconsejable es tener un botinero o guardarlos en cajas dispuestas en el piso con su respectiva etiqueta.

Para no arruinar el calzado, es recomendable evitar el amontonamiento de zapatillas, mocasines, ojotas y sandalias. También debemos asegurarnos que no estén en contacto con la ropa. “Es clave que estén siempre limpios con la suela repasada con un trapito por la suciedad que hay en la calle”, aclaró la "ordenadora de ropero".

Otra buena alternativa, si las puertas del ropero no son corredizas, es poner del lado de adentro soportes para cinturones, corbatas, pañuelos y bufandas o bijouterie.

Y, lo más importante para evitar hacer esto una vez por mes, es mantener el orden y recordar cada prenda debe regresar a su lugar. Acomodar el ropero lleva tiempo, pero nada más satisfactorio a la vista.

Fuente: Infobae