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Crimen en el Golf

Ya sondearon al fiscal Medina para encargarle el caso Nora

El fiscal de Cámara recibió un llamado desde Córdoba y contestó que está dispuesto a hacerse cargo de la investigación. Es una decisión del nuevo fiscal general, que quiere oxigenar la marcha de la causa

El nuevo fiscal general, Darío Vezzaro, pretende oxigenar la causa Nora Dalmasso. Por eso, la semana que viene oficializaría la decisión de reemplazar a los tres fiscales -Javier Di Santo, Fernando Moine y Marcelo Hidalgo- que están hoy al frente de la investigación.
Las primeras gestiones ya se iniciaron. Desde Córdoba, sondearon al fiscal de Cámara, Jorge Medina, para saber si está dispuesto a hacerse cargo de la causa que conmocionó al país. La respuesta de Medina fue que tanto él como el otro fiscal de Cámara, Alejandro Cabrera, están en condiciones de encabezar la investigación y que se harán cargo si la Fiscalía General lo considera necesario.
Así, se aplicaría un sistema de instrucción con fiscal de Cámara, un esquema que está contemplado en la Justicia cordobesa. Según trascendió en Córdoba, lo que pretende Vezzaro es que el fiscal que investiga sea el mismo que después acuse a los imputados cuando la causa llegue a juicio.
“Está permitido que el fiscal de Cámara se haga cargo de la instrucción. Es, para graficarlo, como si hubiera fiscales juniors y fiscales seniors y cualquiera puede encarar la instrucción”, manifestó una funcionario judicial de larga experiencia.
¿Cuáles son los fundamentos para cambiar a Di Santo, Moine e Hidalgo a mitad de camino? Vezzaro considera que los tres responsables de la investigación han sufrido un fuerte desgaste. No han conseguido resultados palpables en tres meses y, además, fueron cuestionados públicamente cuando más de 2.000 riocuartenses salieron a las calles para protestar por la detención del pintor Gastón Zárate.
Para darle un nuevo aire a la causa, el nuevo fiscal general estudió tres alternativas:
n Destinarla a los Tribunales de Río Tercero, posibilidad que finalmente se desestimó.
n La segunda opción es dejar al fiscal principal, Javier Di Santo, junto con Jorge Medina.
n Pero el flamante fiscal general ya anticipó que, a su juicio, no debe haber más de un fiscal por causa. Por eso, la alternativa más firme es que la investigación quede sólo en manos del fiscal de Cámara, Jorge Medina.

Cuestionamientos

Di Santo, Moine e Hidalgo han recibido fuertes cuestionamientos de la opinión pública, de los abogados de la familia Macarrón y del propio gobernador José Manuel De la Sota. Los han acusado de no tomar medidas básicas para esclarecer un homicidio, de tratar de forma diferente a los testigos y sospechosos según sea su condición social, de instalar sin explicaciones la hipótesis del pintor que habría ingresado a la habitación de Nora Dalmasso para violarla y matarla.
Después de que De la Sota criticara la pista Zárate por inverosímil, el fiscal general Gustavo Vidal Lascano renunció a su cargo. Desde ese momento, los tres fiscales del caso Dalmasso, elegidos por Vidal Lascano, quedaron sumamente debilitados.
A esa debilidad se sumó que los legisladores de Unión por Córdoba presentaron una denuncia ante la comisión de juicio político para destituir a los tres fiscales. Y, por si algo le faltaba a la causa, las pericias psiquiátricas y psicológicas revelaron que Carlos Curiotti, el testigo clave que incriminó a Zárate y terminó motivando la detención del pintor, está al límite del retraso mental y tiene una personalidad vulnerable y susceptible a las presiones.
La hipótesis principal de los fiscales, la del pintor, recibió un duro golpe cuando el juez de control, Daniel Muñoz, decidió liberar a Zárate por falta de pruebas.  
Medina fue fiscal de instrucción hasta hace 2 años y después rindió el concurso para ascender a la Fiscalía de Cámara.
En los últimos días, revisó la apelación que los tres fiscales presentaron contra la liberación de Zárate y avaló el recurso. Sostuvo que los encargados de la investigación tenían elementos suficientes para detener al pintor en el momento en que lo hicieron. Después, la situación cambió cuando el testigo Carlos Curiotti denunció presiones y apremios de los policías y cuando las pericias psiquiátricas minaron la confiabilidad de su testimonio.