Portada > Locales > Nota > 29/06/2011
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por consumo o presencia de sustancias ilegales

Capacitarán a los docentes sobre cómo actuar ante casos de drogas en escuelas

Ante el crecimiento de la problemática, organismos provinciales lanzaron una guía que define cómo deben proceder los profesores frente a estos hechos priorizando la contención de los estudiantes

Mediante una iniciativa conjunta de la Secretaría en Prevención de Adicciones (Sepadic), el Ministerio de Educación, la Policía Provincial y Tribunales Federales se lanzó una guía que establece cómo deben actuar los docentes ante el consumo o la presencia de drogas en los colegios. La intención es unificar criterios y priorizar la contención de los jóvenes.

La guía de intervención escolar ante el consumo o la presencia de drogas se lanzó ayer en la ciudad de Córdoba y ya están comenzando las capacitaciones para hacer efectiva su aplicación. Se espera que después de las vacaciones de invierno el proyecto se presente oficialmente en Río Cuarto.

Acerca de los fundamentos de la iniciativa, el secretario en Prevención de Adicciones del gobierno provincial Juan Carlos Mansilla expresa: “A medida que va pasando el tiempo la problemática del consumo se va instalando y mostrando diferentes rostros”.

Y agrega: “Hace unos años el problema era que algún alumno podía consumir drogas e ir a la escuela, después empezó a ser que consumían dentro de la escuela y en los últimos dos años hubo algunas situaciones de docentes que se encontraron ante la presencia de drogas en el aula”.

Unificar criterios

Hasta ahora los profesores intentaban responder ante los hechos mencionados según su propio criterio ya que “no había un discurso único desde una política publica”, dice el funcionario. Y afirma que el principal cambio que introduce este proyecto es que se acompaña al docente en el problema.

Para ello, la guía elaborada por los distintos organismos oficiales plantea cómo debe actuar el docente ante tres casos hipotéticos.

En primer lugar, advierte qué hacer si se sospecha que un alumno está consumiendo.

La segunda hipótesis se centra en las situaciones en que se observa que un estudiante posiblemente esté intoxicado con drogas dentro de la escuela. Además, el documento establece cómo proceder cuando se encuentran sustancias ilegales en el establecimiento.

Mansilla explica que este último caso es el que ha comenzado a observarse recientemente. “Como allí aparece un compromiso jurídico por la sustancia, eso preocupaba y asustaba a los docentes porque no quieren tener problemas a nivel legal”, afirma.

La ausencia de un método diferenciado para las escuelas en el accionar policial también dificultaba a los profesores tomar una decisión, ya que llamar a las fuerzas de seguridad podía agravar el problema. Según el titular de Sepadic, la Policía Provincial reconoce esta falencia y por ello se sumó al proyecto. 

Educar antes que reprimir

Desde el gobierno provincial advierten que el principal sentido de esta guía es priorizar el cuidado de  los niños, niñas y jóvenes involucrados.

“Lo más importante es que por primera vez entre el Ministerio de Educación, la Policía, Tribunales y Sepadic se pudo llegar a un documento que hace énfasis en la perspectiva educativo sanitaria y no en la jurídico represiva”, dice Mansilla. Y añade: “Entonces se entiende que encontrar droga en la escuela no es lo mismo que en la calle: el procedimiento debe tener en cuenta el contexto”.

Al respecto, ejemplifica que en el caso de encontrarse sustancias dentro de los colegios se intentará que el profesor resuelva la situación trabajando educativamente con la población afectada. A su vez, cuando la policía sea convocada lo hará un grupo especial vestido de civil.

Entre los consejos que incluye el documento oficial se afirma que los docentes consulten estos problemas con directivos y colegas ya que “a veces, por una cuestión generacional, los adultos confunden crisis propias del adolescente con el consumo de drogas y generan una estigmatización”, explica el representante de Sepadic.

A su vez, se plantea que los profesores mantengan una conversación con los jóvenes involucrados desde la contención evitando interrogatorios y que evalúen cómo informar a los padres.

El documento establece la necesidad de trabajar no sólo con el alumno que estaría consumiendo sino también con sus compañeros. “Los adultos focalizamos sobre el pibe y olvidamos que es una señal de que hay un avance de la experimentación del consumo en otra parte del alumnado”, indica Mansilla.

Además, señala: “No todo pibe que consume es adicto, que no significa que no haya situación de riesgo pero hay experimentaciones. Esto está pasando mucho con la marihuana donde no hablamos de adolescentes adictos pero sí que necesitan orientación clara al respecto”.