Portada > Locales > Nota > 03/03/2007
Tamaño letra Reducir tamaño de letra Agrandar tamaño de letra Resetear Enviar Imprimir

Cosas de Brujas

María la polista

Es la única mujer polista de Río Cuarto. María Manassero (21), además, se dedica a la cría de caballos de polo. Participa en torneos locales, en Palermo y en distintas canchas del país desde donde la convocan para integrar equipos de mujeres. Se casó a los 18 años y con su marido comparten la pasión por el campo y los animales.

-¿Desde qué edad tenés contacto con los caballos de polo?
- Empecé a los 15 pero, en realidad, desde más chica hacía equitación. Porque para jugar al Polo tenés que conocer a alguien, porque escuela de polo no hay. Así que, en equitación, conocí a una amiga que tenía una quinta al lado del Polo Club Río Cuarto y ahí empezamos a jugar. Después, cuando terminamos el Secundario, ella se dedicó a hacer Veterinaria y yo a la cría.
-¿Quién les enseñaba a jugar al polo?
- Solas aprendimos, sólo mirando. Y jugábamos con todos los chicos de ahí. Cuando empezamos éramos tres mujeres y quedé yo sola.
-¿Por qué sos la única, no es para mujeres?
- Soy la única acá, pero hay muchas mujeres que juegan, sólo que no es común, porque es un deporte medio bruto. Este año fui a jugar unos torneos de mujeres a Buenos Aires y estuvo muy bueno. Hay muchas mujeres, éramos seis equipos.
-¿En qué se diferencian las mujeres de los hombres jugando al polo?
- Es mucho más rápido el juego de los hombres, mucho más abierto. Cuando jugás con hombres te la pasan y salís y vas al arco derecho. Cuando jugás con mujeres es re-trabado, estás dos horas para llegar a la otra punta, nada que ver el juego, pero está bueno igual, es más divertido. Con los hombres siempre jugás de uno y te vas a la punta.
- Cuando jugás con hombres, ¿les molesta que participen mujeres?
- No, te tratan re-bien. En realidad, jugando sos como uno más. Ahí no hay diferencias.
-¿Te gustaría llegar a ser profesional?
- No, si bien me podría dedicar, pero me casé a los 18 años y ahí empecé a estudiar, estuve dos meses en Veterinaria y luego comencé a dedicarme a la cría con otro chico que juega también al polo en Francia. Así que me compré el padrillo, las madres y seguí con la cría. Entonces, ya como profesional no, ya está, porque te dan ganas de tener una familia. Ahora tengo 21 y como profesional, no. Es una vida muy dura, para los hombres nomás que viajan solos a Francia dejando la familia acá lo es, imaginate que para una mujer no es una vida muy linda, ir viajando sola...
-¿Cómo es la vida del polista?
- Van a Francia a jugar al polo y les pagan por jugar. Los contratan los patrones que no saben jugar a los polistas que tienen 2 o 3 goles o son buenos, entonces los llevan para que jueguen con ellos para ganar. Tampoco hace falta ser muy bueno, con 2 o 3 que tengas vas a jugar allá, también hay que tener los contactos para que te llamen. Afuera se juega para alguien.
-¿Y vos cuántos goles tenés?
- 1, es el hándicap que ponen, depende cómo se juegue.
-¿Conociste a grandes polistas, como Cambiasso?
- De vista, pero no soy amiga de ninguno, nos encontramos cuando vamos a jugar partidos a Palermo.
-¿En tu campo se arman partidos amateurs?
- No, porque no hice cancha en mi campo, jugamos en el club. Este año, a mi yegua jugadora la dejé para madre. Entonces, cuando jugué en Buenos Aires me prestaron yeguas allá. Y jugué el “Miriam Hegui”, la madre de los polistas homónimos que le pusieron el nombre al torneo en su honor. También participé de otros torneos de mujeres en Rosario y, como ya me conocen, siempre me prestan caballos allá. Así que mejor todavía, porque no tengo que llevar los caballos.
-¿Tu marido es polista?
- No, es fanático de la hacienda y el campo. Empezó a jugar polo, lo hizo unos meses, pero le robaron la yegua y no siguió más. Pero trabajamos juntos, porque él tiene la hacienda también en el campo y allí atendemos todo los dos.
 
Ana Solá
Fotos: Gentileza María Manassero y Jully Solla