Juicio a ex miembros del Comando Radioeléctrico
Prisión perpetua para los asesinos de Ana Villanueva
“Mataron a dos compañeros
esta mañana.
Mañana de sol y viento.
De viento y frío.
Triste pero incansable el pueblo sigue.
Sigue a pasos seguros lleno de bronca.
Bronca de andar muriendo
todos los días”.
Texto escrito por
Ana María Villanueva.
El Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba condenó a prisión perpetua a los asesinos de la riocuartense Ana María Villanueva. En el cierre del cuarto juicio de la provincia por delitos de lesa humanidad, tres ex miembros del Comando Radioeléctrico fueron encontrados culpables de privación ilegítima de la libertad y homicidio agravado contra Villanueva, Jorge Diez y Carlos Oliva, militantes de la JUP asesinados durante la dictadura.
Apenas pasado el mediodía, el tribunal que integraban José María Pérez Villalobo, Carlos Lascano y Fabián Asís leyó el fallo que la familia de Ana María esperaba desde hace 36 años. Ni bien se conoció la sentencia, todos se estrecharon en un abrazo y se escuchó un grito común desde la calle, en donde se habían juntado representantes de organismos de Derechos Humanos.
El secretario hizo la lectura de la resolución: “Declarar a Pedro Nolasco Bustos, Jorge Woroná y a José Olivieri, coautores por dominio funcional del hecho, penalmente responsables de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, en tres hechos; y homicidio calificado por la alevosía y la pluralidad de partícipes en tres hechos. Imponiéndoles para su tratamiento penitenciario la pena de prisión perpetua e inhabilitación perpetua”.
En tanto, se decidió mantener la prisión domiciliaria a Olivieri, que se le había concedido por razones de salud. Nolasco Bustos y Woroná deberán permanecer en la prisión Bower, donde fueron alojados durante el desarrollo del proceso.
Por otra parte, el tribunal no hizo lugar a los planteos de “falta de acción por prescripción y por cosa juzgada”, que fueran formulados por lo dos abogados de la defensa, y solicitó que se investigue la participación en delitos de lesa humanidad de Luis Gustavo Diedrich y Guillermo Barreiro.
“Estoy muy emocionado, muy feliz de estar con mis familiares y compañeros, con los estudiantes y organizaciones de Derechos Humanos apoyando este juicio”, dijo después de la audiencia Ángel Villanueva, hermano de Ana María. Agregó: “Fue un juicio justo, y hubo genocidas que sentamos en el banquillo con pruebas contundentes. Así, el tribunal definió lo que dictaminó”.
Años de lucha
Ángel recordó cómo comenzó su investigación por la muerte de su hermana en 1976. “Yo ya se lo había manifestado al tribunal, fue mi viejo el que hizo las primeras averiguaciones y quien por entonces era mi novia me contó la versión de los hechos que contaba la gente de la estación de servicio; después se guardó todo”, sostuvo emocionado Villanueva.
“Hoy cumplí parcialmente con mi promesa de esclarecer todo, porque muchos de los responsables han muerto, pero a los que están vivos, por lo menos, los llevamos al tribunal y fueron juzgados”, aseguró Ángel en relación a lo que fue el primer juicio de la provincia contra miembros del Comando Radioeléctrico.
Consideró que con el cierre de la causa concluyó “un capítulo doloroso”, pero a la vez aseguró que continuará trabajando en el desarrollo de otros juicios para que “se acabe con la impunidad”, indicó.
- ¿Qué le diría a Ana en este momento?
- Le diría: “Hermana, cumplí”. A ella me la imagino viva, luchando, peleando, movilizándose, defendiendo al más humilde, no tengo otra imagen de ella.
El crimen contra los militantes de la JUP, ocurrido el 2 de junio de 1976, iba a comenzar a ser juzgado en noviembre del año pasado, pero por recursos presentados por la defensa se demoró hasta febrero pasado. “Fue un camino muy duro, en un principio por la soledad del genocidio, y después uno aprendió y desde los organismos de Derechos Humanos me hicieron ver que todo lo que podía hacer lo podía lograr si lo trabajaba colectivamente, ahí se me abrió la cabeza”, confesó Villanueva sobre lo que implicó su lucha.
- ¿Cómo continúa todo ahora que conocen la sentencia?
- Ahora tenemos que seguir, vienen causas importantes como la de La Perla y Barreiro, con genocidas que aún están sin juzgar. Esperamos también que se avance con las investigaciones por las amenazas. A ese ratón lo vamos a encontrar, y en su septuagenaria y triste vida, como genocida y delator, dueño de la vida y muerte de tantos argentinos, lo voy a encontrar como hice con estos tres.
Por su parte, una de las hermanas de Ana María, Cristina Villanueva, señaló: “La emoción me desborda, porque fueron 40 días muy tensos en los que tuve que recordar lo que uno quiso olvidar. Pero a la vez hubo algo bueno, ese recuerdo sirvió para reconstruir su historia. No sólo la del fusilamiento atroz que tuvieron, sino también su historia de vida. Esta Justicia me reconcilia más con el país, porque ahora veo que se puede creer en la Justicia, para avanzar con otros casos”.
- ¿Encontraron el cierre que esperaban?
- Es el cierre que soñaba; ahora, al menos, Ana descansa en paz -dijo Cristina-. Me la imagino a ella de fiesta, la trato de ver en la cara de los chicos universitarios que ahora reivindican su historia y sus sueños. Le diría que traté de contribuir con un poco de justicia, que vamos a seguir por más y si ella hubiera sobrevivido al horror, estaría acá pidiendo que se juzgue todo lo que hicieron.
Desde la Comisión y Archivo Provincial de la Memoria, entregaron a los presentes pequeños cuadernillos sobre Ana María y Jorge elaborados especialmente para el juicio. En ellos incorporaron fragmentos de poesías de la riocuartense y al respecto su hermana recordó: “Ana escribía mucho. En una de las frases de sus tantos poemas, ella decía: '¿Para después de la vida qué quiero?', quiero que recuerde que supe ser su hermana y compañera. Fue más que una hermana y una compañera y que sigue presente en todos”. De fondo, y casi como si estuviera pautado, los manifestantes recordaban a Ana María: “¡Ana María Villanueva, presente! ¡Ahora y siempre!”
Emoción y esperanzas
Mariana Bringas es sobrina de Ana María y milita en la agrupación Hijos de Río Cuarto. Siguió de cerca el desarrollo de la causa y estuvo presente en el final del juicio. “Siento mucha alegría y emoción. Estamos conmocionados porque al fin se hizo justicia”, dijo Bringas y completó: “Era lo que esperábamos pero hasta que dijeron las palabras tuvimos esa emoción contenida”.
- ¿Sintieron en algún momento las demoras en la causa?
- Fue un proceso muy largo el que vivimos, se estiró todo el proceso y también la sentencia. Se agregaron testigos y se pusieron muchos palos en las piernas para que se demorara el juicio. Pero al fin el día llegó y hoy lo estamos celebrando.
Mariana explicó que “escuchar las palabras del tribunal nos llevaban a una sensación encontrada de alegría y llanto, y ahora estamos muy felices”. En tanto, rescató: “Vemos que la Justicia tarda, pero llega. Por eso debemos seguir luchando para que sigan los juicios y todos reciban la condena que merecen”.
Por su parte, Claudio Orosz, abogado querellante por la familia de Villanueva, aseguró que el fallo del tribunal era el que esperaban, considerando que las pruebas eran “contundentes”. “Hemos tenido un juicio largo, en el que todas las partes tuvimos la posibilidad de presentar nuestras pruebas, emitir nuestras conclusiones y creemos que nuestra probatoria fue contundente y daba certeza de cómo habían sucedido los hechos, sumado a la participación responsable de estos genocidas en él”, sostuvo.
- En los alegatos, la defensa consideró que entre la prueba había una falta de testigos directos.
- Hace años que la Corte Suprema de la Nación ha indicado que se puede condenar por prueba indirecta, siempre que ésta sea unívoca, que no deje lugar a dudas. Así fueron estas conclusiones y por eso hubo condena.
- ¿Qué significaron las trabas provocadas al comienzo del juicio?
- En los cuatro juicios que hemos tenido hasta el día de hoy en la provincia, siempre la defensa en la etapa previa ha abusado del derecho de defensa. Nosotros nunca nos hemos opuesto a ello, porque creemos que estos juicios se deben realizar de acuerdo a lo que dice el Código de Procedimiento Penal, la Constitución en los tratados, y por eso si hemos esperado 36 años se podía esperar unos meses más.
Orosz también se refirió a las amenazas que recibieron los hermanos de Ana María a través de mensajes de texto en el desarrollo del juicio. Las agresiones se produjeron en el primer día de audiencias y se repitieron en el cierre de los alegatos, mientras que la familia Villanueva hizo la correspondiente denuncia ante la Justicia.
“Sabemos que la doctora Graciela López de Filoñuk está en plena investigación y esperamos que se diluciden pronto porque las amenazas anónimas son muy difíciles de resolver”, dijo Orosz y continuó: “Esperamos llegar al hueso y que quienes cobardemente amenazan a las querellas en tantas oportunidades, como ha sucedido en todos los juicios, tengan su digno castigo”.
- ¿Con qué continuarán el trabajo este año?
- Nuestro objetivo para este año es que finalmente se concrete el juicio de La Perla.
Enviado especial:
Luis Schlossberg
lschlossberg@puntal.com.ar




