La investigación del caso Sabena
Hallaron dos ADN en el cuchillo que secuestraron en la casa de los Vargas
Dos huellas de ADN fueron encontradas en el cuchillo secuestrado en la casaquinta de la familia Vargas, y ahora las cotejarán con los padres de Nicolás Sabena para saber si alguna pertenece al joven desaparecido.
El viernes le comunicaron la novedad al fiscal Julio Rivero, quien lo informó a las partes del proceso, según explicó ayer Rosa Sabena, mamá de Nicolás.
Este hallazgo se torna una pieza fundamental para la causa, ya que anteriormente se dispuso excarcelar a los principales sospechosos por falta de pruebas.
Al resolver la libertad de los Vargas Parra, concedida en diciembre del 2010, se dejó la puerta abierta para cambiar lo resuelto si surgían nuevos elementos de contundencia probatoria.
La prueba del laboratorio, controlada por peritos de las partes involucradas en el proceso, fue la segunda que se efectuó, y anteriormente el Ceprocor no había encontrado ningún elemento sobre el cual obtener una muestra de ADN.
Ahora, según confió a PUNTAL la madre de Nicolás, se obtuvieron dos huellas.
“Lo que se ha encontrado son dos perfiles genéticos diferentes en el interior del mango y en la funda”, explicó Rosa Sabena.
El estudio fue efectuado ahora en la facultad de Farmacia de la UBA, en la Sección Huellas Digitales Genéticas.
“Esto se conoció el viernes a última hora. No se sabe de quién son las huellas de ADN y ahora van a sacarnos sangre a mi esposo y a mí para cotejar y ver si hay alguna huella de mi hijo en el cuchillo”, señaló.
La pericia fue ordenada en octubre de 2010, pero por sucesivos planteos de la defensa no se había podido llevar adelante. Se impugnó desde el acta policial del secuestro del cuchillo hasta la fundamentación legal sobre la necesidad de hacer el examen.
“Desde octubre del 2010 que andamos con este tema. La defensa pidió la nulidad de las actas de secuestro del cuchillo, buscando alargar el tiempo y mantener la impunidad”, dijo Rosa Sabena.
“Es la misma defensa empleada que no permitió que se hiciera una pericia psicológica en su momento, es todo para dilatar”.
Ahora, una vez obtenidas las huellas de ADN, se compararán para ver si pertenecen a Nicolás y podría tratarse de la prueba más contundente en el proceso. Bien puede llevar hasta el juicio a los Vargas Parra o puede poner mayor distancia entre ellos y el caso que sigue envuelto en el misterio acerca de cómo sucedió.
La prueba basada en tratar de hallar ADN en el cuchillo partió del hecho de que los perros que rastrillaron buscando rastros de Nicolás marcaron este elemento como uno de los que habrían estado en contacto con el joven desaparecido en septiembre de 2008.
Desde la provincia de Río Negro llegó un grupo de agentes especializado en rastrillaje de huellas con perros, y se determinó que el cuchillo habría estado en contacto con el joven desaparecido.
Con ese fundamento, entre otros, se ordenó la referida pericia que terminó siendo efectuada en la Universidad de Buenos Aires.
Paralelamente, se concluyó con el informe ambiental realizado a vecinos, familiares, docentes y compañeros de estudio de Nicolás Sabena, quienes fueron consultados sobre distintos aspectos de su vida y de su conducta. También se consultó a los médicos que lo atendían.
“Todos coinciden sobre cómo era Nicolás, y no surge ningún elemento que indique siquiera una sospecha de que mi hijo tenía alguna adicción, como se dijo en su momento”, dijo Rosa Sabena.
En estos últimos meses el fiscal ha estado completando partes de testimonios que no habían quedado plasmados en el expediente, y que hacen referencia puntualmente al hecho de que había rumores de que habían visto a Nicolás luego de la fecha del 14 de septiembre, que se ha marcado como la de su desaparición.
“Había gente a la que se consultó por teléfono sobre el punto y negaron haberlo visto. Dijeron que no lo vieron después del día 14 sino antes, pero no había quedado por escrito en el expediente. El fiscal en este tiempo fue recolectando todos estos testimonios para completar este punto”, expresó la madre.
Nicolás Sabena fue visto por última vez en la quinta de la familia Vargas Parra, sobre quienes están dirigidas las sospechas que incluso llevaron a que se los detuviera el 5 de agosto del 2010 y se los liberara el 3 de diciembre del mismo año.




