Portada > Locales > Nota > 01/06/2012
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un problema sanitario a nivel mundial

Siguen apareciendo nuevos casos de tuberculosis en la ciudad y la región

Cada año se detectan alrededor de 24 afectados por esta enfermedad en el sur cordobés, promedio que no disminuyó en más de una década. La pobreza, la mala alimentación, las migraciones y el VIH son los principales obstáculos para combatir la diseminación de esta patología contagiosa

La tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública en el siglo XXI y Río Cuarto no escapa a esa realidad. Cada año, en la ciudad y la región se detectan alrededor de 24 nuevos casos de esta enfermedad, promedio que no ha logrado disminuirse desde hace más de una década. La pobreza, la mala alimentación, las migraciones y el VIH son los principales obstáculos que enfrenta el país para detener esta problemática. Aunque con un diagnóstico precoz los afectados pueden curarse, uno de los mayores riesgos que representa esta patología es su facilidad de contagio.

Se calcula que un tercio de la población mundial está infectada por este germen, aunque sólo una parte desarrolla la enfermedad. A su vez, la tuberculosis ocasiona el 25% de las muertes evitables en adultos de entre 15 y 50 años.

A nivel local, según informaron desde el Hospital San Antonio de Padua, el año pasado 22 personas contrajeron tuberculosis en el sur cordobés y una de ellas murió por esta causa, mientras que en 2010 hubo cinco fallecidos por esta enfermedad. Incluso, fuentes no oficiales indicaron a este diario que en el último mes cinco pacientes habrían sido diagnosticados con esta afección.

La médica neumonóloga María Angélica Buffarini, quien hasta marzo pasado se desempeñó como referente en nuestra zona del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis, explicó que las cifras de la región están en consonancia con lo que ocurre en la provincia y el país. Y destacó que esta enfermedad “no ha recrudecido de nuevo sino que es un problema del presente” que se repite año tras año.

Teniendo en cuenta las acciones que el mencionado programa nacional viene desarrollando, la médica indicó que lo esperable sería que existiera un descenso en la incidencia de la tuberculosis. Pero aclaró: “Estamos en meseta o por ahí subiendo en la cantidad de casos porque hay factores sociales, de salud, económicos que hacen que no podamos luchar contra esta enfermedad en una forma más efectiva”.

De hecho, esta grave problemática de salud pública está directamente vinculada a la pobreza: el 95% de los casos en el mundo se registra en países en vías de desarrollo, al igual que el 98% de las muertes que ocasiona.

En Argentina, cada año aparecen en promedio 23 nuevos casos de tuberculosis cada 100 mil habitantes y su incidencia es notablemente mayor en las provincias del norte del país. En 2010, por ejemplo, 10.400 personas contrajeron esta enfermedad a nivel nacional.

Entre los principales factores que impiden erradicar esta enfermedad contagiosa, la neumonóloga incluye la desigualdad económica y social, la presencia de necesidades básicas insatisfechas (especialmente la alimentación), la migración de poblaciones desde zonas de alta prevalencia hacia las grandes ciudades y la irrupción del sida, además de la resistencia que el germen suele presentar ante los tratamientos aplicados.

Los afectados en el sur cordobés


Según los datos brindados por el Hospital San Antonio de Padua, se detectan en promedio entre 23 y 25 nuevos casos de tuberculosis por año en el sur cordobés. El dato incluye a los habitantes de los departamentos Río Cuarto, Juárez Celman y General Roca, que es la jurisdicción que abarca el Programa Nacional de Control de Tuberculosis en la región.

Dicho promedio se mantiene constante en la última década. El año pasado, por ejemplo, se registraron 22 casos de esta patología, 9 de ellos en la ciudad de Río Cuarto y el resto provenientes de la zona. Uno de estos pacientes falleció a causa de la infección. En tanto, en 2010 hubo 25 afectados y cinco de ellos fallecieron.

A su vez, en los últimos tres años, la enfermedad afectó prácticamente por igual a hombres y mujeres.

En tanto, fuentes no oficiales indicaron a este diario que en el último mes se habrían presentado cinco nuevos casos de tuberculosis en la ciudad y la región.

Sin embargo, Buffarini explicó que la cantidad de pacientes en los que se detecta esta afección varía mucho mes a mes, por lo que es necesario analizar la problemática con estadísticas anuales. Además, indicó que la mayor parte de los diagnósticos suelen realizarse alrededor de septiembre por consultas tardías de quienes contrajeron la enfermedad en el invierno.

Por otro lado, la médica afirmó que las cifras detectadas hasta ahora en la región están en consonancia con lo que ocurre en la provincia y el país.

En Argentina anualmente se detectan alrededor de 23 casos por cada 100 mil habitantes. Además, se calcula que cerca de 800 personas mueren cada año por esta causa en el país.

Así lo indican los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Emilio Coni” correspondientes al año 2010. En ese período se registraron 10.400 personas con tuberculosis.

“Estas cifras no son uniformes, por ejemplo las provincias del norte de nuestro país como Salta y Jujuy tienen tasas muy altas, hasta de 60 casos por 100 mil habitantes. En general, la mayor cantidad de casos se presentan más en el norte, después en el sur y por último en el centro”, señaló la médica local.

En ese marco, la cantidad de afectados por esta infección en la provincia de Córdoba se encuentra por debajo del promedio nacional, ya que en 2010 la incidencia de tuberculosis fue de 10,5 casos cada 100 mil habitantes.

Los síntomas y el contagio


La tuberculosis es una enfermedad infecciosa provocada por el germen denominado Mycobacterium tuberculosis, también conocido como bacilo de Koch en honor a su descubridor.

Aunque, tal como explicó Buffarini, esta patología puede afectar cualquier órgano del cuerpo, la forma en que se presenta con mayor frecuencia es la tuberculosis pulmonar.

“Un 86% de los casos son pulmonares y son a los que más atención debemos prestar porque son las formas que contagian. Una persona que no se diagnostica ni se trata y durante un año tose y expectora puede contagiar a 10 personas más”, dijo la médica local.

Y agregó: “Uno no sabe si la persona que le tose atrás en el colectivo tiene tuberculosis. Por eso es tan importante que todos nos involucremos en la detección de la enfermedad”.

Justamente, el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis apunta a detectar precozmente la presencia del bacilo de Koch estudiando los pacientes con síntomas respiratorios, dado que dos de cada cien personas que consultan por problemas respiratorios tienen tuberculosis.

Los síntomas más comunes de esta afección son la fiebre, la pérdida de peso, el desmejoramiento del estado general, la disminución del apetito, la tos y la expectoración. Estos últimos son los dos síntomas que mayor contagio promueven, según advirtió la especialista.

En ese sentido, remarcó que “todos podemos formar parte de la prevención de esta enfermedad teniendo en cuenta que una persona que tiene tos y catarro por más de 15 días debe consultar y debe ser estudiada” para poder diagnosticar y tratar a tiempo, evitando secuelas graves y cortando la cadena de contagio.

Pobreza y migración


Desde hace años, el Programa Nacional de Control de Tuberculosis trabaja en medidas de prevención, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad. Sin embargo, las cifras de la última década señalan que en Argentina y en la provincia de Córdoba esta problemática sólo ha descendido levemente, mientras que en nuestra región se mantuvo estable.

En este sentido, Buffarini expresó que la cantidad de casos en los últimos años debería ser menor al registrado. Y explicó que las dificultades para frenar esta enfermedad se relacionan con factores sociales, económicos y sanitarios.

En ese marco, mencionó que la pobreza es uno de los principales obstáculos para la prevención. La desigual distribución de la riqueza, el aumento de vulnerabilidad de algunos sectores sociales, la falta de acceso a salud y educación, los altos índices de desempleo y la permanencia de necesidades básicas insatisfechas, en especial la alimentación, contribuyen a la expansión de la tuberculosis.

“Justamente, uno de los factores de riesgo es la pobreza, la baja accesibilidad a condiciones de vida sanas y adecuadas”, expresó la profesional. E indicó que el hacinamiento facilita el contagio de la infección, a la vez que una mala alimentación disminuye las defensas de los pacientes, aumentando el riesgo de enfermarse.

Por otro lado, la especialista señaló que la migración de poblaciones desde zonas con alta incidencia hacia zonas con menor cantidad de casos también dificulta el control de este germen.

“Por ejemplo, entre la gente que viene de las provincias del norte del país, donde las incidencias son muy altas, y se asientan en Buenos Aires, en Córdoba, en las grandes ciudades hay personas que vienen con la enfermedad y ésa es una situación que hace perpetuar la cadena de contagio”, dijo.

Defensas bajas


Además, diversos factores relacionados con la salud de la población influyen en la diseminación de esta infección. Una de las mayores problemáticas en este sentido es el avance del VIH en la población, que disminuye las defensas del organismo y predispone a los pacientes a contraer la enfermedad. De hecho, tal como señalan desde el programa nacional, la tuberculosis posee una incidencia mucho más alta en las personas con sida.

La médica riocuartense informó que el 30% de los infectados con VIH están coinfectados con tuberculosis, la que a su vez ocasiona el 15% de las muertes por sida.

De cualquier modo, Buffarini señaló que a nivel local no se detectan muchos pacientes con ambas patologías, ya que estos casos generalmente se derivan a la ciudad de Córdoba.

Las personas que padecen algún tipo de cáncer también están más expuestas a esta infección, ya que durante los tratamientos disminuyen sus defensas. Lo mismo ocurre con los pacientes que utilizan corticoides por un tiempo prolongado. El tabaquismo y la diabetes, según indicó la profesional, también son factores de riesgo en relación a esta enfermedad.

Aunque en los últimos 20 años se observa un leve descenso de la incidencia de la tuberculosis, paralelamente han aparecido nuevas formas de este germen que son resistentes a las drogas aplicadas en el tratamiento de la enfermedad.

“Hasta hace 10 años el tratamiento era estándar, las formas resistentes eran menos y ahora se está viendo el aumento de las formas resistentes”, advirtió la neumonóloga.

Y añadió que las principales causas de este fenómeno fueron el crecimiento del VIH y el hecho de que los tratamientos muchas veces no se realizan adecuadamente.

Ante esta situación, los médicos deben recurrir a otras medidas durante el tratamiento, tales como el aislamiento y la utilización de drogas diferentes a las usadas comúnmente para la tuberculosis.

Además, la aparición de formas resistentes de este germen aumenta el riesgo de contraer la infección por parte de los niños menores de 15 años. Buffarini alertó que éste es “el grupo poblacional más sensible a esta enfermedad y el que más tenemos que cuidar”, dado que tienen más riesgos de contagiarse y una vez que lo hacen poseen mayores niveles de mortalidad.


Lucía Maina