Portada > Locales > Nota > 18/06/2012
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historia

Bombardeo del ‘55: testimonios de los que defendieron la Casa Rosada

Fue el ataque fallido de la Marina y de los comandos civiles para matar al presidente Perón. Murieron más de 300 personas inocentes. Dos riocuartenses estuvieron allí, peleando como granaderos

Hugo Rodríguez recuerda con detalle ese fatídico jueves donde murieron más de 300 personas a manos de la Marina. Con apenas 21 años, era granadero y participó de la defensa de la Casa Rosada. Era el 16 de junio de 1955 y el objetivo de los golpistas era matar al presidente Perón y tomar el poder por la fuerza. Desde las 12.40 y hasta pasadas las 17.30, la Plaza de Mayo, el Paseo Colón y varios edificios públicos configuraron un horroroso campo de batalla.

Rodríguez pertenecía al Regimiento de Granaderos que custodiaba la Casa de Gobierno. El día de los hechos, le tocaba hacer guardia desde las 10 de la mañana, pero a él y sus compañeros les dieron la orden de presentarse más tarde en Balcarce 50.

Cuando más de 200 efectivos partieron del regimiento, la Casa de Gobierno ya había sido bombardeada, pero los granaderos no estaban al tanto.

Al llegar, el edificio y los alrededores lucían en aparente normalidad. No se escuchaban tiros y, a pesar de haber sido bombardeada, desde afuera no se veía humo ni daños en la estructura.

Los 13 camiones con granaderos, oficiales y suboficiales se estacionaron en Paseo Colón, en la parte posterior de la sede gubernamental

“Ni bien estábamos estacionando, empezamos a sentir el tableteo de las ametralladoras.
Pasaban las balas por la lona de los camiones, y para colmo no podíamos ver nada”, señala Rodríguez.

Los disparos venían del Paseo Colón, donde estaban apostados unos 60 francotiradores de los denominados “comandos civiles”. El objetivo de este grupo era copar la Casa Rosada, pero hasta el momento no habían abierto el fuego.

Recién al llegar los granaderos, que quedaron entre la Casa de Gobierno y el Paseo Colón, los comandos empezaron a disparar.

“Ahí quedó el tendal; muchos compañeros murieron, baleados por la espalda, sin saber por qué los atacaban. Estábamos totalmente indefensos. Yo tenía una carabina de 1909, con 5 tiros”, recuerda Hugo Rodríguez.

“Estábamos todos atrás de las ruedas de los camiones, agachados. Así estuvimos 7, 8 minutos, porque nos tiraban directamente con todo”.

La defensa de Casa Rosada

Pasados los minutos iniciales, la Casa de Gobierno se empezó a defender. “Después, un oficial nos llama desde adentro, y empezamos a entrar a la Casa de Gobierno por una puerta lateral. No fuimos mucho más de 15; los demás no podían llegar”, dice Rodríguez.
-¿Qué pasó después?

-Más tarde, empezó a llegar la gente. Gritaban “Perón, Perón, Perón”, y se metieron a la Casa de Gobierno. Todo esto mientras seguía el fuego. Calculo que fueron unas 300 personas.

La gente iba al Ministerio de Marina, cuando ya los golpistas se habían rendido. A pesar de esto, la Infantería de Marina siguió disparando sobre los civiles indefensos. Eran la chusma peronista, por eso les tiraban.

-A esa altura, ¿ustedes ya habían ingresado a la Casa Rosada?

-Claro. Desde adentro se sentía el tableteo de las ametralladoras. Los que más pelearon fueron los suboficiales y los granaderos. Pasaban los aviones ametrallando, se iban y venían los bombarderos. Y se seguía combatiendo abajo. Eso fue hasta pasadas las 5 de la tarde.

Ya habían caído varias bombas y yo  estaba desesperado, sin poder hacer nada. En una de las recorridas, veo a un compañero y me dirijo hacia él para preguntarle qué sabía de los demás. Siento la explosión de una bomba y adelanto el paso: la onda expansiva arrancó una pared de 10 metros de alto y la estrelló en el lugar donde había estado yo segundos antes.

-Se salvó de milagro.

-Creo que fue un milagro. Después, subimos a la terraza y ahí pasaron tres aviones. Dos bombas cayeron en Paseo Colón, en la calle, y una en el techo de la Casa de Gobierno. La onda expansiva rompió parte de la escalera. Nos levantamos mareados, aturdidos.

Mataron mucha gente. Dicen que querían matar a Perón, pero ellos sabían que Perón no estaba en la Casa de Gobierno. En el Ministerio de Hacienda, a pocos metros de la Casa de Gobierno, cayó una bomba que rompió la esquina. No sé cuántos murieron. Quiero decir, además, que Luciano Benjamín Menéndez, capitán del cuerpo de Granaderos, estaba en el lugar y no tocó un arma: charlaba como si estuviera de veraneo.

-Cuando pasó esto, ¿qué hicieron?

-Dormimos en el piso, con la ropa de fajina y nada más. Si mirábamos arriba, veíamos las estrellas por los boquetes que habían dejado las bombas. El frío era tremendo, no teníamos comida y estábamos muy angustiados.

Después de seis días de guardia, de casualidad un compañero descubre un teléfono, el único que andaba. Todos nos fuimos a hablar. Me acuerdo que mis viejos habían viajado al día siguiente. Llamé a la familia y lo único que pude hacer es avisar que estaba bien, porque después le tenía que dejar el teléfono a los compañeros. Al día siguiente, mis viejos fueron a verme al regimiento.


“Vi morir a muchos civiles en Plaza de Mayo”


El granadero Omar Lépori estaba de guardia en la Casa de Gobierno la noche del 15 de junio de 1955, y combatió para repeler los ataques del día siguiente. Apostado sobre el ala que da a la Plaza de Mayo, presenció la masacre que dejó un saldo de 300 personas muertas.

“Fui uno de los granaderos que estuvimos defendiendo la Casa de Gobierno en aquella oportunidad. El Regimiento de Granaderos estaba conformado por unos 500 soldados”, recordó Lépori.

Pertenecía al escuadrón Riobamba, integrado por unos 100 soldados. Le tocaba hacer guardias, por lo general por la entrada de Rivadavia, por donde -todos los días a las 6 de la mañana- entraba el presidente Juan Domingo Perón y por donde se retiraba alrededor de las 10.

“Fui trasladado del cuartel a la Casa de Gobierno la noche del 15 de junio. A mí me tocó del lado de Balcarce, no vestido de gala sino para el combate”, comentó el ex soldado.
Después de pasar la noche en guardia, a día siguiente descansó pero cerca de las 12 los despertaron porque ya se sabía que iba a haber ataques. Alrededor de las 13 explotó la primera bomba. 

“Se decía que iban a pasar los aviones para desagraviar la bandera, porque habían quemado una bandera. En vez de tirar flores, empezaron a tirar bombas. La primera cayó por Irigoyen, e hizo un gran boquete. La quinta bomba embocó en la claraboya y fue la que más daño hizo”, relató Lépori.

“La peor parte fue en la plaza. Vi morir muchos civiles, fue horrible. Cuando llegaron los tanques, los comandos civiles sacaron bandera blanca y el pueblo  quiso ir hacia ellos. Ahí mataron a muchos”, añadió.

Pasado el combate, llevaron a los soldados a tapar las bombas con arena, en uno de los pozos que había abierto una detonación. Las depositaban y las hacían explotar.

“Cuando dejaron de atacar, me acuerdo que nos llevaron a patrullar a la calle: había ómnibus ametrallados, sangre por todas partes”, finalizó el ex granadero.