iniciarán una campaña de concientización
El impacto de las tragamonedas: Slots: el 85% de los clientes son trabajadores de bajos recursos
Llegan a perder hasta 600 pesos en una tarde. Ocho de cada diez son trabajadores y la cifra que dejan en las slots representa hasta la mitad de sus magros sueldos. Pero fatigan las máquinas tragamonedas ya no con el objetivo de ganar dinero sino de recuperar lo perdido.
Un equipo de cuatro especialistas de la Municipalidad de Río Cuarto pasó una semana dentro del Casino Río Cuarto para conocer de primera mano la dimensión que el problema del juego ha adquirido en la ciudad. Y las conclusiones a las que llegaron los sorprendieron y los alarmaron.
Lilian Jaule, directora de Protección Familiar, detalló que las conductas que muestran los jugadores se acercan a la ludopatía, la adicción al juego que provoca profundos problemas sociales, familiares y personales.
La investigación arrancó con una serie de preguntas guía. “Queríamos observar qué porcentaje de hombres y de mujeres había en la sala, la cantidad de gente y la clase social a la que pertenece, la permanencia frente a las máquinas, la repitencia y la edad promedio”, detalló Jaule.
Los técnicos apuntaban a determinar, fundamentalmente, la cantidad de clientes de entre 30 y 40 años porque, en teoría, son personas que a ciertas horas del día deben estar dedicadas a ayudar a sus hijos o a preparan el almuerzo o la cena.
La conclusión más preocupante a la que llegaron los investigadores es que el 85 por ciento de los clientes de CET son riocuartenses que viven de un salario. Al observar su vestimenta o sus manos, los especialistas del Municipio concluyeron que sus empleos son rústicos y sus ingresos, ajustados.
Uno de los clientes, de aspecto humilde, estaba desencajado porque había perdido 600 pesos esa tarde. Otro día, en el que presuntamente había ganado una cifra importante, sólo había conseguido recuperar lo perdido al entrar a la sala. Con las conclusiones en la mano, el gobierno definirá ahora una política de sensibilización que incluirá el reparto de folletos -si es posible a la entrada del casino- que alerten sobre las consecuencias del juego compulsivo.
Jaule detalló las primeras conclusiones a las que se arribó después de la observación:
n “Entre las 10 y las 13 hay en la sala entre 60 y 80 personas. Esa cantidad se duplica y hasta triplica entre las 19.30 y las 21.30, un horario en el que la gente, supuestamente, tiene que estar en su hogar para cenar con su familia”.
n “Durante la mayoría de los días, había igual cantidad de hombres que de mujeres”.
n “La edad promedio era de entre 25 y 35 años en las mujeres y entre 40 y 50 años en los varones. Fue sorprendente la cantidad de chicos recién salidos de la adolescencia que vimos en la sala. En este caso, la mayoría eran varones”.
n “Observamos el comportamiento frente a las máquinas: los jugadores en ningún momento se sentían observados porque estaban en su propio mundo. Tenían permanentemente el dinero en la mano. Abrían desprolijamente sus carteras o billeteras, con desesperación, y llevaban entre 600 y 700 pesos. Usaban cábalas o bendecían las máquinas. Llegamos a ver a una mujer que estaba a caballito para jugar en dos máquinas”.
n “El estado anímico es de permanente nerviosismo”.
n “Las máquinas le dan mensajes al jugador del tipo ‘Hoy es tu día, seguí jugando’. Todo está hecho para motivar a los clientes e incentivar las apuestas”.
n “Hay un total despilfarro en el dinero y la mayoría, un 85 por ciento, era de una clase trabajadora. Había muy poca gente de clase media y clase media alta”.
Según las cifras que maneja la Municipalidad, el juego no está decayendo en Río Cuarto sino, por el contrario, recauda cada vez más. Las tragamonedas facturaron 30 millones de pesos en 2007, un 20 por ciento más que el año anterior.
La campaña de sensibilización que inaugurará el gobierno apuntará a detallar los riesgos que conlleva el juego compulsivo y a mostrar que la modalidad de casino que existe en Río Cuarto es la más nociva, al estilo Las Vegas. Está abierto las 24 horas y la disponibilidad es total. Jaule explicó que esas características aumentan los riesgos de adicción, como pasa, por ejemplo, con las drogas.
La funcionaria dijo que aún hay tiempo para actuar antes de que el problema genere consecuencias sociales y personales irreversibles.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar




