Insólito
En el marco de las XVI Jornadas ¿Quién es Quién? en Comunicación y de la IV EXPOCOM Argentina y el II Foro de Graduados se programaron actividades artísticas que se realizaron, todas menos una, durante la inauguración que tuvo lugar ayer lunes.
Del programa previsto quedó sin presentar la muestra-instalación denominada “A modo de cierre”, un trabajo conjunto de Marcela Jaymez, Adriana Bertolino, Stella Cupellino y Segundo Freytes que no pudo cumplimentarse por la insólita decisión de los encargados del C.C. Trapalanda, sede de la presentación.
De acuerdo a los comentarios, indignados, de los artistas locales, en la tardenoche del domingo, ya a punto de culminar con la instalación y luego de trabajar durante toda la tarde, les impusieron la prohibición de exhibirla en la antesala del Teatrino, utilizada habitualmente por ARP.
“Además de sorpresa nos causó indignación, no sólo por el momento que eligieron para comunicarnos esa decisión sino también por lo curioso de los argumentos, que adujeron razones de seguridad, por lo menos discutibles y, en todo caso, extemporáneas y sin antecedentes”, dicen los artistas perjudicados.
El problema, aparente, es que para la instalación se utilizaban cubos de vidrio que ocupaban esa antesala, un lugar que constantemente está integrado como parte de la sala de exposiciones de ARP y en el que habitualmente se presentan obras de distinto tipo, esculturas inclusive.
“A las 20 empezó una función en el Teatrino. En un principio nos dijeron que era riesgoso dejar esos elementos porque podían desaparecer, de modo que nos ofrecimos a cuidarlos hasta que terminara la función, y después cambiaron de argumento”, aseguran.
Entonces aparecieron las “cuestiones de seguridad”: “Dijeron que los cubos eran un obstáculo con el que se podía chocar el público si se producía algún problema en el interior de la sala, y eso nos dejó tan desarmados como furiosos por lo rebuscado de los argumentos”.
“No se trata de desconocer que hay que cumplir las normas de seguridad sino de remarcar el celo puesto en esta circunstancia, cuando en realidad esa instalación en nada modificaba las condiciones que imperan en el Complejo en su conjunto, en el que se realizan actividades constantemente”, dicen.
En medio de las argumentaciones expuestas por los artistas perjudicados, y de la lógica rabia combinada con impotencia, que sintieron en el momento, queda en claro que hay una zona gris respecto a los modos de utilización de la sala que depende del humor de los administradores.
Y también que es indebido decidir una prohibición tomando como base reglas, acaso no escritas y en todo caso no explicitadas con anterioridad, para evitar situaciones como la relatada que impide, caprichosamente, la expresión creativa imaginada y construida durante muchas horas.
De lo que se trata, exactamente en sentido contrario, es de alentar esas expresiones, no de impedir su realización utilizando argumentaciones que más parecen un capricho del momento que una razón de peso para tomar una determinación semejante.
R.S.




