Portada > Locales > Nota > 16/11/2009
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Tendencia

Prostitución swinger: parejas ofrecen sexo a parejas por 250 pesos la hora

En Río Cuarto están emergiendo los servicios sexuales en grupos. Ofrecen fantasías eróticas en juegos colectivos. Los clientes son personas mayores que buscan recobrar la versatilidad, desmarcándose de patrones culturales y tabúes. Quieren intercambio de compañeros y búsqueda de sensaciones nuevas

Mientras en las grandes ciudades crecen las ofertas de boliches, clubes nocturnos y sitios web con variadas tentaciones swingers, en Río Cuarto están emergiendo los servicios sexuales de parejas para parejas. Son dúos que prometen cumplir las fantasías eróticas en juegos grupales, a cambio de 250 pesos por hora.
Es un nuevo modo de prostitución destinado a aquellos promiscuos que han decidido pasar las fronteras de la imaginación para hacerlas realidad, en forma de intercambio de parejas.

Los oferentes del nuevo servicio aseguran que reciben muchos llamados a sus celulares y que el trabajo de a poco está creciendo, en la medida que se va consolidando el rubro. Este tipo de atenciones se hacen en hoteles alojamiento y departamentos. Y, en caso que los clientes lo prefieran, en sus propias casas.
Alejados de la monogamia y al mismo tiempo de las relaciones extramaritales a escondidas, los demandantes son, por lo general, parejas mayores que buscan recobrar la versatilidad sexual, desmarcándose de patrones culturales, tabúes o ideas religiosas.

Si bien son más las parejas que llevan años casadas y ya están aburridas de tener sexo entre ellas, también  hay gente joven dispuesta a pagar por estos intercambios.
La mayoría pide sexo en grupo, aunque también se entretienen observando el sexo de terceros (voyeurismo) y haciéndose mirar mientras se relacionan con su pareja (exhibicionismo). En estos rituales, los clientes pueden optar por un intercambio ligero, de besos, caricias y sexo oral con una tercera o cuarta persona, o ir más allá y llegar al “completo”, que implica coito con alguien ajeno a la pareja.

Para los sexólogos, psiquiatras y psicólogos quedará la tarea de interpretar este fenómeno creciente. Por lo pronto, cabe preguntarse: ¿se trata simplemente de una opción más en la sexualidad? ¿Es una salida desesperada de quienes no consiguen incentivar la pareja desde dentro? ¿Es una especie de antídoto contra la infidelidad y la rutina? ¿Es una monogamia permisiva, para no fracasar por la rigidez de los contratos?

Mantienen a sus cinco hijos con la prostitución de parejas

Carolina y Gabriel tienen 30 años y están juntos desde los 17. Son padres de cinco chicos de entre 2 y 9 años. Y desde que él se quedó sin trabajo pusieron un aviso clasificado en el diario y se dedican a la prostitución. No quisieron revelar su verdadera identidad, porque este nuevo modo de vida es un secreto que sólo conoce una amiga de la pareja, que se encarga de cuidar a los nenes mientras los papás “salen a trabajar”.

Cobran 250 pesos por  hora para ir los dos y 150 cuando el pedido es sólo para uno de ellos. Carolina contó que la mayoría de los llamados son de parejas que desean mantener un encuentro con ambos. Aunque también atienden a clientes individuales interesados en conformar tríos. Estos últimos, en general, son hombres.

“Lo que más se usa es mezclados. Sexo entre cuatro. Es gente que pide el intercambio de parejas. Eso es lo que más quieren. Desean pasar buenos momentos sexuales. Buscan nuevas experiencias, nuevas sensaciones”, contó a PUNTAL la chica, que asegura que le costó mucho comenzar a vender su cuerpo en compañía de su esposo.

“Nadie sabe que nosotros hacemos esto. Tenemos un celular exclusivamente para los clientes y otros dos para nuestros contactos personales”, agregó Carolina.

“Si bien son muchos los llamados de la gente, el trabajo está un poco flojo, porque no hay plata y esto implica que los clientes nos paguen por lo menos 250 pesos, si es que no quieren estar más de una hora”, indicó.

Una realidad no tan lejana

En Buenos Aires hay boliches y clubes donde se concretan los intercambios de pareja y existe la Asociación Argentina de Swingers, que edita una revista sobre esta alternativa sexual.

En esos lugares, las parejas se acercan, acuerdan los intercambios y arrancan para hoteles alojamiento, si es que no tienen sexo directamente allí.

Hay reservados donde los grupos concretan su objetivo. Incluso, tienen espacios para el gang bang, término con el que se define cuando una sola mujer está con varios hombres a la vez.

Hay grupos que alquilan departamentos y otros optan por fiestas privadas, como la que hace la revista Swinger Entre Nosotros.

Si bien parece una realidad alejada, la nueva tendencia que emerge en la ciudad parece decir que no lo es tanto. Cuánto se tardará en saber de tríos como el planteado por Woody Allen en su película Vicky Cristina Barcelona, donde se narra la historia de una pareja de artistas atormentados que no pueden vivir ni juntos ni separados, hasta que conocen a una tercera persona, el matiz que le faltaba para llegar a la armonía.

Allí, el tercer elemento es la condición sine qua non para una convivencia feliz.

No son novios, pero se prostituyen juntos

Jonathan y Jésica son los nombres de fantasía con los que un hombre de 25 años y una mujer de 21 se prostituyen.

No son pareja, pero juntos ofrecen sus servicios sexuales. Ella es soltera y no tiene hijos. Y él es divorciado y tiene un chico de 15 años.

Ambos viven en el barrio Alberdi y están a la espera de que suene el celular que comparten en búsqueda de clientes.

“La mayor demanda es de parejas, aunque también llaman hombres y mujeres solos. Es una nueva tendencia, son fantasías que ellos tienen y que nosotros tratamos de cumplírselas”, dijo Jonathan. Y agregó: “Los que están solos o solas nos buscan para compartir los placeres del sexo de a tres”.

“Nos llaman todo el tiempo, nos preguntan cómo es el servicio y cuánto cobramos”.
“Muchos tienen curiosidad por saber cómo es esto, en la mayoría de los casos sin ni siquiera saber bien qué es lo que quieren. Buscan pareja para lo que se dé entre los cuatro”, señaló.

Y acotó que los fines de semana es cuando más se concretan los encuentros.
El muchacho comentó: “Las parejas quieren tener sexo de a cuatro. Les gusta ver a su hombre o a su chica teniendo sexo con otro. Eso los excita. También disfrutan de hacerse ver mientras tienen relaciones. Esa es principalmente la demanda. Se busca diversión y cumplir fantasías eróticas”.

También dijo que cuidan su estética para ir a atender a los clientes. “Yo trato de ir bien afeitado, perfumado y cambiado. Y mi compañera cuida sobre todo la lencería, que es lo que más llama la atención de la gente”.

Y agregó que cuando van los dos cobran 250 pesos por hora, mientras que si es ella sola la solicitada la tarifa es de 150 pesos y si es él el requerido, el costo se reduce a 100 pesos.

“Es algo agradable, por lo que se gana muy bien en poco tiempo. Si esto crece, pienso dejar mi trabajo, en el que tengo que estar tres días para sacar lo que me queda en dos salidas de una hora”, señaló Jonathan.

Un aviso en el diario y promesas de placer

“Matrimonio. Atención a matrimonios o parejas…”, dice un aviso clasificado con el que una pareja ofrece sus servicios sexuales a otras. En igual sintonía, se leen: “Carolina y Gabriel!! Placer asegurado. Llamanos al…”; “Jonathan y Jésica. Masajes y discreción. Llamanos…”.

Son escuetos ofrecimientos de quienes ejercen este tipo de prostitución. El celular y un aviso en el diario son los puentes que tienden con los demandantes de sus servicios. Y la reserva es parte de su oferta. Les sirve tanto a los clientes, como a ellos, que andan por la vida sin revelar su oficio.Usan nombres de fantasía e instan a tener sexo por dinero a partir de un aviso, previo a hacer un llamado telefónico. La mayoría de estos encuentros con servidores sexuales pagos se producen en moteles.