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22/01/2012 - sociedad

“Para nosotros, trabajar en el circo es una forma de vida”

Lo afirmó Rudy Tejedor, director general del espectáculo que por estos días se presenta en Río Cuarto. Él y otros representantes del show contaron las particularidades que caracterizan al ámbito circense

“Para nosotros, trabajar en el circo es una forma de vida y una muy buena forma de vida. Pero hay que tener en cuenta una cosa, como en todo rubro, hay distintas clases de espectáculos, no todos son de la misma calidad. Por eso, no en todos los circos se vive bien”, así resumió Rudy Tejedor, director general del Circo sobre Hielo, la situación que se vive en Sudamérica en relación a los espectáculos circenses.
Fernando Tejedor, hijo de Rudy y director artístico del espectáculo, manifestó: “En la Argentina, lamentablemente, el 98 por ciento de los circos son malos. Ya sea por falta de recursos  o por cuestiones políticas que no nos favorecen. No hay apoyo estatal para  este tipo de emprendimientos, no hay asociaciones o agrupaciones que permitan el trabajo mancomunado. Cada circo es un mundo aparte, en muchos aspectos este ambiente es muy individualista”.

Un poco de historia

Fernando Ianik, jefe de prensa del circo y mago, contó: “El Circo sobre Hielo es uno de los espectáculos del holding de los hermanos Tejedor. Se trata de la quinta generación de familia circense. Los orígenes se remontan a 1890 cuando arriba al país el Gran Circo de España. Fue una compañía tan grande que Europa ya le quedaba chica y decidió emigrar hacia territorios vírgenes, hacia América”.
Actualmente, cuatro son los espectáculos que se encuentran de gira y que dependen de la tradición Tejedor.

“Uno está en Distrito Federal, otro en San Pablo, otro en el sur de Chile y   éste, el Circo sobre Hielo, se encuentra recorriendo Argentina”, sostuvo Ianik.
El show que se ofrece en México responde al modelo de circo tradicional, en Brasil la tendencia es de vanguardia tomando como referencia al Cirque du Soleil y el de Chile fusiona ambas corrientes.

En tanto, en Río Cuarto, el espectáculo conjuga diversas artes. El Circo sobre Hielo, en particular, estuvo dos años y medio en Brasil y desde julio de 2011 está de gira en Argentina. El estreno se hizo en Villa María porque la compañía, en lugar de visitar las capitales provinciales, como era costumbre, decidió llevar el espectáculo a otras ciudades del interior.

Innovar ante todo

 “El espectáculo de circo es muy particular porque no hay una figura determinada por la cual el público pague una entrada, como Moria Casán para adultos o Piñón Fijo en los más chicos donde la gente ya sabe qué va a ver. En nuestro caso, en cambio, el público llega sin saber con qué se va a encontrar durante el espectáculo. No tenemos una única figura convocante”, explicó Fernando Tejedor.

- ¿Cómo seleccionan o eligen qué números van a incluir a lo largo del show?
Fernando Tejedor: -Viajamos mucho y procuramos empaparnos de las últimas tendencias que van surgiendo en torno al ámbito circense. Estados Unidos y Europa son los dos lugares claves para desarrollar esta actividad. Poder complacer al público requiere de mucha dedicación y creatividad.

Fernando Ianik: - Somos muy viajeros y conocedores de los espectáculos que están en escena a nivel mundial y eso es un parámetro muy importante para saber qué es lo que la gente quiere ver. A través de un estudio minucioso de mercado tratamos de armar un espectáculo que nos guste a nosotros pero, ante todo, que cumpla con las expectativas de la gente. Ese es nuestro fundamento.

- ¿Cuáles son los aspectos que tienen en cuenta a la hora de hacer la selección?
F.I: - Hoy en día las personas están muy estimulados desde los medios masivos e Internet, por eso es un gran desafío para nosotros lograr que un mismo producto pueda atraer a chicos, adolescentes y adultos. Tenemos que cautivar a todos los segmentos de edades y hacia ese objetivo se dirigen nuestros esfuerzos.

F.T: - También entran en juego muchas otras cosas. Hay que ser cauteloso con el vocabulario que se utiliza para no faltar el respeto, ni decir barbaridades como las que se escuchan hoy en la televisión. El sonido tiene que ser justo para que no le moleste al adulto ni asuste al más chico; tenemos que mostrar a una mujer bonita, bien vestida y sensual pero con respeto y sin caer en la banalización. Por eso digo, son muchos los pequeños grandes detalles que entran en juego.


La relación con el público


 - ¿Cómo perciben a los espectadores de las distintas ciudades que visitan?
F.T: - El público, sobre todo en Argentina, es muy especial. Es tendencioso, subestiman sin conocimiento de causa. Hecho que no sucede en otros países de Latinoamérica. Chile, Paraguay, Colombia, Uruguay, Brasil, Venezuela, por ejemplo. En esos países no perdieron la capacidad de asombro, en cambio, el argentino todo lo sabe y cree que está de vuelta cuando, en realidad, no es así.

F.I: - Nos cuesta mucho el trabajo que hacemos porque la palabra “circo” en sí ha sido muy defenestrada y hasta tanto la gente no ve el show menosprecia la calidad del espectáculo. La última experiencia circense que tuvo el público antes de nuestra llegada, en la mayoría de los casos, fue mala.  Esto hace que nos esperen con un preconcepto y que al escuchar lo que tenemos para ofrecer no nos crean. Nosotros debemos emprender la cuesta arriba, convencer al espectador para que venga al circo y se deje sorprender.

Con respecto al rol que cumple el público una vez que presenció el espectáculo, Ianik afirmó: “La palabra del espectador es la realmente importante porque nosotros vendemos un producto pero el público sólo transmite su buena o mala impresión sin ninguna intención comercial y es el boca en boca la herramienta de difusión más efectiva”.

Selección de artistas

 El Circo sobre Hielo ocupa a 90 personas entre planta ejecutiva, iluminadores, vestuaristas, mecánicos, choferes y artistas, entre otros.

La selección de estos últimos se realiza de diversas maneras. Muchas veces, ellos mismos se acercan a la carpa a ofrecer sus servicios y en otras oportunidades el mismo circo lanza convocatorias en las ciudades en las que se va presentando o vía Internet.

“Nunca hay un staff fijo que trabaje durante un año completo. Trabajan seis meses, luego van hacia otro espectáculo y así sucesivamente. Dentro del ambiente circense en Sudamérica se forma una especie de gran familia y los artistas van participando de diferentes shows”, afirmó Fernando Tejedor.

- ¿De qué nacionalidades son los artistas que se encuentran trabajando en el show actualmente?
F.T: - Ahora hay ocho países de Sudamérica representados, Rusia, Bulgaria, Italia y España. Hoy en día, gracias a Internet, las convocatorias  pueden tener carácter internacional. Una vez por año hacemos castings para rearmar nuestro espectáculo de la temporada siguiente.

- ¿Tienen vacaciones los artistas?
F.T: - Sí, el circo se toma vacaciones dos meses por año. En noviembre y diciembre para que todo el personal pueda pasar las fiestas de fin de año  con su familia. La actividad se retoma en la primera o segunda semana de enero.


La vida cotidiana

Los artistas realizan las giras acompañados por sus familias.
- En el caso de los chicos en edad escolar, ¿cómo prosiguen con sus estudios?
F.T: - Cursan sus estudios normalmente porque hay una ley nacional que obliga a los establecimientos a admitir a los niños durante el período que pasen en una determinada ciudad. Cursas como alumnos regulares y cada trimestre rinden normalmente y así van aprobando o reprobando las materias. Si bien muchos podrían imaginar que esto constituye un sacrificio, ellos lo asimilan como parte de su rutina de vida. Incluso, su grupo de amistades no son los niños de la escuela sino sus propios compañeros del circo.

- ¿Han surgido historias de amor dentro del circo?
F.T: - Sí, se han formado parejas. Son 90 personas, siempre es probable que algo de eso pase cuando se comparte tanto tiempo. También se han desarmado parejas y ante esa circunstancia algunos han decidido continuar en el trabajo y otros han desistido.

- ¿En dónde duermen cuando están de gira?
F.T: - Los artistas lo hacen en hoteles y viajan en colectivos de larga distancia  cuando vamos de una ciudad a otra. En el predio vive el personal de seguridad y maestranza.

- ¿Cómo es un día en el circo?
Ruby Tejedor: - Salvo los artistas que lo hacen un poco más tarde, el resto del personal se levanta cerca de las 9 de la mañana. El nuestro es un horario bastante atípico, similar al del teatro. Terminamos la función a la 1:30 de la mañana y eso nos obliga a vivir con los horarios al revés. A la mañana y a la tarde se ensaya porque cada noche, durante el espectáculo, se controlan y se revisan los pequeños detalles que el público no ve pero nosotros sí. 

- ¿Sienten que están renunciando a algo por seguir esta vida?
Ruby Tejedor: - Cuando uno nace en el ambiente circense, como en el caso de nuestra familia, no siente que renuncie a nada por trabajar en el circo. Al crecer en este entorno uno anhela continuar con esta tradición. Nosotros no encontramos una forma mejor de vida que ésta. En cada viaje nos transformamos en espectadores de las realidades cotidianas que vive cada ciudad que visitamos.