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30/09/2013 - Desmonte en el sur cordobés

En la cuenca del río, ya casi no quedan bosques en buen estado de conservación

Así lo indica un relevamiento de investigadores de la UNRC sobre los pocos parches de monte nativo que existen a orillas de todo el río Cuarto. La situación está generando erosión y afectando la calidad del agua

El desmonte lleva años avanzando en el sur de Córdoba, pero la ausencia de datos oficiales y de un seguimiento sobre esta problemática en la zona vuelve difícil estimar su magnitud y sus consecuencias.

En ese marco, un relevamiento que realizan investigadores de la UNRC indica que en toda la cuenca del río Cuarto ya no quedan bosques nativos en buen estado de conservación. Esto tiene un impacto directo sobre la calidad del agua, dado que los pocos parches de monte que permanecen en las orillas del cauce no son suficientes para filtrar los sedimentos y agroquímicos que llegan desde los campos.

El trabajo de campo que los biólogos Evangelina Natale, Marcelo Arana y Antonia Oggero vienen realizando desde las nacientes del río Cuarto hasta su desembocadura en los Bañados del Saladillo revela que los bosques que permanecen en las orillas del cauce están seriamente afectados por la intervención humana, así como por la invasión de especies exóticas.

Dadas las consecuencias ambientales de este panorama, el relevamiento a cargo de profesionales de la Universidad Nacional de Río Cuarto  tiene como objetivo establecer estrategias de manejo para preservar y mejorar el estado de conservación de cada uno de los parches de bosques que aún existen en la región “con la idea de mantener tanto la biodiversidad como los servicios ecosistémicos, porque están sobre la cuenca que es nuestro recurso de agua”, precisó Natale.

En cuanto a los resultados obtenidos hasta ahora, los investigadores relataron: “Ya casi no hay bosques sin intervención, sin que haya presencia de especies exóticas, sin que haya acción humana en cuanto a pastoreo, a presencia de caminos, a algún asentamiento humano”.

En ese sentido, Natale advirtió: “Ya no hay casi nada original. Se deberán hacer grandes esfuerzos en restaurar y mantener lo que está y tratar de llevarlo a una situación mejor”.

Los investigadores explicaron que la  expansión de la agricultura es la principal causa del avance de los desmontes en el sur cordobés y en las orillas del río Cuarto, una problemática que se agrava debido a las escasas reservas o áreas protegidas que existen en la región.

A la vez, señalaron que la cuenca media del río está inmersa en una matriz urbana que lleva a una degradación constante de los pocos parches de bosques que quedan.
La invasión de especies exóticas es otro de los grandes motivos de degradación: “En las Sierras de los Comechingones relevamos 525 especies de plantas en el bosque pero de las cuales 63 son especies exóticas invasoras. Esas especies, como zarzamora y siempreverde, son muy agresivas, entonces al encontrar un nicho desocupado por el bosque que ha sido talado lo coloniza completamente”, especificó el biólogo Marcelo Arana.


Agua contaminada


El relevamiento realizado por profesionales de la universidad local comprende toda la cuenca del río Cuarto, abarcando una superficie de un kilómetro a ambas orillas del cauce. La ausencia de bosques nativos en ese territorio tiene un impacto directo sobre la calidad del agua según los investigadores.

“Lo que los bosques proporcionan a la cuenca es que el agua se filtre y, por lo tanto, evitar la erosión de cuenca. La erosión lo que hace es disminuir la calidad del agua porque se lleva muchos sedimentos y, finalmente, es el agua que tomamos nosotros”, ilustró Natale.

Arana, por su parte, indicó que dichos sedimentos arrastran los agroquímicos con que se pulverizan los campos. De este modo, al no existir el mantillo que proporcionan los árboles para retener y filtrar los herbicidas y pesticidas aplicados en los cultivos, esas sustancias terminan llegando al cauce.

En estas circunstancias, la calidad del agua también se ve afectada por la ganadería: “A mayor cantidad de ganado, mayor cantidad de nitrógeno y fósforo que se incorpora al agua, entonces hay eutrofización porque nuestro río no tiene una corriente muy grande”, precisó el biólogo.

A estas consecuencias del desmonte se suma la pérdida de todos los servicios ambientales que brindan los bosques nativos, tales como la amortiguación de las temperaturas, la generación de oxígeno y el mantenimiento de la biodiversidad.


Agricultura y urbanización


El relevamiento satelital que en los últimos años ha realizado la ONG Guyra Paraguay ha permitido detectar los desmontes que mes a mes se realizan en los departamentos del norte y oeste de Córdoba. Sin embargo, en el sur provincial no existe un seguimiento que permita detectar el avance de esta problemática a lo largo del tiempo.

De cualquier manera, si bien la deforestación se ha acrecentado en toda la provincia en los últimos años, distintos especialistas señalan que la desaparición de los bosques en el sur de la provincia lleva décadas desarrollándose a raíz del avance de la frontera agrícola.

“En el norte y en la parte de las sierras el impacto es la urbanización, la generación de barrios en zonas donde hay monte”, dijo al respecto Natale. En cambio, en nuestra región la agricultura es y ha sido la principal causa de la tala debido a la mayor presencia de llanura.

Los investigadores señalaron que en la cuenca del río Cuarto y la zona, la urbanización se observa fundamentalmente con la construcción de complejos de cabañas, lo cual conlleva un avance del desmonte aunque de menor magnitud que la construcción de barrios, como ocurre en otras regiones de Córdoba.

En cualquier caso, los biólogos coinciden en que el problema es la ausencia de una planificación y el nulo conocimiento que existe sobre el valor de cada uno de los bosques. Ese es justamente el objetivo que persigue el relevamiento desarrollado desde la UNRC: categorizar los parches de bosques que aún quedan en la zona y priorizarlos para generar tanto una urbanización como una producción sustentable que tenga en cuenta el nivel de conservación y el aporte que cada uno de estos montes significa para al medio ambiente.

De cualquier modo, Natale aclaró que estas estrategias de manejo solo son aplicables en las zonas donde está permitido desmontar y no sobre aquellas definidas como “rojas” por la ley provincial, que sólo pueden destinarse a la conservación.


Lucía Maina