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11/09/2016 - Con el sueño de viajar por las rutas argentinas

Hicieron un auto riocuartense con un diseño similar a los Morgans

Gustavo Gambetta y Guillermo Pedruzzi crearon un modelo novedoso inspirado en el clásico vehículo pero con cuatro ruedas. “Es una posibilidad para andar y sentirse protagonista del paisaje”, indicaron

Gustavo Gambetta y Guillermo Pedruzzi han desarrollado numerosos proyectos tecnológicos durante casi tres décadas, entre ellos muchos automóviles. Sin embargo, este trabajo es su obra maestra. Un vehículo que intenta rescatar del recuerdo la belleza de los Morgans, pero con adaptaciones a un diseño riocuartense combinado con partes de un Cirtroën 3CV.

“La idea del auto comenzó a principio de año, Guillermo vino con la idea de armar algo parecido a una moto”, comenta Gustavo en la parte de su taller metalúrgico, en el sur de la ciudad, donde dieron vida a esta brillante máquina. Brillante no sólo por lo ingeniosa, sino por su aluminio moldeado que le da una presencia especial.

“El tema es que siempre me gustaron las motos, pero como estoy mal de una rodilla el médico me dijo que si hacía una mala maniobra podía correr riesgos. Como desde mi adolescencia yo amaba el diseño del Morgan, pensamos en hacer algo similar”, cuenta Guillermo y luego destaca: “Hace dos años junto con Gustavo hicimos dos viajes a Paraná, donde se encuentra la fábrica Pur Sang, de Bugatti, y nos encontramos con unas máquinas especiales para modelar las chapas. Pensamos distintos diseños y nos guiamos por modelos de Inglaterra, que se pueden observar en las páginas por Internet”.

La posibilidad de trabajar con el proyecto se dio también por la donación de un Citroën 3CV, por parte de un exalumno de la escuela en la que   ambos desarrollan actividades, el Instituto Leonardo Da Vinci. “Le devolvimos la carrocería y nos quedamos con lo otro: al motor lo dejamos en perfectas condiciones, le revisamos suspensión, bolilleros, amortiguadores, chasis, se rehízo todo, algo que llevó mucho tiempo”, comenta Guillermo.

- ¿Cómo se dio vida a esta estructura del vehículo?
- Hicimos el diseño completo del prototipo -indica Gustavo-. Primero se hizo un dibujo a mano y después se pasó a computadora con CAD. Una vez que tuvimos esto, hicimos las cuadernas de tubo de acero, que serían las costillas del auto para poder comenzar con el moldeado de las chapas.

La rueda inglesa con la que moldeamos todo fue donada por un amigo, lo que nos simplificó todo el trabajo, aunque le dimos unos retoques para que fuera más funcional.

“Empecé practicando con unas chapas de hierro para no gastar en aluminio que es muy caro. Había que juntar experiencia, porque si bien tengo años en la metalúrgica, a esta técnica no la conocía, se trabaja con curvas complejas”, precisa Gustavo y agrega: “Primero con martillo y luego con la rueda inglesa”.
Por su parte, Guillermo destaca que “es impresionante la habilidad de Gustavo, porque no es simple agarrarle la mano así de rápido. Una vez que vimos que podía hacerlo, sabíamos que el auto estaba en camino”.


Un nuevo Morgan


“El diseño toma el modelo del Morgan 3 ruedas, que es muy similar a esta, aunque el otro tiene la rueda de atrás oculta al medio y esta tiene dos atrás”, recalca sobre el diseño del vehículo.

- ¿Qué se cambió en el diseño con relación al motor?
- El Morgan tiene el motor en V -comenta Pedruzzi-, como si fuera una moto Harley Davidson, pero en Europa se empezó a utilizar mucho el motor Citroën, de hecho hay fábricas que se encargan de vender carrocerías de este estilo para que se usen en los Citroën, sobre el chasis. Se lo usa mucho como paseo en familia para los fines de semana.

Pedruzzi señala que el proyecto contempla la posibilidad de que el conductor se sienta parte del paisaje, como si fuera en una motocicleta: “En la moto uno es parte, pero en el auto se es sólo un espectador, aquí lo bonito es poder ir compartiendo el espacio. No es un auto que vaya a andar muy fuerte, este motor a lo sumo puede llegar a los 130 km/h, que es en definitiva la velocidad en la que se puede viajar en moto”, describe. En este sentido, sostiene: “Me parece que es un auto interesante como para poder usarlo en vacaciones, como paseo”.

- ¿Cómo fue el proceso de trabajo? Se fabricó relativamente rápido.
- Sí, la fabricación es rápida, en 3 o 4 meses se hacen todas las partes -explica Gambetta-. Lo que resulta más difícil es el ensamblaje y todos los sistemas que vienen después: los frenos, el combustible, la parte eléctrica, todo lleva casi el mismo tiempo.

Por su parte, Guillermo aclara: “Tenemos la suerte de que trabajamos juntos, por lo que nos coinciden los tiempos libres para ir trabajándolo allí”.

Señalan que el diseño inicial contemplaba incluso el tapizado, por ejemplo, todo a partir de otras experiencias en el mundo, adaptado a sus saberes y de a poco avanzaron en la construcción. Primero con las fotocopias de las cuadernas en una escala de 1-1, para ubicarse cómo se montaría la estructura, “además de la estética, nos fijamos que fuera un diseño ergonómico, cómodo, que dos personas grandes puedan entrar bien”, precisa Gustavo.

Otra particularidad que tiene el nuevo diseño, a diferencia de lo que es el Morgan tradicional, es que al no tener la rueda de atrás ocupando lugar dentro de la carrocería, sino que son las dos a los costados, queda detrás del asiento un amplio espacio que puede ser utilizado como baúl. “El instrumental también lo fuimos consiguiendo, el volante es de un Ford T y el tablero es de aluminio pero tratado con corcho, para que le diera un grabado especial”, manifiesta Guillermo.

- ¿Se tuvo en cuenta todo lo que es la documentación para poder ponerlo en calle?
- Sí, como utilizamos el chasis del 3CV tiene la cédula verde -dice Pedruzzi-, el trámite tiene que ver con el cambio de carrocería, con lo que se lo podría andar.

- Es un trámite del que ya hay antecedentes, con vehículos parecidos en Córdoba y Buenos Aires, por ejemplo -completa Gambetta-. En otros países la normativa no es tan complicada, es más fácil poner en funcionamiento estos autos. De hecho, las réplicas de la Bugatti que se hacen en Paraná son para vender al exterior, porque aquí no pueden usarlos, no tienen la patente. Con la nueva ley de autos artesanales, la cosa cambiaría.

Comentan que el auto cuenta con todas las medidas de seguridad, cinturones y antivuelco, pero que lo ideal es usarlo con casco, considerando que es descapotable y a modo de precaución por un ave, por ejemplo, “es como una moto, aunque no usaría el mismo tipo de casco”, aclaró Pedruzzi.

- ¿Qué aspiraciones tienen con este modelo?
- Hacer una pequeña serie -destaca Guillermo-, de 4 o 5 vehículos por año. Por otra parte, hay una intención pedagógica, de armar algo similar en la escuela, para preparar cosas a escala y generar una metalurgia rara, con una actitud carrocera.

Por su parte, Gustavo remarca que ya hay experiencias similares en otros colegios, como sucede en Paraná con los estudiantes de una escuela Industrial que nutre a la fábrica de réplicas de Bugatti.

- ¿Se piensa en este proyecto como un regreso del espíritu del Zunder?
- Se piensa en un modelo artesanal -declara Gustavo-, desde esa instancia se pueden armar pequeñas series, incluso armando sólo la carrocería, para que el usuario después la ensamble. Es lo que se hace en Europa, se vende el kit y después la persona se encarga de todas las instalaciones.


Luis Schlossberg