Vacaciones de julio

Señor director:
Somos alumnos de una escuela rural del departamento Río Cuarto, CE Arturo Capdevila, Campo Bolívar, y en el marco de los aprendizajes de medios de comunicación quisimos hacer una carta de lectores para expresarle una inquietud que creemos es la de muchas personas.
No estamos de acuerdo, señor director, con que el receso invernal comience, desde hace unos años, antes del 9 de julio, fecha tan importante para nuestro país: nuestra independencia, no es poca cosa.
Creemos que están priorizando las vacaciones y lo que conlleva eso; a recordar en las escuelas una fecha tan trascendente. Festejarla una semana antes no tiene mucho significado, conmemorarla después del receso carece de sentido.
Pero bueno, el anuario escolar ya está armado y se va perdiendo el sentido nacional que tanto desean que incorporemos en nuestro bagaje cultural.
¡Qué lástima, señor director, que no podamos homenajear a la Patria en su día y sólo lo veamos por televisión!

Alumnos de sexto grado - CE Arturo Capdevila - Campo Bolívar
Responsable: María Alejandra Bonetto Murugarren
DNI 14.248.809



Reyes de acá

Señor director:
La boda real, tanta admiración que ha despertado, la bronca que tiene la gente por la plata que han gastado. Y qué problema hay si es de ellos. Está bien que mucha de esa chaucha la consiguieron con un ojo tapado, pero se arriesgaron, cuántos piratas habrán sido pucherito para los tiburones. Ahora la disfrutan y lo más lindo es que la disfrutan entre ellos, la gastan entre ellos, viven los cocineros, los mozos, los roperos, los perfumeros, etc, etc. En una palabra, la desparraman allá, muy bien por el príncipe Guillermo.
Ahora mis amigos lectores de PUNTAL se preguntarán: ¿Pero este tarado es hincha de los de la niebla? No, mis queridos amigos, nunca, simplemente estoy dando vueltas como el perro para comparar los reyes de ellos con los nuestros. Y voy a poner un ejemplo: los pingüinos se llevaron quinientos millones de dólares. ¿A dónde? ¿Quién los tiene?
¿Y Humberto Jesús? Ochenta, según su súbdito fuera del sorteo, y los tiene allá con la falta que hacen acá. Y sin taparse un ojo.
Y a propósito, estuve sacando una cuenta. Con los 80 millones de dólares, él podr&iProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 ute;a hacerle honor a su segundo nombre, venir a su ciudad natal, hacer un acto misericordioso, prestarle la mitad, cuarenta millones, a los que lo votaron y le posibilitaron gracias a sus esfuerzos conseguir ese toco (si total con los otros cuarenta tiene de sobra para seguir asesorando ad honorem), y con esos tejos construir dos mil casas. Y digo prestar, no regalar, ya que lo que se logra con sacrificio no se regala.
Si así lo hiciera seré yo el primer gorilón radical que con toda razón y justicia pedirá que el nuevo puente lleve su nombre.

Roque Liendo
LE 6.649.544



Ambiente herido

Señor director:
Es pasmosa la pasividad de los argentinos frente a problemas que afectan la naturaleza. A todos perjudica el mal uso de los recursos naturales, y dejamos la peor herencia a los hijos y a los nietos. No pueden decir “a mí no me toca”, porque nos involucra a todos… La naturaleza no conoce fronteras, la gente de campo lo sabe muy bien. Hablamos del patrimonio de la humanidad toda.
Hace dos veranos estaba sentada una tarde de enero en el porche, con mi perra Bruma, cuando comenzó a llover con el sol brillando. Había una pareja de lechuzas típicas de la zona, se acomodaron abriendo las alas, moviéndose en círculo, una junto a la otra, el arco iris como telón de fondo. El espectáculo duró unos 20 minutos, hasta que dejó de llover, fue impagable y no tenía cómo filmarlas. Pero después de ese día no las vi más.
Este verano sólo vi un colibrí en mis jazmines chilenos, cuando temporadas anteriores venían varios y diferentes entre sí, lo mismo las mariposas y las abejitas, hay menos teros, palomas y cotorras. Han aparecido comadrejas que vienen huyendo de las sierras por deterioro de su hábitat, el lagarto overo, las iguanas no se ven más.
Mi vecino del sur fumiga a tres metros de la ventana de mi cocina, el bicho moro me destruye plantas, árboles y huerta, con el vecino del oeste fumigan desde la calle del ejido municipal, no respetan la Ley de Agroquímicos llamada De la Sota 2004, que en sus artículos 58 y 59 establece las medidas de distancia para fumigar cerca de centros poblados: 500 metros por tierra y 1.500 metros por aire. A un vecino del sur de esta vecindad el avioncito le fumiga desde la cabeza.
Debería dar nombres, aún así me hago cargo, porque eso es pura destrucción siglo XXI.
El tema no es el cultivo ni la soja misma, es la fumigación. Tenemos animales domésticos muertos, serias afecciones respiratorias, porque están usando el Glifosato y otros que no conocemos, a dilusiones muy fuertes.
Ningún banco paga intereses tan altos como los rindes del yuyo de Cristina, con sólo seis meses de calor, a pesar de los riesgos meteorológicos que conllevan los cultivos de verano.
Tengo vecinos afectuosos y amigos queridos sojeros, clientes y conocidos, no tan conocidos también, pero mi afecto por ellos no cambia ni un ápice el daño de la fumigación.
Cuánta tristeza, impotencia y dolor. El solo hecho de destruir el delicado equilibrio de la naturaleza es muerte en sí misma, en zonas rurales o pobladas, cerca o lejos, da igual y dale que va, provocados por la más cruel de las criaturas: el ser humano.
Una dolorosa reflexión frente a las razones de la sinrazón.

Gloria Inés Sánchez de Cocorda
Presidenta de la Comisión de Vecinos “Cielos del Oeste”, próxima a transformarse en Vecinal.
DNI 11.865.521