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Destacan los rindes de la alfalfa bajo riego en el norte de San Luis

En un ensayo realizado por técnicos del INTA se obtuvieron promedios de 3.500 kilos por hectárea

Un equipo de extensionistas e investigadores del INTA San Luis realizaron un ensayo de productividad comparativa de trece variedades de alfalfa bajo riego, buscando que sus resultados permitieran la delineación de nuevas recomendaciones para los productores del norte de San Luis, en función del destino que se le quiera dar al cultivo (ya sea pastoreo directo o producción de reserva) y de la maquinaria disponible para realizar las labores. “Aunque es muy prematuro hacer evaluaciones al respecto, en el último corte realizado, se obtuvieron en promedio 3.500 kg/ha, un número que es perfectamente lograble en la zona”, destaca el informe técnico del ensayo, que fue encabezado por técnicos de la Unidad de Extensión y Desarrollo Territorial (UEyDT) de Quines y de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) San Luis, con sede en Villa Mercedes. El trabajo fue presentado en una jornada técnica organiza por el INTA en el establecimiento “Las Lagunas”, ubicado en el antiguo trazado de ruta que conectaba Quines con Candelaria. Allí, desde hace dos años, se vienen realizando tareas de seguimiento mensual y se extrae el material para el análisis de suelos, materia seca y productividad. Durante la jornada técnica se realizó un recorrido por un lote con trece variedades diferentes de alfalfa (de diferentes semilleros), sembrada en canteros (riego por manto tradicional) con un largo de 350 metros. Al mo-mento de las conclusiones, el jefe de la UEyDT Quines, Héctor Andrada, destacó la gran utilidad de la información lograda: “los puntos salientes que se destacan a nivel productivo son las recomendaciones para empezar en forma eficiente con el cultivo de alfalfa, es decir: realizar un buen y completo análisis de suelo para definir la estrategia de fertilización, trabajar con semillas y variedades inoculadas y curadas, inocular a la siembra, realizar un buen riego de pre-siembra para empezar con el perfil bien cargado, ser muy eficiente en la siembra y poner la semilla en contacto con el suelo y la humedad. También tener en cuenta el manejo de malezas y de insectos”. Y agregó: “en lo específico del cultivo de alfalfa, este tipo de jornadas son el puntapié inicial para promover debates técnicos y productivos, que generan muchas preguntas que antes no tenían respuestas por desconocimiento o falta de acceso a los técnicos especialistas”. Manejo, producción, riego y enfermedades Mario Funes, coordinador del área de producción animal de la EEA San Luis, también participó de la experiencia. “Uno de los primeros temas planteados en torno al manejo y la producción es la densidad de siembra, motivo de muchas consultas de los productores. En este sentido, vale destacar que es más importante una buena eficiencia en la implantación del cultivo y buscar de lograr entre 250 a 350 pl/m2. Esto se puede conseguir con distintas densidades, siempre y cuando se coloque la semilla en pleno contacto con el suelo y la humedad, es decir que no quede ni muy profunda ni en suelos sueltos y secos, ya que no germina y se pierde mucha semilla”. Para Funes, los aspectos más importantes o salientes a destacar cuando se inicia el cultivo de alfalfa son: el análisis de suelo, de la semilla (PG, pureza, EG) – aunque sea original de semillero y mucho más si es bolsa blanca o producción propia -, la definición del grupo y la variedad, de acuerdo al destino y el sistema productivo, y, finalmente, cuestiones vinculadas al manejo como altura de corte, riego, floración, persistencia. El riego también es clave. “Es fundamental hacer un buen riego de pre-siembra, por lo menos acumular en el perfil entre 1 y 1,5 metros de profundidad. Esto va a permitir la exploración de las raíces y una buena profundidad, para la búsqueda de nutrientes y para contrarrestar la alta evapotranspiración que tenemos en la zona. Es mucho más riesgoso un golpe de calor y estrés hídrico que una helada fuerte. El golpe de calor puede provocar muerte de plantas y las heladas es muy difícil que provoquen esa situación. Por esto es fundamental trabajar con los perfiles cargados de humedad e ir reponiendo la humedad que va faltando”, remarcó Claudio Saenz, de la EEA San Luis, durante la presentación del ensayo en el Establecimiento “La Laguna”. Saenz explicó además que un buen ejemplo de manejo eficiente del agua lo constituyen las alfalfas bajo riego por sistema caudal discontinuo o pulsos. “Este sistema es mucho más eficiente en la distribución del agua y esto es importante para el futuro ya que es un recurso no renovable. La eficiencia máxima que se puede alcanzar con riego por manto o canteros es del 30 al 35%, en riego por surco tradicional se puede llegar al 40 o 45%, en riego por pulsos al 65 o 70% y en pivot o aspersión puede superar el 90-95% de eficiencia. Y además tiene gran incidencia en el costo del cultivo si el agua es subterránea y hay que bombearla”, concluyó el investigador de la EEA San Luis. En cuanto a las plagas y malezas, Jorge Garay, coordinador de desarrollo rural de la EEA San Luis, dijo que “lo fundamental es el monitoreo, el reconocimiento temprano y la decisión del próximo corte, es decir el manejo que se hace del cultivo. Como última alternativa se piensa en el control químico de los insectos”. De acuerdo a la investigación del INTA, las principales malezas de la zona son sorgo de alepo, gramón, cebollín, todas las de hoja ancha, yuyo colorado y quinoa. En tanto, las alfalfas se enfrentan recurrentemente a plagas como trips, pulgones (verde, azul, negro y moteado), orugas cortadoras y defoliadoras y la tucura, un flagelo que preocupa mucho a los productores de la zona y que viene apareciendo con fuerza en los últimos años. Este informe fue elaborado por Ma-tías Centeno, del INTA San Luis; Rita Bonelli (INTA Quines) y el técnico agrónomo Tomás OLivera. Para más información, dirigirse al INTA Quines, (02651) 471058, inta@coopquines.com.ar.