Por Marcelo Irastorza
La Argentina está atravesando una instancia crucial de cara a su estabilidad económica y política. Hay una crisis de confianza en el gobierno de Mauricio Macri y es vital superarla para no caer en la debacle que sufrió el país en el 2001. La imagen del helicóptero llevándose a Fernando de la Rúa sobrevoló en más de una oportunidad las cabezas de los argentinos. La Argentina no puede resolver su karma económico. Desde 1983 a esta parte los altibajos económicos estuvieron a la orden del día. A Raúl Alfonsín le tocó lidiar con la hiperinflación que no lo dejó gobernar y a raíz de la cual tuvo que dejar antes el poder. Eran tiempos en los que a la economía había que manejarla día a día. Faltaban el azúcar y el aceite y había que hacer cola para conseguir kerosene. Con la llegada a la presidencia de Carlos Menem y el arribo de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía se lanzó la Convertibilidad que dio consistencia económica al país. Después vino De la Rúa, a quien le explotó en la cara el plan económico. Su gobierno implantó el “corralito” que sulfuró a la clase media a tal punto que hubo cacerolazos por distintos puntos del país al son de “Que se vayan todos”. Elegido presidente, Eduardo Duhalde tomó las medidas necesarias para frenar el caos económico y, luego, con los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner se piloteó la situación hasta el final de la década K. Tras ganar el balotaje, comenzó una nueva era política de la mano del presidente Macri pero la economía volvió a estallar con una crisis financiera.



Distintas opiniones se fueron sucediendo a lo largo de estos días en el arco político nacional en relación con esta nueva crisis que sacude al país. Desde funcionarios del riñón macrista que descartaban la posibilidad de un default hasta dirigentes de la oposición que reclamaban un acuerdo nacional para sacar al país adelante. Mientras tanto, los gobernadores denominados racionales prefirieron optar por la cautela en sus declaraciones y ratificar su apoyo a la gobernabilidad. Tal el caso, por ejemplo, de Juan Schiaretti, que prefirió llamarse a silencio hasta conocer las medidas oficiales. En El Panal, donde tiene su oficina el mandatario provincial, se dice y se remarca que la Provincia colaborará con el esfuerzo que haya que hacer a nivel nacional para socorrer a la Argentina. “Nadie quiere volver al 2001. Sólo un suicida puede pensar eso. Nosotros tenemos que buscar la forma de que al país le vaya bien porque, de lo contrario, la crisis afectará también a las provincias”, dijo una fuente schiarettista al ser consultada por Puntal sobre la posición que adoptará el gobierno provincial frente a la actual coyuntura nacional.



Para el gobierno de Macri, hoy será un “súper lunes”. Hay una gran expectativa en torno de cuáles serán los anuncios que se darán a conocer de manera oficial para frenar el impacto de la crisis reinante. En ese sentido, el gobierno macrista tiene que dar una fuerte señal hacia los mercados y a la sociedad en general para recuperar la confianza perdida y poder reencauzar la economía. “Si no damos una señal contundente, el dólar se nos va a 50 pesos”, comentan en el oficialismo. Y añaden: “Tenemos que provocar un cambio de expectativas en la sociedad”. 

Debilitado por los embates económicos, Macri buscará generar con las nuevas medidas un shock de confianza que tranquilice los mercados, dé esperanza a la sociedad argentina y permita así la supervivencia de su gobierno.

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