Más allá de la difícil situación económica surgida de la nueva corrida cambiaria, la preocupación mayor vino de lo que transmitieron los funcionarios del Gobierno, incluido el propio Presidente. La incertidumbre como emergente. Por Gonzalo Dal Bianco.
Contradiciendo al discurso del Gobierno, el mercado le asestó un duró golpe esta semana a la gestión de Mauricio Macri, que acusó el impacto y se mostró grogui y sin respuestas. La misma imagen transmitieron el ministro de Economía, Nicolás Dujovne; el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el propio Presidente, Mauricio Macri, cuando enfrentaron los micrófonos. Sólo sumaron confusión y en algunos casos por negar la difícil situación por la que atraviesa el país. El Gobierno estaba en el ojo de la tormenta y sin brújula. Las principales figuras de la gestión transmitieron dudas, no aportaron claridad y eso tuvo traducción directa en incertidumbre, temor y el posterior bloqueo en actores económicos que tomaron en muchos casos actitudes defensivas. Eso implica proteger su capital, no vender por temor a no poder reponer, o aplicar subas excesivas para cubrirse. Fueron reacciones de manual que refrescaron la memoria. Supermercados que limitan ventas en productos sensibles porque los proveedores recortaron las entregas, como en el caso del aceite. Y la fase siguiente de traslado a precios comenzará con los combustibles y, según trascendió, se daría hoy mismo con Shell a la cabeza. Claro que los incrementos no serían como los últimos en porcentajes sino que superarían el 10%. Pero habrá más.

La escasez de algunos productos en góndola siempre se resolvió por el precio. Cuando suben los valores aparecen en cantidad. Otra conocida.

Ayer, la corrida cambiaria de la semana tuvo su momento de respiro, pero a un costo altísimo: el Banco Central tuvo que vender más de mil millones de pesos en una rueda. ¿Seguirá así la estrategia oficial? A ciencia cierta, nadie arriesga o intenta adivinar en qué está pensando el Gobierno, más allá de que se hable de cambios de gabinete, recortes de ministerios y profundización del ajuste para lograr antes de lo previsto equilibrar sus cuentas. No pudo despejar la incertidumbre y eso mantiene la respiración cortada.

Ayer, el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, de paso por el predio de la Sociedad Rural, utilizó una definición futbolística y dijo que el Gobierno está perdiendo 3 a 0, pero que sigue sosteniendo que en realidad va ganando y no modifica su estrategia.

Definitivamente el mensaje del Presidente fue malo. Y se agravó con el correr de las horas, cuando el FMI dijo que en realidad estaba dispuesto a revisar los términos del acuerdo con la Argentina y explorar alguna modificación beneficiosa. Pero detrás de ese mensaje en realidad se estaba afirmando que no había ningún avance en ese sentido y que los dichos de Macri eran expresiones de deseo. El intento por poner al FMI como garantía para frenar la corrida se echaba por tierra y el efecto fue devastador. El dólar dio un salto después de los 102 segundos del mensaje presidencial. Y eso desató la alarma final: la palabra del Ejecutivo no fue creída por el mercado, que con una demanda menor hizo saltar la cotización. Todo fue confusión.

En la jornada de ayer trascendió que la apuesta será a garantizar el equilibrio fiscal en 2019, o al menos recortar la meta del 1,3% acordada con el Fondo. Y eso vuelve a poner en el centro del debate cómo lograr que el Gobierno no gaste más de lo que le ingresa. Y del lado de los ingresos, que el grupo de gobernadores del “peronismo dialoguista” insiste en revisar, habrá también novedades. Y para el sector productivo de toda la región de Río Cuarto no serían buenas porque volvió a surgir como alternativa fuerte la modificación en las retenciones al agro.

En medio de la tormenta que va ganando intensidad y con posibles anuncios adversos para el campo, ayer finalmente bajaron su presencia a la inauguración ruralista local de hoy los ministros Rogelio Frigerio y Luis Miguel Etchevehere.

Era previsible que finalmente se ausentaran tras las jornadas del miércoles, jueves y viernes. Además, trascendió que habrá reuniones en Olivos durante todo el día de hoy y hasta se anticipó que algunos “ministerios de poco peso” podrían desaparecer. Pero sumando a esa posibilidad de reordenamiento interno, que aportaría más a lo simbólico que a resultados concretos en pos de mejorar las cuentas, en Río Cuarto no iba a esperarlos un buen clima como imaginaban hace apenas una semana. Hay una protesta de estudiantes universitarios que, mientras toman la UNRC, anticiparon que llegarán al predio ruralista a reclamar soluciones para las casas de altos estudios del país y para que se mejore la oferta salarial a los docentes. Y además, iban a tener que escuchar de boca de la dirigencia agropecuaria cuestionamientos severos a la idea de restablecer las retenciones o incrementar las actuales alícuotas. Ya las primeras reacciones de los dirigentes ruralistas fue fustigar al Gobierno por lo que implicaría un nuevo cambio de reglas de juego. 

Hace 10 días, se congeló la baja de retenciones a los derivados de soja y el tema generó fuerte polémica. Ahora sería el momento de una nueva revisión.

Por eso, los ministros prefirieron evitar esa exposición a críticas que además serían de un sector que apoyó fuertemente a Cambiemos y en una zona en la que el presidente sumó más del 70% de los votos. Demasiadas malas noticias.

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