Por Marcelo Irastorza
La segunda visita del presidente Mauricio Macri a Río Cuarto, en menos de dos meses, dejó muchas lecturas políticas. Por un lado, se puede decir que, pese a que los políticos sostienen que hoy es tiempo de gobernar, la campaña ya comenzó. Es evidente que el Presidente busca recobrar la confianza perdida en un electorado que se empezó a desilusionar con el gobierno nacional al ver que no se lograban resultados económicos. En ese marco, Macri sale a retomar los timbreos, como cuando por ejemplo rompió el protocolo oficial y se fue a Baigorria a cortarse el pelo con el peluquero del pueblo, para sondear al mismo tiempo el humor de la gente. Paralelamente, y más allá del carácter institucional del desembarco nacional, el gobernador Juan Schiaretti tomó nota del hecho y, aprovechando la visita mensual que tiene que hacer a la ciudad, se adelantó y llegó con parte de su gabinete al Imperio del Sur para inaugurar la Central de Monitoreo y entregar créditos Vida Digna. El 2019 será un año electoral y ninguno quiere dar ventaja. Macri ya anunció que quiere ser reelecto, en tanto que Schiaretti intentará tener cuatro años más en la provincia que hoy gobierna.



La otra lectura política que se puede hacer es que Schiaretti se ha convertido en el mandatario peronista que mejor se lleva con Macri y, por consiguiente, ambos se necesitan mutuamente. Antes de la reunión entre los dos gabinetes, el nacional y el provincial, que se concretó en el Centro Cívico, los dos tuvieron un encuentro mano a mano. Según trascendió, el gobernador le pidió al Presidente que destrabe unos avales para obras en la provincia que se encuentran frenados por la burocracia estatal. Y el primer mandatario le solicitó al cordobés su mediación en el Senado para aprobar el Presupuesto 2019, clave para su gestión tras el acuerdo con el FMI. En los corrillos políticos se habla de un acuerdo tácito entre ambos. Se dice que Macri necesita gobernabilidad y un peronismo dividido para poder llevar a cabo su plan reeleccionista. Desde 1983 a esta parte los presidentes no peronistas que se sucedieron no pudieron terminar su mandato. Raúl Alfonsín tuvo que entregar el mando meses antes y Fernando de la Rúa se fue en helicóptero por la crisis del 2001. El gran desafío de Macri es terminar su período y para ello necesita del llamado “peronismo racional”. Por el otro lado, se dice que como contrapartida Macri “le entregará” la provincia a Schiaretti para que el PJ gobierne otros cuatro años más. Dejarle la provincia al peronismo a cambio de retener la presidencia parece ser un buen negocio para Macri en tiempos en que la crisis le juega una mala pasada a la Casa Rosada.



Por último, otra lectura política que se desprende es que, a juzgar por las quince visitas a la provincia y la segunda a la ciudad en tan poco tiempo, el macrismo quiere ganar Córdoba en el 2019. De hecho Ramón Mestre, Mario Negri y Héctor Baldassi, precandidatos a gobernador, estaban sentados en primera fila mientras Macri daba la conferencia de prensa. Y no hace mucho también Mestre y Negri estuvieron en la ciudad en ocasión de la asunción de las nuevas autoridades del radicalismo local. Pero Cambiemos tiene que resolver primero cómo definirá el candidato a gobernador dado que también se suman al pelotón Luis Juez y Laura Rodríguez Machado. En medio de todo ello, Mestre le exige a Schiaretti que fije la fecha de las elecciones provinciales que, por ahora, está guardada bajo siete llaves.

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