Xi, Donald y un equilibrio tan delicado como vital - | puntal.com.ar
La Argentina sigue atenta la tensión comercial entre Estados Unidos y China por la implicancia que tendrá para las exportaciones nacionales. También hay inversiones en juego. Por Gonzalo Dal Bianco
Entre dos fuegos. Así está la Argentina por estas horas en la que es el escenario del encuentro de los líderes más determinantes del mundo, pero en particular los presidentes Donald Trump, de los Estados Unidos, y Xi Jinping, de China. Ambos vienen sosteniendo una silenciosa guerra comercial propia de la amenaza que el gigante asiático representa para la nación más poderosa del mundo. Como consecuencia de esa disputa a escala global, los precios de las commodities, los principales productos de exportación de Argentina han ingresado en un frío polar.

Pero además de eso, Estados Unidos y China son dos naciones de relevancia directa para el país. El primero, y su presidente en particular, fue vital para que la administración de Mauricio Macri recibiera un salvavidas en medio de la peor tormenta económica que vivió la Argentina en mucho tiempo. La intervención del mandatario norteamericano abrió las puertas para que el Fondo Monetario Internacional accediera a brindar una ayuda extraordinaria e inédita de 50 mil millones de dólares para un país emergente. Pero además, cuando a las pocas semanas todo volvió a complicarse por la incertidumbre que generaba la posibilidad de cubrir las obligaciones financieras hasta fines del año próximo, un nuevo desembolso llegó desde el organismo que conduce Christine Lagarde y que agregó otros 7.500 millones de dólares. Trump tuvo mucho que ver en ambas ayudas y ayer el presidente Mauricio Macri se lo reconoció cuando lo recibió en la Casa Rosada, muy temprano.

Para sumar a esa necesaria relación, la semana comenzó con la noticia de que la carne de nuestro país, reconocida mundialmente, regresará a los Estados Unidos después de 17 años de lidiar con la burocracia y recuperará un mercado perdido por el brote de aftosa pésimamente administrado en 2001. Serán 20 mil toneladas sin arancel de las cuales el 20 por ciento será de producto premium, mientras que el resto estará conformado por carne magra destinada a hamburguesas.

No sólo la noticia es positiva en sí misma, sino por el efecto que se espera que tenga en otros mercados de relevancia. Estados Unidos y Canadá conforman el mayor bloque de consumo de carne del mundo. Pero además, hay muchas otras naciones que siguen los mismos criterios sanitarios que EE.UU. y por lo tanto, así como se desvincularon de la Argentina en 2001, ahora podría iniciarse un proceso de recuperación simultáneo.

Hay, como se sabe, un vínculo previo entre Trump y Macri al que aludieron también ambos mandatarios en su encuentro matinal, cuando transitaban por el mundo de los negocios, bien alejados de la cosa pública. El norteamericano recordó incluso al padre del presidente, a Franco Macri, a quien consideró “un amigo” con quien se relacionó en un desarrollo en Manhattan. Por si fuera necesario agregar, los capitales extranjeros con mayores inversiones en la Argentina son norteamericanos.

Sin embargo, a China no habrá que menospreciarla en términos de relaciones comerciales para nuestro país, especialmente por su enorme crecimiento en la última década a partir de la necesidad de importar granos, en particular soja y sus derivados. Hay un marcado ascenso de sectores bajos de la población a estratos más propios de clases medias bajas y esa modificación en la estructura social implica también un cambio en el modo de alimentación que incorpora cada vez más proteínas de origen animal. De allí el crecimiento en la importación de materias primas para transformarlas en carne.

Estados Unidos y Argentina son dos de los principales proveedores de esas materias primas para el país de Xi. Y ante la tensión creciente con la máxima potencia mundial, naturalmente las oportunidades de la producción local pueden ir en aumento. 

Pero además, China intenta crecer con sus inversiones en Latinoamérica y en particular en Argentina, en donde incluso sus aportes (swap) tomaron forma de reservas en el Banco Central, vitales también en un año en el que las divisas fueron escasas por efecto de la sequía. 

De hecho se estima que la falta de agua provocó un recorte de 8 mil millones de dólares a la economía nacional por su impacto en la cosecha. Por eso Trump deslizó su preocupación por el espíritu “depredador” del gigante asiático.

Otro dato de formas: Xi fue recibido con mayores honores en el aeropuerto porque su presencia, a diferencia del resto de los mandatarios, se da en el marco de una visita de Estado. Por eso se quedará unos días más en Buenos Aires y allí firmará una serie de nuevos convenios comerciales que incluirá la presencia de un certificado sanitario más para poder exportar carne vacuna con hueso, lo que será otro logro del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Por eso la pelea silenciosa de los dos gigantes tiene a la Argentina en una posición de fino equilibrio porque necesita de los dos si no quiere sumar más problemas en su plan de recuperación económica. Los necesita para vender pero también para incorporar capital.

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