No es ningún secreto que el Anfiteatro tiembla con Damián Córdoba. Un movimiento casi telúrico que pocos artistas alcanzan en el Festival de Peñas, para no decir ninguno. Las butacas vibran, las tribunas parecen bailar al ritmo del tunga tunga.

La noche de cuarteto reafirma su vigencia de 20 años y el catamarqueño es un protagonista fundamental de la última década de lunes peñero. Su show es preparado para la televisión y para el coloso. Una mixtura de imágenes capturadas por las cámaras y también por las percibidas por el ojo de los fanáticos.

Entró de saco, pantalón, camisa y zapatos negros con un pañuelo rojo en el bolsillo, detalles de una puesta en la cual la vestimenta forma parte del espectáculo. Los músicos lucieron todos chalecos rojos y camisas blancas. ¿Quién dice que lo popular no puede ser elegante?

El Anfi rompía todas las líneas del termómetro pasadas las 11 de la noche y Damián le echó más nafta al fuego con “No te creas tan importantes” y “Me cagaste la vida”.

Una presentación de una hora y media que incluyó clásicos propios y ajenos como “Nada quedará”, “Fuego de noche, nieve de día” (con un solo de saxo), “Te quise olvidar”, “Ojalá”, “Que tal”. 

El “wacho” es casi local en esta propuesta cuartetera de los lunes, al punto que él mismo la promociona con actuaciones gratuitas como el pasado miércoles en la costanera.



Mega y Trula



Cuando “El colo” Gianola saludó a la multitud a las 20.40 el calor dentro del coloso superaba, sin temor a equivocarme, los 40 grados. Muchos chicos con el torso desnudo, las chicas con remeras livianas. Todos de short. No había manera de encontrar aire en el ambiente. Y más cuando los cuerpos comenzaron a moverse con Megatrack, la primera banda en saltar al escenario. Marcos Bainotti y Hugo Dante, los líderes, vestidos de blanco, el resto de la banda de negro. Abrieron con “Te traigo mi corazón”, siguieron con “La periodista”. A esta altura más de nueve mil personas inundaban el coloso, hacia el final de su presentación, a las 21.30, ya casi que no entraba un alma.

Allí mismo salió Trulalá con el mediático Tyago, el hijo de la “Bomba” Tucumana, quien el año pasado participó de “Bailando por un sueño”. Camisa a lunares, tatuajes en el brazo, deleitó a la platea femenina que gritó por él. Las trompetas inconfundibles de la legendaria banda creada por Manolito Canovas encendieron al público con “Mi libertad no” y “Ojalá no te hubiera conocido nunca”. César Palavecino, el exOperación Triunfo, fue el encargado de hacer los clásicos de finales de los 90, principios de los 2000, como “Sin tí”, “Como tu”, “Tres”,  temas que cantaban Alejandro Ceberio, Claudio Toledo y Cristian Amato. Justamente, el “Loco” tocaba en su versión solista al cierre de esta edición.

Trulalá presentó su nuevo CD, “Eterno”, el número 64. Lo extraño en estos tiempos es la recuperación de la acordeón en las grandes bandas, instrumento característico de los fundadores del género que en las últimas décadas perdió protagonismo. Un par de solos fueron un oasis ante semejante velocidad en la interpretación. Además hubo momentos para los clásicos como “Un cigarrillo y te vas”, “tira para arriba”, “Ese perdedor”, “En aquel rincón”. Una hora “al palo” para todos los trulaleros y los que no. Un buen homenaje a Gary, quien ayer hubiera cumplido 56 años.

Al cierre de la noche quedaba “El Loco”, Ulises y Chipote, en la despedida del entruriense Nicolás Sattler.

Texto: Martín Alanis

Fotos: Martín Llampayas 


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