Gisela Parejas fue testigo de lo que ocurrió el viernes por la mañana en la sede de la Senaf, cuando G.H. amenazó con tirarse bajo un auto y debió intervenir la Policía. Pero ella no se limitó a observar lo que pasaba sino que lo publicó en las redes sociales. Y allí comenzaron los problemas, porque una de las empleadas de la secretaría salió a la vereda para pedirle que no difundiera los hechos. 

“Yo vine porque estoy acompañando a una mamá que hace varios días que no ve a sus hijos. Cuando llegué, la chica estaba en una crisis de nervios, en una escena terrorífica, amenazando con matarse porque el papá no le deja ver a su hijito”, señaló Gisela. 

“Estoy sorprendida de que esta gente que no tiene tiempo, que siempre está con urgencias, tiene tiempo de buscar mi nombre en Facebook y de revisar mis publicaciones y encima de criticar lo que pongo y lo que no”, comentó la mujer, quien cuestionó la falta de respuestas para algunos casos. 

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