Tuvieron una subasta ágil y con muy buenos precios, entre los que se destacaron los $ 150 mil del campeón Hampshire Down. En porcinos se lograron precios que ayudan a “no bajar los brazos” y un máximo de $ 44 mil
Echando por tierra los pronósticos más pesimistas que circulaban en los últimos días para algunas economías regionales, las subastas de porcinos y de ovinos en la 84ª Exposición Nacional Ganadera, Industrial, Comercial y de Servicios de la Sociedad Rural de Río Cuarto fueron una verdadera sorpresa. 

En porcinos, por ejemplo, el remate se desarrolló de manera bastante ágil, aunque hubo reproductores que no alcanzaron el mínimo pretendido por sus cabañeros. Sin embargo, la gran mayoría fueron vendidos a precios que, si bien no son sobresalientes, alcanzan como para seguir creyendo que no todo está perdido en esta actividad que para transformar proteína de grano en carne necesita de un maíz que cada vez está más caro. Y complica sobremanera sus costos relativos.

Lo concreto es que el martillero de la firma Feriálvarez comenzó su tarea de la mejor manera: subastando los dos mejores ejemplares de la especie, con los mayores precios. El gran campeón macho, un Yorkshire del cabañero santafesino Mario Campana, fue adquirido en $ 30.600 por la cabaña Don Santiago, de San Rafael (Mendoza). Y ahí nomás, en la siguiente operación, el mismo comprador pagó nada menos que $ 44.400 por la gran campeona, también Yorkshire, del riocuartense Daniel Zabala. 

El entusiasmo, no obstante, no duró tanto, ya que los siguientes valores fueron más realistas, pero oscilaron entre los $ 12 mil y los $ 30 mil para los machos, y entre $ 12 mil y $ 24 mil para las hembras. 

Martín López, un veterano criador de la zona de Rodeo Viejo, consideró que se trata de precios razonables y que lo importante es que se vendió la mayor parte de los reproductores expuestos. El ingeniero Emanuel Bertola, coordinador del área de porcinos de la muestra, coincidió en el análisis con López y resaltó que un remate tan intenso como el que se vio ayer les da un “espaldarazo” a los castigados criadores de cerdos, incitándolos a continuar con su actividad, más allá de los problemas coyunturales.

Los corderos

En ovinos también se vivió un comienzo espectacular, cuando  el productor Lucas Verón ofreció $ 150 mil por el gran campeón de la raza expuesto por La Costancia de Roberto Gallo. Pero aquí también  la cosa se normalizó rápidamente y el segundo mejor precio fue de $ 36 mil, que lo mismo es un valor interesante para un cordero, por el reservado de gran campeón de Piancatelli adquirido por el también cabañero Edgardo Cardozo.

La subasta siguió luego un ritmo bastante intenso, que permitió colocar a prácticamente todos los machos “cara negra” a entre  $ 12 mil y $ 25 mil.

En hembras, el máximo fue de $ 42 mil y correspondió a la reservada de gran campeona de La Constancia de Gallo. Luego el remate siguió con valores muy parecidos a los de los machos, situación que a juicio de los más conocedores significaría que hay gente que está formando o ampliando sus criaderos y necesita hacerse de madres. 

Gabriel Gatti, miembro de la comisión organizadora del área ovinos, no dudo en calificar de “excelente” a la subasta, que se caracterizó también por tener una gran cantidad de animales.

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