Mariano W. Andrade, directivo de la Sociedad Rural Argentina y un apasionado por los caballos Criollos, rescata los valores de este animal tan identificado con el trabajo rural y los deportes ecuestres
Para Mariano W. Andrade, la raza Criolla caracteriza a un caballo que es sano y rústico, apto para el trabajo y para el tiempo libre. A su juicio, el caballo Criollo está “dando la vuelta” para poner nuevamente al hombre en contacto con sus raíces, en contacto con la naturaleza y vinculándolo con su familia, porque el caballo se disfruta más en familia, participando de marchas y cabalgatas. “Hay marchas que son muy competitivas, como la  marcha de 750 Km en 14 días, una prueba muy difícil y la Criolla es la única raza que puede cumplirla porque tiene una gran rusticidad y resistencia”, afirmó, en diálogo con TRANQUERA ABIERTA DIGITAL, y recordó que la gran diferencia con el caballo Árabe es que éste “puede hacer un gran esfuerzo en muy poco tiempo. El Criollo, en cambio, tiene una “resistencia milenaria”.

Luego de analizar la importancia que tiene el caballo para el sur de Córdoba, con grandes campeones no sólo de la raza Criolla sino también en Polo, e invatibles equipos de Aparte Campero, hizo referencia también al peso de la “industria hípica” en la provincia, por su capacidad productiva y la cantidad de mano de obra que genera, como talabarteros, petiseros  y médicos veterinarios, entre otros.

En el plano gremial, el dirigente ruralista destacó la intensa tarea educativa que lleva adelante la Sociedad Rural Argentina, desde la Escuela Agropecuaria de Realicó, La Pampa, hasta los institutos de formación profesional y terciaria de Buenos Aires. “La educación es fundamental para contar con personal capacitado y profesionales capaces de innovar en un mundo en cambio permanente”, destacó.

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