Julio Rivero sostuvo la acusación de homicidio calificado por un contexto de violencia de género. Esta mañana, Rosa Sabena, abogada de la madre de la víctima, había expresado que hay pruebas suficientes para mantener esa figura.
La Fiscalía solicitó una pena de prisión perpetua para Juan Ramón Villar, el único imputado por el asesinato de Camila Carletti, ocurrió en septiembre de 2016 en Adelia María.

Luego de un cuarto intermedio iniciado al mediodía, tras escuchar dos testimonios, comenzaron alrededor de las 13.30 a sucederse los alegatos en el juicio que concentra una especial atención, fundamentalmente de organizaciones que encabezaron distintas manifestaciones en los últimos días.

En medio de los numerosos reclamos por el temor a un cambio en la figura delictiva por la que juzgan a Villar, el fiscal de Cámara, Julio Rivero, sostuvo la acusación de homicidio calificado por un contexto de violencia de género. En eso se apoyó para requerir la máxima pena.

Previamente, en declaraciones a la prensa, Rosa Sabena, la abogada querellante, afirmó que hay pruebas suficientes para concluir en que se trató de un femicidio. La letrada señaló que en el expediente consta esa condición y que quedó acreditado a lo largo del juicio.

Además, Sabena anticipó que pedirá que se contemple la alevosía.

Durante la mañana se escuchó el testimonio del agente policial que analizó las últimas comunicaciones telefónicas de Villar y volvieron a interrogar a una médica forense, luego que advirtieran que el detenido es zurdo, y quisieran agotar algunas dudas respecto de cómo fue que ultimó a la víctima.

A dos años del crimen

Carletti fue asesinada el  2 de septiembre de 2016, cerca del cementerio de Adelia María. Su cuerpo apareció días después en el cauce del arroyo que atraviesa la zona rural de la localidad.

En el sector, la joven y Villar habrían mantenido relaciones sexuales, luego de lo cual sobrevino una discusión. En la hipótesis del fiscal de Instrucción, se habría producido un desacuerdo por el monto que el peón debía pagarle a la joven y ella habría insinuado que revelaría a la pareja de Villar lo sucedido. 

Éste, “con el fin de darle muerte, tomó un cuchillo que llevaba en su cintura, con el cual agredió a Camila en la zona lateral derecha del cuello, causándole una herida mortal. Luego de advertir su deceso trasladó el cuerpo hasta la vera del arroyo Santa Catalina, limítrofe con el campo en el que él vivía, lugar donde antes de atar el cadáver de pies y manos, con la finalidad de ocultar su cuerpo, la arrojó a las aguas del arroyo”, sostuvo el fiscal Javier Di Santo cuando elevó la causa a juicio.

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