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El organismo confirmó que desde octubre comenzará a erradicar la facturación en papel para todos los contribuyentes. Sólo habrá algunas excepciones puntuales
La Afip oficializó que empieza a desterrar la factura de papel. Desde octubre comienza a correr el cronograma que va estableciendo la aplicación escalonada, según la categorización, de la facturación electrónica para todos los contribuyentes, incluso los pequeños comerciantes y prestadores de servicios inscriptos en el monotributo.

Según la información dada a conocer oficialmente, la informatización de la facturación, que ya había empezado para los contribuyentes con mayor movimiento económico, se intensificará desde octubre.

En el caso del monotributo, que en las categorías de la F a la K tenían la obligación de aplicar la factura electrónica desde el 6 de agosto, las demás categorías tienen una aplicación paulativa. Desde el 1° de octubre estarán obligados a digitalizar la facturación los inscriptos en la categoría E; el 1° de diciembre los que están en la D; el 1° de febrero de 2019 se incorporará la C; en marzo será el turno de la B y en abril de la A.

Así, en el primer cuatrimestre del año próximo quedará desterrada la factura de papel, en una medida que apunta a hacer más efectivos los controles del organismo fiscal.

En el caso de las operaciones para consumidores finales, la obligatoriedad regirá desde el 1° de abril del año próximo, cualquiera sea la categoría.

Para los contribuyentes exentos en IVA, quienes tienen ventas iguales o superiores a un millón de pesos tendrán que emitir factura electrónica o usar controlador fiscal desde el 1° de noviembre de 2018. Quienes venden por menos de un millón de pesos, estarán alcanzados por la obligación desde el 1° de enero de 2019.

Las facturas de papel se reservarán para casos excepcionales. Podrán tenerlas de respaldo los responsables inscriptos, los exentos en el IVA y los monotributistas; los no alcanzados en IVA y los monotributistas sociales, una minoría que factura menos de 107.525 pesos al año.

Leandro Cuccioli, titular de la Afip, indicó que el objetivo es adecuar el sistema argentino a los más avanzados en el mundo. “No va a haber ventas masivas a consumidor final con facturas en papel. Esto es un cambio copernicano, porque hasta hoy existe el controlador fiscal, está la factura electrónica, que ya está en bastantes partes de la cadena de valor, y está la factura en papel, que sigue teniendo una gran penetrado en lo que es el mundo del consumidor final”, declaró Cuccioli.

Y agregó: “En el futuro tendremos un nuevo régimen informativo en el que vamos a despapelizar el comercio minorista. Y lo más novedoso es que se extiende el uso de la factura electrónica hasta el eslabón final, lo que nos permite avanzar con un nuevo paradigma de control, porque en los lugares donde haya conectividad la facturación va a ser online. Nosotros vamos a saber en cada momento la facturación y la posición del IVA del contribuyente, con lo cual se acaba el hecho de que haya una facturación por un lado y luego un reporte del IVA, sino que se vuelve en tiempo real. De esa forma es como funcionan las administraciones tributarias avanzadas en el mundo”.

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