Los dos sectores tienen márgenes negativos por el fuerte incremento que tuvo el alimento para los animales. En el caso de la leche, el productor recibe 5,76 pesos por litro, pero le cuesta producirlo 6,49.
La sequía generó menos granos de producción en la campaña gruesa y esa escasez se tradujo en mayores precios: la ley económica de menor oferta, mayor valor se cumplió plenamente. Eso fue determinante para dos sectores productivos que tienen a la soja y al maíz como insumos centrales: tambos y feedlots.

Los tambos reciben hoy un precio por parte de la industria que no alcanza a cubrir los costos, según el indicador elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada).

El tambero recibió $ 5,76 por litro y afrontó más de $ 6,49 de costo e impuestos, por lo que perdió más de 73 centavos por litro en abril.

Según Natalia Ariño, una de las investigadoras de Fada, “ocurrió que la sequía provocó aumentos en los costos de alimentación de los vacunos, ya que el precio del maíz y la soja se incrementó, en promedio, un 40% con respecto a agosto de 2017”.

Los costos de alimentación representaron 10,6% sobre el precio que pagaron los consumidores; la leche tuvo un precio promedio de $ 21,01 por litro, del cual el tambo representa el 26,5% del valor final ($ 5,56), la industria (el 32,1%), el comercio el 16,6% ($ 3,49) y los impuestos el 24,8% ($ 5,21).

Bajo la actual estructura de costos, el productor tambero debiera percibir, en promedio, $ 6,50 por litro de leche vendido para cubrir la totalidad de los costos.

Una medida importante del sector fue la baja del 6% al 1% en la retención del IVA al productor tambero y esto llevó alivio financiero a quienes liquidaban el impuesto anualmente.

“Incluso la seca hasta llegó al queso cremoso, que es un producto que suele salir ganando cuando se analiza su formación de precio”, destacó Ariño.

La sequía también generó un rojo en la cadena de la carne: el feedlot perdió $ 1.21 por kilo de animal en pie, también por el aumento en los granos que conforman las raciones diarias de los animales.

En el mostrador, el precio de la carne se multiplicó casi 3 veces más (2,7) desde el ternero hasta el precio que paga el consumidor.

Del precio promedio de la carne de $ 127,38 por kilogramo, el ternero forma el 38% del precio final ($ 48,47), el feedlot el 19,4% ($ 23,34), el frigorífico el 9,7% ($ 12,36), la carnicería el 14,5% ($1 8,47) y los impuestos el 19,4% ($ 24,75), según Fada.

En cuanto al pan, otro de los productos analizados en el informe de elementos que integran la canasta básica, el precio se multiplicó 8,9 veces desde que el trigo sale del campo hasta que se convierte en producto panificado, esta relación en agosto de 2017 era de 10,5.

En referencia a los costos en la cadena del trigo-pan, una de las cuestiones que se advierten es que los fletes aumentaron un 33%, comparando con un año atrás.

El productor agrícola debe vender 10,78 kg. de trigo para adquirir 1 kg. de pan en la panadería: La relación cae respecto agosto 2017, ya que el aumento del valor del trigo fue mayor al del pan.

TEMAS: sequia
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